Piramides de Egipto
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MI DEFENSA A LA KENITA LARRAÍN

Por El Necio
Investigador Privado

Septiembre 2005

 

Mi olfato periodístico me indica que: por mucho que se abulten algunas partes sensibles del cuerpo, tengo que referirme al tema del momento. No porque sea muy atractivo, sino porque debo hacer la defensa de una dama que tiene al menos tres razones para defenderla a muerte. (Espero no me obliguen a enumerar esas razones).

A saber: La señora Ríos acompaña a su marido a buscar a su "hijastrita" a la casa de su Ex-wife. La "ex" de su "actual" (o debo decir de su "por el momento"), no es cualquier mina. Es una pendeja hermosa, hecha a mano, con más plata que bandido mexicano y madre de la primera "guagua", (exquisita por lo demás), de nuestro singular "chupete de fierro" (solo comparable con Lusho Maiquel en sus primeros años). Si a eso le sumamos que la Kena, acompañando a su movedizo maridito, se había sacado lo que es shusha en la nieve la semana anterior, era para ella un esfuerzo supremo, solo esperable de nuestras aguerridas minas. (Ni huevona para dejarlo solo con la pendeja).

Obviamente la producción fue total. Fue bella pero a cagarse a buscar a la guagüita, decidida a convertirse en su mejor amiga. Se compró disfraz de dinosaurio y le llevaba una colección de muñecas barbies que juntó desde pendeja (claro, regalos de sus anteriores romances, con Kem, auto, casa y cuanta wea se imaginen incluidas). Todo iba como avión, hasta que llegaron al departamento.

Ella obviamente esperaba bajarse y acompañar al nunca bien ponderado, pero el muy wea le dice "me esperai aquí y yo subo y bajo en un dos por tres". Y la deja tirada, en el estacionamiento, adentro del auto vestida para fiesta y sin poder "mostrarse" con la otra para decirle "mira guachita, mal no lo está pasando con este cuerito". No conforme con eso, el wea se olvidó de ponerle el freno de mano al vehículo, que aunque sea automático, el parking no es capaz de sostener el declive pronunciado del estacionamiento. (Yo tengo una van automática y se claramente de lo que hablo).

Para hacerla cortita, el auto se empieza a ir para atrás y agarrando vuelito mi socia empieza a entrar en pánico. Con una sacada de shusha en el cuerpo una semana antes no estaba para otra. De modo que como no alcanza con el pie el freno y viendo por el vidrio trasero que la cosa se pone peluda decide saltar del vehículo. Cagó el vestido, sumamos a los moretones anteriores unas rasmilladuras en las mejores piernas del país, un dolor intenso en el también mejor culo del país. Pero no conforme con eso, porque el destino es dicharachero de alma, llega a socorrerla la pendeja, toda hermosa y compuestita, llena de espíritu femenino a ponerse a su disposición para ayudarla.

Para colmo de males, la pendeja viene con la primogénita en brazos, que la mira asustada, como si fuera una vieja loca. ¡¡¡Obviamente que no le dolía nada poh weas!!! ¿Qué les pasa a las minas de éste país?, la mayoría casada con un weón que tiene al menos una Ex que hincha las weas cada vez que puede, que usa a los hijos, que manda recaditos, que deja al tipo con medio sueldo, que siempre encuentra poco, ¿Qué pasa con la solidaridad femenina?. Y todavía se tiene que tragar el que la pendeja los lleve al hotel en su auto. ¿Ni siquiera se le ocurre al wea llamar un taxi y evitarle a su actual mujer la plancha de que la ex quede como la jovencita de la película?.

Váyanse a la shusha, ¡Envidiosas!. No hay peor enemigo que el de la misma especie. ¿Cómo no van a entender que "en llegando a la estación" la pobre Kena empapelará a shushadas de alto calibre al mansas weas y se mandará a cambiar en el primer vuelo? Lo único que le dolía a concho era el orgullo poh minas. Quedó ahora como la pobre "vieja" histérica que acompaña al chino. Molida, con la colección de barbies de vuelta, pensando en cómo se le olvidó al nene poner el freno, ¿En qué estaba pensando el chino?.

Después queda la llegada al país. Claro, una huevada es cómo te ven en el país de la ex de tu pareja, digna a cagarse, a toda prueba, mayorcita pero rica entera. Acostumbrada a las pasarelas en que pisan un clavo y siguen caminando como si nada, profesional y herida. Por supuesto que allá nadie cachó que la mina estaba tragándose más de un dolor. En el avión ya le llega el relajo, anda con lo más cómodo que encontró para volar, (habitualmente se viste de negro ah... y no es que esté inventando. Revisen videos de todas sus llegadas al aeropuerto que material hay harto, y verán que en el 90% de sus viajes llega de negro). Lo único que quiere es que la apapachen. Se acerca el encargado de la silla de ruedas con su habitual "la llevo gratis mijita rica" y la mina se entrega cagada de la risa. El pantalón seguro que le rozaba sus magulladuras y es molesta la wea poh, por eso se sube el pantalón para ir más cómoda, al fin y al cabo vuelve a su casa y en su casa es como es. El resto, es nuestro periodismo. Ella nunca dijo nada. Es más, dijo que no decía nada para no arrepentirse luego.

Yo me ofrezco para consolarla mi guacha. Úseme de consolador por el tiempo que quiera sin costo (ni para usted ni para mi por favor). Que a falta de minas que se pongan en su lugar, yo me ofrezco para ponérselo donde y cuando quiera.

Un abrazo para las envidiosas de siempre...

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