Piramides de Egipto
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UN ADIOS A LOS "CHICOS MALOS"

Por El Necio
Investigador Privado

Octubre 2007

 

Una vez más lloramos a los "chicos malos"... porque eran de los malos.

La imagen de "niños" los rozó hasta los 6 u 8 años. Pasó por ellos temprano y rapidito y no les dejó recuerdos que valorar. Ya tenían en el cuerpo uno que otro robo con violencia. No tenían reparos en amenazar con armas cortantes o de fuego a sus víctimas, que obviamente no se enfrentaron a un "niño". Para ellos siempre fueron animales dispuestos a todo. Y claro... lo fueron.

La mayoría partió dejando el colegio tirado y juntándose en las esquinas con los más avezados. Los más grandes. Ahí aprendieron del macheteo, del mundo de la "chela" y el "pucho", que cuando es lo único que llena el día se hace insuficiente. Entonces llega el aburrimiento y con él, la escalada por escaparse.

Aprendieron de la ley del más fuerte y del poder de las "lukas". Aprendieron del impacto que produce la frase: "mátalo altiro al conchesumadre...", cuando se ataca en "patota", y como el miedo paraliza a los receptores del mensaje. Aprendieron de impunidad. Aprendieron cuándo correr y cuándo llorar, para evitar la pateadura de la gallada si eran "apañados". Lo que debían botar en el camino para disminuir el castigo. Aprendieron lo que había que declarar para ir a los centros de acogida. Aprendieron de los tiempos exactos de cada proceso. Aprendieron por dónde escapar y cuáles eran los "tíos", con nombre y apellido, a los que había que coimear o burlar. Coimear a los vivos que hay en todas partes y burlar a los que creen fehacientemente en lo que hacen.


ERAN CHICOS MALOS...

Según la nueva ley, no pueden estar en contacto directo con gendarmería. Al igual que con las cárceles de militares, los que saben cómo manejar delincuentes, tienen una custodia marginal del recinto. Cuidan por "afuerita".

Están al cuidado de psicólogos, sociólogos, asistentes sociales y voluntarios. Todos manejables con el "tony" del buen comportamiento, también aprendido en la esquina. Y si no basta con eso, siempre está presente el "apoyo familiar". La amenaza gesticulada y gritada sobre los "cuidadores" en los días de visita.

Entre ellos, uno. El único condenado. No era el "chico más malo". Es más, según su bitácora personal de fechorías, era menos malo que otros. Su proceso estaba más avanzado que el del resto, que seguramente tendrán el mismo destino. Porque la ley recién está en funcionamiento. En training. De modo que todos los que ahí están recibirán su condena en algún momento. Era el "chico más malo" por una cuestión cronológica.

Los "tíos" hicieron lo que cualquiera que maneja niños hace. No deja a uno tirado mientras el resto se relaja. A todos hay que darles torta con manjar colún; queque con manjar colún y cuanta weá se pueda hacer con la cagá de manjar, porque éstos "chicos malos" son "hermanos". La segregación no corre con niños. A la mierda la cuestión cronológica. Son todos "chicos malos", y dentro de su convicción está marcado a fuego el "son niños" y por tanto "recuperables".

Los "tíos" son nuevos. Una cosa es tratar con un "chico malo" los jueves, un rato para llenar un informe, que ellos saben manipular para que diga lo "blancas palomas" que son, porque ese informe disminuye el tiempo que estarán encerrados, y otra distinta es hacerse cargo de ellos en lo cotidiano. En lo cotidiano se les escapa la ferocidad. Se les viene encima el mismo aburrimiento de la esquina y lo enfrentan de la misma forma de siempre: "apatotados".

Habrá que esperar para saber qué pasó después. Es esperable que los "tíos" no supieran enfrentar la fuerza del motín y no se atrevieran a abrir la puerta. Que minimizaran el peligro de la fogata que armaron los "chicos malos"como argumento. No abrieron la puerta que abren los gendarmes y a punta de luma reducen los bríos de los que están en encierro. Porque no es nada fácil manejar gente encerrada. Gendarmería lo dijo... nadie los escuchó. Señores, otra cosa es "con guitarra...".

Tengo un hijo de 17 años... mi "canito" saldrá de cuarto éste año... se tomará un año sabático para dedicárselo a la música, al preuniversitario y al bartoleo. Más de una vez se lo cagaron en la micro, con el celu, el personal, algunas monedas, y mi ruego interno siempre fue: que se lleven todo lo que quieran pero que no le hagan daño... y los odié... si los hubiera tenido cerca seguro les tomo una foto antes de la paliza para que los puedan armar después... sobretodo cuando golpearon a mi lobito para robarle una cadena del cuello... me he pasado la vida odiándolos y deseando encontrarme con ellos para hacerles presente mi bronca acumulada...

No les voy a mentir. Siento que algo debo decir por ellos. Algo que los recupere, que reivindique su memoria, que los disfrace de "niños" otra vez y nos permita orar en su memoria y no me sale. No se quién tiene la culpa. Claramente no nosotros.

Ellos cuentan con nuestra sensibilidad para seguir haciendo lo que hacen. Cuentan con nuestra "humanidad" para evitar el castigo que merecen, y nosotros se los damos constantemente. Para mi fue suficiente... Basta...

Prefiero pensar en que un par de choferes salvaron de la puñalada artera. Que una vieja llegará con su jubilación a la casa. Que un crío seguirá escuchando su personal y no tendrá miedo de subir a la micro que lo lleva al colegio. Porque la estrategia siempre ha sido atacar con ventaja. Nunca fue parejo.

No tengo idea si será parte de la solución el "ojo por ojo...", pero estoy dispuesto por hastío a probarla. No llegar a cortarles la mano, pero si a los costos del encierro. La moraleja será: "si prendes fuego cuando estás encerrado, te quemas" y la aprenderán. Como lo aprenden todo... en patota... en las esquinas...

Nos va a costar poner en marcha la idea de hacer oídos sordos al grito de angustia. Los berrinches de mi hijo en el dormitorio con la puerta cerrada me partían el alma y no le abrí. Tenía algo que aprender y lo hizo... Los "chicos malos" me partieron el alma... porque en el fondo de mi ser quiero lo mismo para ellos que lo que quise para mi hijo... no les abriré... hasta que aprendan...

Un abrazo con un nudo en la garganta... y una pena en el alma...



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