Piramides de Egipto
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¡...MINAS POH!

Por El Necio
Investigador Privado

 

No se que se traen las minas entre manos, lo claro es que están haciendo comerciales y nos sorprenden, rescatando de partida un tema hermoso de las cuicas del mazapán, (de la cuncuna que llora por no poder volar como los pajaritos, hasta que se convierte en mariposa).

Hasta ahí nada malo, es tiernucho ver a una dama, metida en una oficina que hierve de traqueteo buscando un rincón en la tormenta, para cantarle con una voz preciosa, a una guagua por teléfono para que por fin coma su merienda, que seguro la hará fuerte y sana. Y podría decir que me emociona hasta ahí. El problema es que el que la llama (a todas luces), es su "marido" (pareja, novio, papá de la guagua, amigo con ventaja, o como sea), desde la que se supone la casa, concretamente la cocina, solo con una guagua que con cueva pasa del año, y ahí ya estamos levantando la ceja.

No me parece malo que los niñitos ayuden a las niñitas en las cosas domésticas. Tampoco me parece muy escandaloso ni rebuscado que la mina trabaje afuera y que el mino se quede cuidando la guagua. Lo que me parece inaceptable es que el mansas weas no sea capaz de cantarle a la guagua solito, o hacer cualquier morisqueta que permita entretener al "demonio chico" y se coma su cagá de papa tranquila. No, El mansas weas tiene que llamar por teléfono a la mamá, a una oficina revolucionada de pega, para que le resuelva el problema. y ahí es cuando ya no me lo banco.

Osea, los niñitos sin ellas no damos palo en bola. Ellas sin nosotros no tienen rollo, la mina está trabajando, seguro le dejó la comida hecha el dia anterior para que el wea la meta al microondas y la caliente un poquito, seguro que también le anotó en un papelito, tiempo y grados, para que el wea no queme a la guagua. Así y todo hay que llamarla para que cante, y lo más probable es que también sea una idea de ella: "si la beba no quiere comer me llamas a la oficina...".

 

LOS MINOS RICOS SON FLETOS

Eso después de un avasallador "lavado de cerebro" de que los minos más ricos que hay, son los fletos.- El Jordi Castell, el Bose, que nos tiene a todos perfumándonos, cortándonos el pelo una vez al mes, cortito y con flecos desordenados que es la moda, Probando los colores en la ropa, escribiendo en revistas virtuales, y así...

Lo que no se entiende es porqué, después de que uno agarra papa y se pone hasta crema en los codos y las manos en la noche, se "depila" bigote y barba (porque afeitarse deja áspera la piel), se "hace" las manos y los pies, tiene seda bucal, enjuague y cepillo con raspador de lengua, con dos cursos de salsa y merengue para mover la colita con ritmo, ellas siguen prefiriendo al barbón de la moto con pinta de cowboys, del trato rudo y escupitajos al suelo.

¿Se nos están amachando las minas?, también quieren un mino de "marido" y otro distinto para hacer las cosas "que no se pueden hacer con el marido"?...

¡Tóma cachito de goma!, diría un personaje por ahí, (si, también nos tienen viendo teleseries).

No nos damos cuenta y se nos viene river señores, las minas se están tomando nuevamente el poder y van a hacer desaparecer los dinosaurios otra vez. Y con el cuento del "machista", "retrógrado de mierda", "madura niñito", "ubícate viejito, estamos en el 2005", nos tienen marcando el paso al ritmo que ellas tocan.

El sexo débil ha sido por siempre el que manda, por ello señores, lo repito, "¡Solo la masturbación nos hará libres!"

No me parece malo el ser macabeo, es un pecado sólo cuando la mina es julerita. Si la mina es rica todo vale para tener sus favores. Lo que no soporto es que se sigan haciendo las huevonas, pasando por las "pobres chicas" sometidas a nosotros, los pérfidos varones, pidiéndo todavía más "igualdad", teniendo clarito (ellas y nosotros) que el poder de greiscol nunca fué de la espada, sino que más bien de la vaina.

Y claro, espero represalias en el libro de visitas por mi denuncia. Cierto doble estandard noto con respecto a algunas cosas en este librito. Las palabras son las mismas, el desparpajo es el mismo, la ironía es la misma, el descaro es el mismo, pero como el emisor es distinto, la evaluación que se hace de ellas es lapidaria.