Piramides de Egipto
Bookmark and Share

ENTRE PRINCESAS Y ESPIRITUS

El Pingüino vende como loco. Es como una Cuarta más seria, regionalista.

Por Andre Jouffe
djouffe@yahoo.com

13 de julio de 2008

Invitado por la universidad de Magallanes vino Eliseo Subiela hasta estas tierras. Sin el lado oscuro del corazón y la Nacha Guevara.

Lo que hace Montserrat Miralles en el metro para ganarse la vida, porque luego va a cobrar, es patético, aunque me gustaría verla pero no puedo desde aquí.

No tenía idea que Julito César Rodríguez estaba en la pelea. Y que a Bárbara Rebolledo la sacan de las casillas. Pensaba que Karen Doggenweiler fue la única.

Y Maria Gracia Subercaseaux. Tan rápido que pasa de moda la gente. Escoba.

El Pingüino vende como loco. Es como una Cuarta más seria, regionalista, cargada a Mimica, al PRI por los problemas que tuvo Chileprimero y que tiene a la gente cambiando de colectividad.

La navegación a bordo del remolcador Lautaro, repito, fue fabulosa. La once, las candidatas y por sobre todo, el personal de la Armada. Caballeros a morir A propósito, me comí una frase. Cuando me refiero a las sin poto y dientes mahoma, es al común de las chilenas, no a las candidatas a reina del Carnaval de Invierno. ¡Por favor! En Chile prima la teta chata, pezón negro, la guata al aire con estrías pal mundo, las uñas de los pies gruesas. Y cuando se agachan, la raya a la vista altiro. Siempre poleras demasiado cortas, como si fueran Schiefer.

Hay siete grados bajo cero en el exterior.

En Punta Arenas se ha hecho mucho ruido con la semi pelea a empujones entre el Alcalde y un concejal. La gente olvida los combos de Mario Palestro y los empujones de Moreira -originario de estas tierras- y Jorge Schaulsohn.

En el intertanto, se comenta en el café Victory, que Carlos Bianchi mostró la hilacha al increpar y amenazar a un profesor por ponerle mala nota a su hijo estudiante de Derecho... Ya el año pasado el mismo hijo sacó a relucir ser el hijo del senador cuando se portó mal en una disco.

¿Qué haría yo en lugar de Bianchi?

Castigar al joven, decir públicamente que fue mal informado y que tuvo un arrebato como cualquier ser humano. Manejo de situación de crisis don Carlos.

Pensaba yo esta mañana, ¿y si este hombre estuviera en el poder? Me refiero a presidencia. Ay, ay, ay. Peor que Lagos que jamás llegó a amenazar públicamente a alguien -no me consta si veladamente-. Porque gritarle a un profe que se encargará en persona de dejarlo pobre como un perro, sin pega, es mucho.

Y ustedes que no me creían que aquí se vivía el far west en muchos aspectos.

El Pingüino informó sobre lo ocurrido, no tan largamente como La Prensa Austral. A propósito, pronta recuperación Manuel González. Que las plaquetas vuelvan a su normalidad.

Les aseguro que la Prensa Austral modificará algo su diseño, no su contenido porque el público de El Pingüino esta claro. Yo, por ahora fiel, al diario tradicional.

Solabarrieta le hace publicidad a Enap.

Algo avanzo en el libro, me cuesta, entre la guagua y la falta de inspiración. Bienvenido de nuevo Jorge Andrés Uribe González a las letras, a la cocina nouvelle, mexicana. Curioso que dos hijos de gente de prensa como Uribe y Palomo se hayan zambullido en este rubro. Es más apetitoso y mejor rentado.

Quiero ir a Santiago aunque sea por unos cinco días.

Si algún día tengo la opción de residir en otra parte, será donde haya mucho calor.

Viva Jackie van, Miguel Sepúlveda al poder, Mariana Halles que siga tan bella. El libro que escribo, mezcla fantasía media infantil con realidad. Aparte de entrevistas a magallánicos naturales y adoptivos inventé algunos espíritus del Estrecho.

Aquí va un adelanto.

El payaso candidato Barquillito reunía firmas para su candidatura a concejal. Llevada tan sólo dos; necesitaba 300. En la desesperación encaminó sus pasos de tony hacia el Estrecho.

Frente a los desguasados restos del velero Lonsdale, cuya proa y restos están varados en la costanera de la ciudad, vio a Nicolás Peric hablando en turco y haciendo recuerdos del mar de Mármara a cuyas costas concurría luego de sus partidos por el Genclerbirligi de Ankara.

-Aquí estoy de regreso, en tierra de mis antepasados, hablando turco y mientras estuve en Ankara era incapaz de pronunciar una frase.

Lo que llevaba a Peric al la costanera, especialmente en las noches estrelladas pero frías como mirada de ángel azul, era la aparición de Victoria Eugenia Sapunar, el espíritu del Estrecho.

Esa mujer dulce y fuerte, envuelta como único vestuario neptúnico, en una red de pescador.

Su voz profunda, ronca, lo estremecía, le provocaba entre pánico y ansias de protección.

Espíritu visible para algunos privilegiados, inspiró una noche en Rótterdam a Raúl Ruiz para que hiciera "El techo de la Ballena", que transcurre en Puerto Edén, pero el chilote de París la hizo sin moverse de Holanda.

Peric esperada a Victoria Eugenia sólo en busca de su voz, de unas palabras de aliento, ahora que estaba viejo, lejos del fútbol, en el minuto 91 de su existencia sin sentido.

La leyenda de Victoria Eugenia Sapunar se remonta a miles de años, cuando los patagones guiados por otro espíritu, el de Walter Klaus Molkembuhr, eran advertidos de su triste advenimiento. Porfiados, permanecieron en la zona y Popper hizo lo suyo. Por encargo, pero hizo lo uso.

Molkenbuhr partió hacia el Ártico y dejó a su alma gemela la exclusividad del territorio antártico.

La voz de la mujer de redes de pescador se hizo escuchar como un susurro: vive de los recuerdos, impide el agarrotamiento producido por la depreaustralis. Cuando estés maduro, te convertiré en ballena y verás lo que son las emociones. Jamás estarás tranquilo, temeroso del arpón que siempre estará al aguaite para clavarse en tus lugares más sensibles. ¿No es emoción lo que quieres?

Peric, consternado, corrió cuesta arriba hacia donde El Cuneta. En su trayecto pasó a llevar a Barquillito, cuyas tres únicas firmas, cayeron a las frías aguas del Pacífico. "La vida es un payaseo", dedujo el tony.

Pedro Sánchez era el único espíritu que volaba con botas de cuero de cocodrilo y un terno azul a rayas de la mejor textura y calidad. Era un espíritu movilizado, de acuerdo a sus caprichos, conducía un Rolls Royce o un Bentley.

A veces una antigua citroneta. Como buen músico, elegía hermosas óperas y cantaba las arias mas sobrecogedoras. Los marineros del remolcador Lautaro lo podían escuchar, no ver pues los espíritus son invisibles cuando se lo proponen. Desde el muelle Prat hasta Puerto Porvenir los oídos más avezados lograban captar algunas fusas y semifusas.

Ahora bien, Sánchez cuando andaba en la onda del do mayor, se complicaba con cualquier cosa. ¿Uso el Rolls blanco que manejaba lady Di? Yo le corregía: "Pedro, Diana Spencer manejaba un Rover, la conducían en un Rolls.

Pero el hombre era porfiado y para contradecir, sacaba un flamante Bentley color fucsia que hacía juego con su corbata predilecta. Consciente de mi aversión por Alban Berg, entonaba "Lulu" o "Wotchek" sacándome de las casillas de mi concha austral.

Raúl Ruiz en el boulevard de Belleville condenado al agua mineral, evocaba los mejores tintos bebidos en su existencia. Sánchez lo había condenado a la ley seca absoluta cuando terminó de rodar "El techo de la ballena" en Rótterdam. Le parecía irracional hacer una película sobre Puerto Edén en los muelles de los Países Bajos.

Pensando eso, aceleró a fondo y el Bentley imaginario surcó los aires del Estrecho mientras Victoria Eugenia Sapunar, observaba de lejos, sonriente y feliz se ser soltera y fiel a la memoria de su compinche de antaño, Walter Klaus Molkembuhr.

También sonreía, por haber sido la causante de "El techo de la ballena".

-El nombre me gusta- dijo un día al alma de Peric, porque en realidad la ballena no tiene techo, sino que es un homenaje a un movimiento fabuloso, el dadaísmo.

El generoso doctor Jorge Mijovilovic desayunaba acompañado de admiradoras, seguidoras, alumnas, secretarios y un gato. Leía la prensa que llegaba a su poder a las cuatro de la tarde. Las noticias era lo menos importante, a él le interesaba todo lo relacionado con Croacia y algunos dulces sueños que tuvo en su juventud cuando tomó a escondidas anfetamina para estar más atento a los estudios.

Magallanes nunca supo apreciar en cabalidad el peso intelectual, el humor de este hombre grandote de suspensotes, bueno para las pastillas de menta, los cigarrillos y tratar de huevón caliente a autores como el suscrito que tuvieron hijos al borde de la tercera edad.

Victoria, Molkenbuhr y a veces Sánchez se aparecían donde el médico, bromeaban con él y prometían llevarlo hasta los 150 años para luego incorporarlo al club de los espíritus.


Estos relatos breves van intercalados en las entrevistas.





Compartir en Facebook