Piramides de Egipto
Bookmark and Share

SER MAMÁ

Por María Fernanda Ternicien
Educadora de Párvulos

 

¿Cómo puedo ser una buena madre? ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Cómo debo actuar frente a mis hijos?

Esta y miles de otras preguntas similares, nos hacemos las madres cada cierto tiempo, cuando nos ataca el sentimiento de inseguridad frente a esta gran responsabilidad que nos ha tocado, lo que no quiere decir que la sintamos como una carga, sino todo lo contrario, pero que igual nos asusta a veces o muchas veces.

En la teoría, la cosa es muy simple: "La madre es quien tiene como función básica alimentar física y psicológicamente al niño, dándole protección y a la vez estimulando su crecimiento"

En la práctica esto no es tan simple, salvo por la parte de alimentarlo físicamente, lo que nos complica un poco es saber como formarlos como personas, cometiendo el mínimo de errores.

Lo que debemos tener muy presente, es que durante los primeros 6 años de vida, el niño es como una hoja en blanco, todo lo que en esa etapa le enseñemos y todo lo que el aprenda a través de nuestro ejemplo, quedará escrito en esta hojita y será muy difícil borrarlo.

Las madres debemos entregarles siempre, un amor incondicional, eso es lo mas importante. No es necesario ser perfecta, no importa si a veces perdemos la paciencia, o si nos ven tristes o asustadas, los niños deben sentir que, a pesar de nuestros diferentes estados de ánimo, y aún cuando nos enojemos con ellos, tenemos confianza en sus capacidades y estamos a su lado para apoyarlos en su desarrollo tanto intelectual como emocional. Una actitud de desconfianza y perfeccionismo puede bloquear la confianza del niño en si mismo.

La maternidad es el mas lindo regalo que Dios pudo darle a las mujeres, y debemos vivirla con alegría, y no con tensión, olvidando la obsesión por el futuro, y aprovechando "el aquí, el ahora" del niño, creando un ambiente familiar en que exista mucho humor, y en el cual se reaccione en forma relajada frente a las dificultades.

La preocupación, sobre todo por el éxito escolar y el ingreso a la universidad, se transforma muchas veces en una idea fija que impide aprovechar los buenos momentos del niño.

Durante sus primeros años, ellos son puro amor, están llenos de alegría, disfrutan de todo, quieren estar el máximo posible de tiempo a nuestro lado, son pícaros, entretenidos, nos llenan la vida de alegría, no perdamos estos lindos momentos preocupándonos por algunas fallitas en sus notas, es cierto que debemos cuidar de formarles sus hábitos de estudio, pero sin obsesionarse, y no olvidar nunca que una vida adulta sana mentalmente y feliz, se basa en una infancia llena de buenos recuerdos.



Compartir en Facebook