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EL SUSTO DE LUCHO GNECCO

La gente anuncia por tendencia conservadora en La Prensa Austral, pero es probable que un grupo de anunciantes que buscan un publico C2, C3, tiendan a repartir de alguna forma, la torta publicitaria.

Por Andre Jouffe
djouffe@yahoo.com

21 de julio de 2008

Me cuenta Lucho Gnecco: Ni recuerdo la obra, pero si que era como julio. Al terminar la función nos fuimos a tomar. Y tomamos a la magallánica. A la mañana siguiente desperté temprano. Salí a la calle sin tomar desayuno en el hotel y veo una plaza desierta, desolada, un viento ni demasiado fuerte, ni demasiado frío.

Caminé una cuadra y la ciudad estaba vacía como las que muestran en esas películas en que seres de otro planeta o una peste se ha llevado a todos los habitantes.

Como andaba con la caña mala, me bajó un pánico atroz. Los cien metros hacia el Cabo de Hornos se me hicieron eternos pues corrí como si me estuviesen persiguiendo. En el lobby me explicaron: Don Luís, así es Punta Arenas un día domingo a las ocho de la mañana.


Otro tema interesante es que casi una veintena a de jóvenes se tiraron a a las frías aguas del Estrecho, el domingo para el cierre del carnaval de invierno, con nieve, fuegos artificiales y unas medias piluchas que trajeron de Argentina. Lindo y multitudinario espectáculo.

Lo que viene a continuación es una opinión muy personal y espero que se respete la libertad de opinión tal como siempre he respetado la de los otros.

La forma muy a lo USA en que opera la distribución del matutino El Pingüino de Punta Arenas la incorporaré a mis clases de la empresa informativa, cuando las retome algún día.

El diario cuesta 200 pesos IVA incluido, de los cuales los suplementeros se llevan 100. Al descontar el impuesto, le queda un remanente a la empresa de algo menos de 70 pesos.

Una suplementera recién contratada, dueña de casa, me cuenta: A las seis me vienen a buscar y me ubican en determinado lugar con cien ejemplares. A las cuatro estoy de regreso en mi hogar. Si he vendido todos los diarios, son 10 mil pesos para mi, más un estimulo de cien mil mensuales si no fallo un solo día y mantengo mi ritmo de venta".

O sea, considerando que efectivamente El Pingüino, se dice, ha logrado estabilizarse en siete mil a ocho ejemplares, luego de llegar los diez mil los primeros días como elemento nuevo-, y además otorga un estimulo extra a sus vendedores, creemos que el saldo para la empresa no supera el promedio de 35 pesos por ejemplar vendido.

Los avisos fueron casi todos gratis el primer mes, según me cuentan un empresario automotriz S.V.M. que aprovechó la oferta. A partir del 15 de julio, se comenzaron a pagar y obviamente quedó a la vista de inmediato.

La gente que invirtió la gran fortuna en El Pingüino estaba plenamente consciente del costo que iban a tener que asumir, de manera que el factor sorpresa en ese aspecto esta ausente.

Si el diario pierde doscientos millones al mes, repartido por unos quince propietarios de gran fortuna personal, que me dice el columnista del diario, BS, no constituye una cifra exagerada. Mas aun si más de uno tiene pretensiones de convertirse en parlamentario.

Lo que ha sido interesante es observar como el Pingüino ha llegado a la población magallánica.

Como afuerino se me advirtió que si llevaba demasiadas piluchas, la gente se iba asustar en una región donde ni La Cuarta ni LUN pegan mucho y donde El Mercurio y La Tercera llegan a los hogares a la hora del té. Es la lejana, "lejana provence, ma chere". Pero no, el equilibrio justo y necesario.

La Prensa Austral ha sentido el impacto desde el punto de vista de la reducción en venta de periódicos, no de anunciantes. El pueblo compra el diario de 200 pesos, la clase media el tradicional y los con mas dinero, los dos. A fines de año, El Pingüino estabilizará su precio de crucero- se calcula en 300 pesos- y será la hora de los quibos ya que acortará algo la tremenda diferencia con el diario tradicional que cuesta 500 pesos de lunes a sábado y 600, sin suplemento de ninguna especie y bajo el título de El Magallanes, el domingo.

La gente anuncia por tendencia conservadora en La Prensa Austral, pero es probable que un grupo de anunciantes que buscan un publico C2, C3, tiendan a repartir de alguna forma, la torta publicitaria. Si El Pingüino evita abanderizarse demasiado con las ideas políticas de algunos de sus propietarios, (es una SA cerrada de manera que hay sólo un rostro visible); sus editoriales van adquiriendo mas consistencia-las primeras fueron simplemente infantiles y constituyen columna de opinión ya que son firmadas-, la sección deportes quede en manos de un periodista de deporte total, no demasiado tuerca; que el brillante Luís Urrutia retome su estilo Chomsky-no es propio de él, enviar declaraciones cortas, al pasar, que ya se escucharon por radio y televisión-, sumado a la buena diagramación, la sección magazine, la policial y justicia a cargo del ex australino Rossinelli y otros factores, si todo esto ocurre le auguro larga permanencia en Magallanes.

Pero veo que de una forma u otra, la mano política va dirigida hacia Mimica. Y le carga la mano a la Concertación, ante lo cual incluso la centroderechista La Prensa Austral queda como objetiva.

La gente se la juega en El Pingüino, y esto se aprecia que uno de sus adinerados propietarios recoja en su automóvil, personalmente en sus hogares, a los improvisados suplementeros, según me comenta un ejecutivo de la competencia.

La Prensa Austral ha cambiado algo su diseño, lo habíamos anunciado, pero se mantiene firme en su contenido. Quizás es más aguda en la sección política gracias a la sagacidad y savoir faire de Elia Simeone, no tan madura de edad aun pero con muchos años de oficio mercurial.

Esto le proporciona su dosis de macuquería necesaria o como decía Enrique Gandasegui, la cuota de hijodeputez que requiere una buena sección política; en otras palabras dichas en buen chileno, intriga.

Hay terrenos como el cultural y la tradición que El Pingüino no podrá arrebatar a La Prensa.

Pero su llegada, pese al irrespetuoso trato de su director hacia mi familia y mi persona en marzo, ha sido positiva.

Yo mientras, todos los meses en El Fortín del Estrecho, una excelente revista hecha con notable esfuerzo por el periodista de la vida y escritor, Antonio Deza y los domingos en La Prensa Austral.

Radio Nuevo Mundo, de aquí, la ex radio Hucke de los años treinta, también me ha abierto las puertas.





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