Piramides de Egipto
Bookmark and Share



TRANSANTIAGO:
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Por El Necio
Investigador Privado

Marzo 2007

 

Iba a tomar nuevos bríos con el Transantiago. Lo había pronosticado tiempo atrás, cuando todavía andaban las salvadoras micros amarillas dando vueltas, que la gallada no soportaría las deficiencias insalvables del proyecto y que iba a quedar la mansaca, pero en fin, los catrasca (cagá tras cagá). del gobierno no pescan a nadie.

Iba a retomar ese tema decía, pero me quedé pegado en la ventana. Llueve seguido en Coyhaique, es una lluvia extraña, sin rumbo. Impredecible. La lluvia de acá no necesita nubes. Llueve, miras al cielo, desde donde se supone que emanan las gotitas que te mojan, y no hay nubes. En Coyhaique, la lluvia la trae el viento.

El viento elitista de ésta zona solo se maneja en las alturas. Los cerros desparramados como gotas de lluvia de viento, le impiden llegar a la tierra y despeinar las copas de los árboles.

Suena Demian Rice con su "I can’t take my eyes off of you…" de fondo, y yo miro las gotas en la ventana. De tanto en tanto, una cae sobre otra. Coinciden en el mismo espacio aunque a destiempo. Me trae a Cortázar y su "aplastamiento de gotas". Él miraba lo mismo en otro momento, claro, con bastante más creatividad que yo, se pegó con lo mismo y escribió esa maravilla (y eso que no tenía a Rice de fondo).

Me voy con Rice… "Y así es… tal como dijiste que sería…la vida pasa por mí…la mayor parte del tiempo…no puedo apartar mi mente de ti… "

Es tan raro encontrarse en las palabras de otro. Coincidir exactamente en la sensación; en el sentir, afectados por las mismas cosas, casi en los mismos grados. Otro, antes o después de ti, sin conocerte ni a ti ni a tu historia, entiende perfectamente lo que sientes, y lo escribe, sin preguntarte nada. Una gota de lluvia, que entre millares de ellas, que caen sin rumbo, movidas por un viento elitista, cae en el mismo espacio que ocupas.

Los días van pasando lentos. Me quedan espacios como éste, imposibles de llenar. Me conseguí una guitarra con mi casero para impedir la atrofia de los dedos y del alma que rodea al forado.

Uno no debiera intentar nunca, volver al lugar donde fue feliz…

Me encontré a una compañera de curso por éstos lados.. del tiempo en que estaba en cuarto medio. No me atreví a hablarle en el almuerzo. La tuve a dos metros, en el casino de los bomberos, donde voy por mi cazuela de vacuno los viernes. (Es para no creer. Si quieres cazuela de vacuno en Coyhaique solo la encuentras los días viernes, y solo en los bomberos ¡No hay salud!). Entró en fila india con lo que luego me enteré, será su familia. Ella, el prometido, y como seiscientos cabros chicos (Los de ella y los de él. Cágate, faltan los de ellos).

Esas cosas que no sabes si es…luego el no puede ser…y se te va el almuerzo sin atreverte. Más tarde y pensando a lo informático, encontré su celular por ahí … y la llamé… genial. 30 años después basta con decir el nombre y te llegan una montonera de recuerdos que no sabías que tenías. Un momento extraño… Lindo el recuerdo... uno de esos amores que te alegra saber que están bien y creciendo… ¿Qué será de los otros amores?...



Compartir en Facebook