Piramides de Egipto
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¡HA LLEGADO UNA CARTA!

Por El Necio
Investigador Privado

Octubre 2005

 

Todo el mundo hablando de la famosa cartita... y no es para menos. El presidente, en su calidad de "conocido" de Edwards, le manda una misiva que refleja su enojo. No está dirigida al "señor director" como se estipula en una carta abierta, donde uno no sólo está "de acuerdo" en que se publique, sino que "espera" que se haga. Es claramente una carta personal. Una carta personal no debe "olvidarse" de los méritos o logros de la persona, son tan inherentes a ella como lo es el nombre. Es decir, cuando uno tiene el honor de recibir una carta (ya es un honor, nadie escribe cartas por éstos días), no decide el "tenor" de ella por los membretes de más o de menos que ésta traiga.

Si como Editor de un medio, nuestro nunca bien ponderado Webmaster recibiera un artículo que tratara "para las de tu maire" a nuestra Lady Halcón por ejemplo, él, conociéndola, no permitiría que los dichos de ese artículo salieran a denostar la imagen de nuestra gurú, sin obligar al autor a las pruebas de rigor que exige su publicación. Y eso mis queridos Verticenautas, no es atentar contra la libertad de expresión, es simplemente, mantener una línea editorial creíble y fundada. Para libertad de expresión sin "colador" está la sección de "cartas al director". Cuando como Editor de un medio, permites la publicación de un artículo, no sólo visas la publicación de él, sino que estás "de acuerdo" con esos dichos o al menos, en comunión con ellos. (es decir, aunque seas homofóbico, un artículo que hable de la libertad de matrimonio gay, debieras permitirlo en pos de la "pluralidad" del medio que editas).

Por eso el presidente hace referencia al "tiempo que se conocen" con Edwards, porque siendo así es curioso que permitiera que ese artículo viera la luz.

Luego, para ahondar en bajezas, el señor Edwards decide publicar también la carta del presidente, intentando pasar con esa estrategia, de ruin y mala leche a inocente palomo extorsionado por el gobierno. No me parece señor Edwards. Su proceder es incluso bajo para la vieja más cahuinera del más perdido de los conventillos.

Como también es usted un tantito solapado, cargará con la responsabilidad del artículo al periodista de turno, con el que seguramente ya festejaron la reacción a mandíbula batiente, y luego culpará de la publicación de la carta al editor, que "seguramente se confundió". Una muestra más de nuestros "patrones de fundo" que hacen con la vaca lo que se les antoja, porque la vaca es de ellos.

No es la primera del periódico que usted dirige distinguido señor, ni será la última con seguridad, porque mientras sus compañeros empresarios sigan publicando sus ofertas de trabajo en el mismo, el tiraje estará asegurado con la manga de cesantes que lo debe usar. Así, podrá seguir usted abusando y riéndose lo que quiera, con el juguetito a disposición del poder económico nacional.

Un dato señor mío: Los sitios Web con ofertas de trabajo van creciendo. Estos hacen del desempleo una causa social, de modo que su acceso, postulación y publicación es gratuita, por tanto, el imperio de la oferta laboral que usted dirige está empezando a resquebrajarse en sus bases y no está tan lejos el día en que no sea necesario para las huestes que buscan empleo. Espero verlo en un esfuerzo periodístico real antes de que eso ocurra, para lograr las cifras de ventas que hoy ostenta con tanto desparpajo.

No es que crea mucho en la solidaridad, agudeza social, ingenio y mucho menos en la capacidad de un tipo con plata, ya que administrar herencias es más o menos fácil cuando los montos son de ese porte, así y todo me interesa ver algún gesto, al menos humanoide de su parte, que invite a pensar que los años le trajeron por fin, la sabiduría que se supone traen.

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