Piramides de Egipto
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ADIOS GENERAL

Es muy posible que en la medida que se nos hagan evidentes sus andares, evoquemos a Bernales como "el General", en la buena onda, orgullosos de que fuera nuestro.

Por El Necio
Investigador Privado

Mayo 2008

Pensé mucho rato en el título para mi artículo en ésta oportunidad. Algo que me permitiera llegar al tamaño de semejante portento de hombre y se me ocurrió que él sería capaz de limpiar la frase, de quebrar la mano, de romper la historia y que cada vez que se dijera "General" no pensáramos en el "otro". Es muy posible que en la medida que se nos hagan evidentes sus andares, evoquemos a Bernales como "el General", en la buena onda, orgullosos de que fuera nuestro.

La prensa les contará de lo buen "paco" que era, no me interesa comentar ese aspecto, porque lo harán todos. Era un líder férreo, estricto, exigente, pero bonachón. Un padre para los que lo tuvieron cerca. Un amigo. Un tipo preocupado de todo lo que fuera crecimiento para sus "niños".

Cuando ocurrieron muertes en sus filas, llamó a las esposas de los caídos una vez por semana por lo menos, para preguntar si necesitaban algo, para que contaran con él para lo que fuera. Prestó el hombro, consoló y acompañó a las viudas sin plazos de término, sin posar para la foto y sin aspavientos. Llamó directamente y por su cuenta, nada de secretarias intermediarias con agenda en mano, desde su celular. Se aprendió de memoria los teléfonos de las que vio más frágiles. Un tipazo.

Decía las cosas sin medirse, sin pasión tampoco, pero no era lo "políticamente correcto" que algunos esperaban. Las decía como a mi me gusta decirlas, a la cara y con todas las letras.

No les cuento lo que significa en cuestión de "cantidad de pega", ser director de carabineros. Se trabaja pero muchísimo, y éste compadre nunca dejó de asistir como monitor a los "encuentros matrimoniales", para orientar, a sus pacos y paquitas que estaban de novios, en la otra pega dura: estar casado.

Claro, tenía a su lado a Teresita y una mujer así al lado no solo facilita las cosas, las hace inolvidables. No existe el cotidiano con esposas como ella.

Teresa Bianchini era una mujer preciosa.

Comenta Andrée Burgat, editora de Cosmopolitan, que en alguna ocasión se la llevó a la cocina en su hostal de las termas, para que se comiera un postre de chocolate que sus padres le prohibían, cuando era una nena. Ese nivel de abarcar todo lo que pasa alrededor y de detectar al "necesitado" en cualquiera de sus escalas, y se las arreglaba para regalonearlos a su manera, dentro de sus posibilidades, a su alcance.

Lo mismo habrán sentido los nenes de la teletón, o los hijos de los carabineros con alguna de las alas más corta. Ellos supieron del amor inmenso de la tia tere. De su simpatía y de su humildad. De su entrega a todo lo que necesitara consuelo.

El General y la Teresita eran una pareja de cuento. La conocida frase "...y fueron felices para siempre" seguramente los representa cabalmente. Era verlos mirarse y uno era testigo de un amor eterno entre dos.

Bastaba con que él comentara que debía llegar a Santiago en tiempo record, para que ella se le subiera al auto. Cualquier cosa que aumentara el "riesgo" unas décimas eran suficientes para que ella lo tomara junto a él... y de la mano... igual que siempre... por 30 años.

Repito un comentario que hiciera antes, porque me salió del alma, (iba a decir vientre... suena a mina, pero da lo mismo): amores de éste tamaño no pueden irse separados, no se concibe el uno sin el otro. Deben irse juntos. Me los imagino en los últimos segundos, asustados, amparados el uno en los ojos del otro, de las manos y diciéndose: "te veo al otro lado en un ratito mi cielo... te amo".

Tengo pena porque nos quedamos sin dos ejemplares hermosos de "ser humano", en el mismo golpe, y con ello nos quedamos cada vez más solos. Pero estoy feliz de comprobar que una pareja de amantes logra el espejismo de irse juntos, para todos lados, de la mano. Me comprueba el amor, lo reafirma.

Adiós Teresita. Adiós General... Dios tiene sin duda un lugar esperándolos. Un lugar donde se requiera cuatro manos, porque está claro que ni él podrá separarlos...

Un sentido abrazo para todos.

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