Piramides de Egipto
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SI SEÑOR...
¡YO SOY UN CANGURO!

Por El Necio
Investigador Privado

Noviembre 2006

 

Joan Manuel Serrat nos cagó la vida con esa cancioncita: "qué va a ser de ti, lejos de casa?, nena, qué va a ser de ti?..."

A los tipos que, habiendo cumplido nuestra mayoría de edad, digamos los "ticinco", y que permanecemos en nuestro dormitorio de siempre, en casa de los viejos, se nos denomina "canguros". Porque sabrán ustedes que los animalitos aquellos, se quedan en la bolsa materna hasta los 8 meses y salen a la vida, pero, si hace mucho frío, hay viento, se nubla, hay ruidos molestos, se hacen una "nana" en el piecito, vamos pa la bolsa mierda, que pa eso tengo mamá. Se instalan cómodamente y mamá canguro los recibe, aunque no se los pueda a esa altura del partido, se quedan sentadas esperando a que el nene esté nuevamente "listo" para salir a la vida, y la deje en paz.

Como homo sapiens, la vida de nuestros viejos es un poco más aliviada, así que a no subirse por el chorro para quejarse. Nosotros nos manejamos solitos, pero dentro de la bolsa canguro.

Ya están los psico-y apellido, buscando las razones de dicha postura "cómoda" según ellos: Que los viejos nos dijeron mucho eso de: "aprovecha que estás joven y puedes hacerlo", con lo que asumimos que después, en la vida adulta, nicagandito. Porque todo había que aprovecharlo.. "aprovecha de estudiar, de ahorrar, de salir, de carretear, de aprender, de equivocarte…", por lo que uno, ingenuo, pobre niño pueril, adolescente de la pituitaria, se hizo de la idea de que "nunca más después de salir de la casa de los viejos".. y ahí estamos, "preparándonos"…

Como decía el sabio: "cogito ergo sum", que en castellano claro y acomodaticio quiere decir "cojeo pero igual me zumbo ", estoy en el análisis del tema en comento y encuentro varias justificaciones válidas. Pero antes, un poquito de justificaciones preliminares.

Yo, (utas que me gusta hablar de mi…), salí de mi casa tempranito, por los 16 a estudiar a la universidad en Valparaíso. Me fue bastante bien, por lo que antes de titularme tenía pega y me fui más lejos, hasta Iquique. Más tarde y por la suerte de tener al Dios de los informáticos de mi parte, me recorrí buena parte de Chilito, con todos los gastos pagados, instalando sistemas y preparando gente para que los operase.

De vuelta en Santiago, me casé y me fui de la casa nuevamente. Me separé la primera vez, y de vuelta pa' donde los viejos.. duré poquito "cesante" de mina… me fui a vivir con mi pareja rapidito, como al año, y me volví a casar. Eso duró como 6 años, y desde entonces, vivo más con los viejos que en cualquier otro lado. He armado y desarmado departamentos que es un gusto. Cuando me entra la independencia, el verso es "estoy muy viejo para estar con los papás".. y salgo… me dura un año con cuea y el verso cambia a "y para qué shushas me gasto éste billetito arrendando para mi solo, si puedo estar con los viejos?" y vuelvo.

Mis viejos tienen buena parte de la culpa, (saaaaaaaaaa). Mi madre por ejemplo, se preocupa de mi ropa, que deja dobladita encima de la cama para que la guarde cuando llego. Me hace cariñitos cada vez que nos cruzamos. Me prepara cosas ricas para el mastique y todavía, cuando sale, me trae un paquetito de "sustancias" que me pasa para callado para que mi viejo no me cague.

Mi viejo es el despertador, me sigue sacando de la cama en las mañanas, no como antes para el colegio, en que me tenía que dejar en la ducha con el agua corriendo para que despertara. Ahora llega con la bandeja del desayuno y me la chanta en la guata para que no me vuelva a dormir. Es el alcahuete oficial. El tapador de cagás eterno. Mis viejos, como todos los viejos del mundo, son una maravilla.

Me acuerdo que de adolescente, una de las artimañas de mi padre para que despertara, era sacarme toda la ropa de cama de encima y llevársela. Optó por el tema "sacar al weón en vilo y llevarlo a la ducha", cuando cachó que, como los colchones eran de a par, de "libro", yo ponía el poto en el somier y me tapaba con el colchón de los pies y seguía durmiendo.

Con viejos así, el tema marsupial es obligado. Nadie quiere salir de su lado y eterniza el quedarse, buscando las razones después, cuando sea necesario, por el momento solo se lo goza.

Eco y su búsqueda por la memoria me puso a andar por estos parajes. No digamos que llegamos a alguna parte, pero el que me diga que en éste rato no recordó a sus viejos con nostalgia, miente descaradamente.

Un Abrazo para todos,



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