Piramides de Egipto
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ESCOGIENDO UN JARDÍN INFANTIL

Por María Fernanda Ternicien
Educadora de Párvulos

 

Se acerca Marzo a pasos agigantados, y no hay nada que podamos hacer para impedirlo. Y junto con el, llegamos de un plumazo de vuelta a la "cruda realidad": Compras de uniformes, listas de útiles, desenterrar mochilas, loncheras y cuanto cachureo escolar que en Diciembre lanzamos al fondo del closet pensando que faltaba mucho, pero mucho tiempo para volverlo a necesitar.

Pero no fue así, el tiempo pasó volando y es hora de volverse a organizar.

Con nuestros hijos mayores, ya todo está bien dispuesto, colegios y/o universidades están listas desde hace meses, pero... ¿Qué pasa con los mas pequeñitos? Generalmente dejamos la elección del Jardín Infantil para la vuelta de vacaciones, y luego, nos pilla la máquina y terminamos tomando decisiones apresuradas que muchas veces no terminan siendo las mas atinadas.

Pero... ¿Cómo elegir bien un Jardín para nuestros chiquititos?

En primer lugar, y lo mas importante, hay que asegurarse de que estén acreditados por la Junta Nacional de Jardines Infantiles, de no ser así, no tendremos la seguridad de que cuenten con todas las medidas reglamentarias necesarias.

Luego, debemos fijarnos en la cantidad de Educadoras de Párvulos y Asistentes con que cuenta el establecimiento. Es imprescindible que exista una Educadora por nivel, y una o dos Asistentes, dependiendo de la cantidad y edad de los niños. Además las asistentes deben tener un título técnico que las acredite como capacitadas para asistir a los pequeñuelos. (y créanme... no es tan fácil tratar con estos adorables revoltosos, hay que estudiar mucho y prepararse, no es llegar y echarle para adelante).

No olviden además, observar el espacio físico, salas grandes, bien iluminadas y ventiladas, con los materiales y juguetes al alcance de los niños y mobiliario adecuado a su tamaño. Desconfíen de esos lugares llenos de juguetes nuevecitos, impecables, muchas veces se sacan solo para los padres, después se guardan. Debe, además, quedar espacio suficiente dentro de la sala para que los niños se puedan mover sin dificultad ni peligro.

El patio... muy importante, amplio, con juegos que les permitan desarrollar su musculatura gruesa, no es necesario que sean de esos plásticos carísimos, basta con un par de neumáticos viejos, unas cuerdas, un pozo de arena (con protección para los gatos, que hacen de las suyas cuando llega la noche). Y si sus niños deben almorzar en el Jardín, asegúrense de que exista una nutricionista para supervisar las minutas.

Esto es lo mas básico, bueno sería que el Jardín contara además con profesores especializados de Educación Física e Inglés, nuestros niños deberán ser bilingües en su vida adulta, quiéranlo o no, en este mundo globalizado, y si inician su aprendizaje a edad temprana, se les hará muy fácil lograr esta meta.

Por último, si aún están dudosos del lugar que escogieron, dejen que los niños les den su evaluación, si ellos van felices al Jardín, es el lugar adecuado para ellos. Obviamente, no contabilicen las dos primeras semanas, ya que algunos demoran en adaptarse, por timidez, o excesiva dependencia de los padres, pero si después de este tiempo aún se resisten... ¡Ojo! Preocúpese.



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