| LA CULTURA Y EL ESPARCIMIENTO AL VERTICE ! | |
OPINION VIDA PRIVADA Y FIGURAS PUBLICAS Por Eduardo Yáñez Morel Un famoso tenista llora desconsoladamente ante las cámaras de televisión al ver su foto publicada en la prensa junto a hermosas modelos que lo abrazan apasionadamente en una discoteque. A un diputado de la república le corren las lagrimas y "anuncia querella" porque un medio de comunicación informa sobre su baja asistencia a la Cámara. Una conductora de televisión cubre su rostro en llanto al ser recordada, por un célebre futbolista, de su fracaso matrimonial. Una admirada princesa del viejo continente, muere en un accidente automovilístico escapando de fotógrafos paparazzi. Caso como estos son innumerables, muy dolorosos para los afectados pero muy sabrosos para el publico y el rating. Cabe preguntarse, donde esta el limite, hasta donde debe llegar un periodista para satisfacer los anhelos de la ciudadanía por conocer la vida privada de las figuras publicas. En el juego de la notoriedad, hay ciertas reglas universales que vale la pena comprender, una de ellas, tal vez la principal, es que toda persona que pretenda ser famosa antes de emprender este camino, debería conocer de ante mano el "precio de la fama". Aquellos que gozan del privilegio de la popularidad y la fama deben pagar un costo, el cual básicamente se traduce en la perdida de una parte importante de su vida privada. Como todas las cosas en la vida, la fama también tiene un costo. Quien gana celebridad y reconocimiento publico por un lado, pierde en privacidad e intimidad personal por el otro. Así funciona esta industria. El no comprender este principio básico lleva a muchos a ser víctimas de su propio éxito. Cuando los políticos, las estrellas de cine, los animadores de TV o los deportistas exitosos, abren de par en par las puertas de su vida privada y venden a los medios de comunicación sus matrimonios e invitan a los periodistas a sus casas para ser fotografiados y entrevistados junto a sus familias, cuando esto ocurre, ellos pierden parte de su vida privada. Otra regla básica, el publico una vez que otorga la fama, quiere saber por todos los medios los detalles mas íntimos de la vida privada de sus "ídolos". Los "fans" que por un lado otorgan por el otro demandan. Quienes pretendan llegar a la fama e ignorar esta regla de oro, mejor sigan siendo personas anónimas comunes y corrientes. En el caso del matinal de TVN, la audiencia aumentó vertiginosamente en un 50% al iniciar la polémica entre la animadora y el futbolista. Supongo que el director del programa, al ver la escalada ascendente del "People Meter on-line", jamas pensó en interrumpir la transmisión, a buena hora ya que se trataba de un tema de evidente interés publico. Tanto es así, que todos los medios de comunicación, incluso aquellos que no son de la farándula, titularon sus noticias con esta polémica. Un miembro del directorio de TVN refiriéndose a esta polémica señaló: " No se pueden tocar temas de índole privado en noticias de interés nacional. Y este caso no compromete el interés nacional; hay que asumirlo como un error que ojalá no se repita". Francamente, el desestimar el interés nacional por conocer las vidas privadas de sus famosos, especialmente cuando los medidores de audiencia, de su propio canal, se dispararon por las nubes al momento de la polémica, por decir lo menos parece un gran desacierto y grave desconocimiento general de los intereses del publico. Hasta aquí todo muy bien, queda claro que la popularidad también tiene un precio. Pero cual es el limite, hasta donde puede o debe llegar un periodista en su afán de satisfacer el hambre de los "fanáticos". La respuesta no es fácil, por un lado no parece razonable que los periodistas hostiguen a otros seres humanos, por famosos que estos sean, por ejemplo plantar micrófonos ocultos en sus las dependencias privadas, colocar cámaras secretas en sus domicilios, molestar a sus hijos o familiares con seguimiento o preguntas impropias, utilizar teleobjetivos para fotografiarles al interior de sus domicilios. Por otro lado las figuras publicas, deben estar sujetas a tolerar chistes sobre ellos, preguntas de todo tipo, ahora si las contestan o no es cosa de cada cual, comprender que la fama no es gratis y por lo tanto los niveles de privacidad disponibles para ellos son inferiores al resto de la población. Finalmente, nuestros "célebres criollos" deben aprender a descifrar los códigos y reglas que regulan este negocio, el cual si bien tiene muchos beneficios y privilegios también puede ser cruel y hacer derramar, además de lagrimas, sangre.
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