Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 

SOBRENOMBRES Y CHASCARROS

Los chilenos somos particularmente acertados para poner sobrenombres a la gente que nos rodea.

Por El Necio
Investigador Privado

Julio 2008

Al parecer las ninfas andan de vacaciones, porque no se me ocurría tema para desarrollar en mi artículo, hasta que mi padre, y en relación con la aparición de mi hija, (recién hablé con ella a sus 25 años, aunque sabía que existía), le pregunta a mi madre: -y, ¿el "viejo gui" toma desayuno con nosotros?-

Para los que no cachan al viejo gui, tienen que ver la teleserie brasileña del 11... creo...

Me detuve en eso... los chilenos somos particularmente acertados para poner sobrenombres a la gente que nos rodea; Feroces, crueles, pero acertadísimos... y mi viejo es el guaripola de ellos. Comparto con ustedes algunos de los, según yo, notables:

El "cuento corto", a un compadre que por un accidente perdió los tres dedos del medio de una mano, de modo que el cuento queda en: "éste niñito compró un huevito y éste se lo comió", saltándose al que lo echa a cocer, al que lo revuelve y al que le echa la sal.

Para los gordos hay por docenas, pero me quedo con "el chancho seis", aludiendo a la carta más grande del juego de dominó.

Se debe andar con cuidado ahora con lo aduladores que somos con las damas, porque si te sorprenden, te dejarán caer el: "guena señor de la querencia".

A las damas no les debe hacer mucha gracia que les digan "la cajita fuerte", atendiendo a su forma de vestir, porque solo ella cacha la "combinación".

Me cuenta mi viejo que alguna vez, patrullando las calles de Santiago, (era tira, está jubilado), en una de ellas estaban reemplazando los postes de la luz y poniéndolos más a la orilla por el ensanche de la misma. Obviamente, los de más al centro esperaban su retiro sin cables, solo el poste. Alguno de sus compañeros comenta: "oh, cacha, esos postes no tienen cables!"... la respuesta fue... "nop, deben ser de la red inalámbrica"...

Recuerdo que mi viejo siempre fue rápido en la cuestión bromística. Cuando éramos pendex, nos íbamos a ver tele todos juntos, no recuerdo si en el dormitorio de ellos o en el living. Veíamos Baretta, una serie policial que incluía a un loro precioso, que hablaba con el protagonista. Nada profundo, solo weás de loros...

Mi madre despierta de un semi_sueño justo cuando el loro le contesta a Baretta, y dice asombrada: "qué inteligente el lorito... habla!!" y mi viejo le responde : "eso no es nada poh amor, imagínate al loro que traduce al castellano"... nos despertamos riendo con la talla como cuatro noches seguidas... De esas cosas que te quedan dando vueltas en la cabeza y te andas riendo solo en todas partes.

Mi viejo es el weón más simpático que conozco... de él heredé la chispa, la velocidad para la respuesta, aunque no su clase. Él es refinadito, irónico, no llega al sarcasmo como yo ni usa la shushá como adorno.

De las mías memorables, recuerdo dos. Ambas con el mismo destino y se las narro:

Estábamos con mis hermanos en el Club Hípico. Los Gordillo's son fanáticos de los pingos, yo no tanto, pero los acompaño cada vez que puedo.

Ese día, había un clásico, en el que debutaría una yegua argentina que se convertiría en todo un suceso. Ganó como 40 carreras seguidas sacándoles 20 cuerpos a sus oponentes, y claro, entre los amigos, se nos coló un argentino que nos tenía chatos.

Antes del clásico ya nos amenazaba y fanfarroneaba con la yegua ésta, que nadie más que él conocía. De modo que la primera talla me salió del alma... no me acuerdo porqué, pero el Che nos llevó al tango, y yo le dejo caer... "uta... a mi me encanta el tango...de hecho no hay nada que me guste más...", ¿por qué te gusta tanto?, me pregunta, ¿su sensualidad?, ¿su bohemia?... "naaaa... me fascina porque en cada tango, cagan, le ponen el gorro, matan o lo pasa como el forro un argentino..."

No molestó más hasta después de la carrera, en que efectivamente la yegua argentina humilló a los pingos que corrieron con ella. Volvió a la carga mi compadre y nosotros rojos de bronca con el pesote poh... y le dejo caer la otra... "sabe lo que pasa compadrito, que después de las Malvinas, nadie le puede ganar a correr a los argentinos...". El que más se rió con la "tallita" fue el Che. Me dio la mano, me abrazó, y me dijo: "quizás la talla no sea tan buena master, pero la velocidad con que la sacó de la manga es de maestros..."

Hoy miré a mi viejo... durmiendo en su sofá regalón, con la Crazy encaramada en su guata durmiendo igual que él... y me reí... eso me trajo la cantidad de veces en que me ha hecho reír de buena gana y quise regalarles un pedacito de él. Ojalá lo disfruten.

Un abrazo chascarrero…

Compartir en Facebook