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OBAMA, CUIDA A TUS GORDIS
Hasta la Primera Dama se veía gruesa. Y el tan flaquito.
23 de Enero de 2009
Arturo Pérez-Reverte, Cabo Trafalgar. Lean como se pistolea a los franceses:
-¿Ha usted compri o no ha usted compri?
-Nondedieu...¿Quequildit cetespagnol?
-Digo que a su señora madre se la tiran pagando.
-Mais vuayons, C´est inaudit ni jamais ecrit!
-Perdona chaval, pero no hablo catalán, ¿Du yu spikin spanish?
El autor del Club de Dumas se mofa, en tiempos de este célebre combate o carnicería naval, del trato recibido por la marinería española, mal pagada, o a veces con atrasos, que mueren en la miseria, de la francesa en tiempos de Napoleón , con puros cuicos en el mano y elogia a Nelson, manco y tuerto, como un genio que representa a la mejor de las marinas. O que lo digan los argentinos.
Una novela tipo relato de una batalla naval, con el lenguaje de este autor sarcástico. Las palabras leches, me cago en mis muelas y otras por el estilo además de festinarse con un francés españolado, divierte e instruye. Lo recomiendo.
Las negras norteamericanas han engordado una barbaridad. Pudo verse por CNN en las sheer girls que animaron la jornada , con unos muslotes tremendos. Obama tendrá que hacer milagros para cortar con el fast food. Hasta la Primera Dama se veía gruesa. Y el tan flaquito.
En plena Plaza de Armas, cuidando que no me chupen la grabadora frente al viejo Marco Polo, entrevisto a doña Adriana que ha venido de lejos. A nuestras espaldas, el parlante con mensajes a todo dar de Alejandro Navarro. Un poco más allá, unos tipos elogiando y atacando a Marco Enríquez. Arrugo en el cenicero el kino siete puntos y lloro para que se acabe pronto la cháchara de Navarro para poder registrar mejor la conversación.
Me llaman de Punta Arenas para decirme que el senador Bianchi hizo cuarto medio en el ex CEIA, centro de capacitación. ¿Y qué? Respondo con pregunta. ¿Acaso hizo 16 ramos en una semana como una amiga de la zona central? No, me responden. Entonces no me leseen.
Fui a ver la muñeca del los de la Furia del Baus, que una amiga confunde con Bauhaus y me dan tiritones. Esperaba unas cien mil personas pero llegaron 20 mil. Le decía a Mariela: Este es un barrio pituco, hay puros flacos y flacas; los gordos provenimos de otros barrios. Aquí una charcha es más mal vista que taco gastado.
Ella andaba con una falda negra que me recordó una que usaba Margot, aquella mujer que me violó a los 14. Yo no lo pasé mal con Margot, pero me cagó el mate para que les digo, según mi hijo psicólogo.
Lean Cosas que aun esta en circulación con mi reportaje a Alberto de Mónaco.
Hilda Ufronbrille, penquista de corazón, me cuenta para un libro por encargo que estoy escribiendo sobre el Centro de Aprendizaje de la divina Helena Todd, que merece y tendrá un libro aparte, algún día.
"Recuerdo que vine a Santiago a comprar unas poleras para la Navidad de los niños de Concepción. La dueña de la distribuidora que estaba cerca de la Estación Central, al darse cuenta de nuestros propósitos casi filantrópicos, me dice que quiere colaborar con calzones y calzoncillos. Viera usted como se peleaban los niños esas prendas. Era de una ternura tremenda y que revelaba el nivel de pobreza de ellos. Incluso algunos querían cambiar las poleras por ropa interior.
"Otro episodio: en pleno temporal cuando fuimos a nuestra sede en Puente Cinco en Concepción con Carmen Gloria otra monitora, Paulina más María y Norma que vivían. Lo único era la ansiedad de llegar a la sede; del cansancio nos olvidamos. Llovía torrencialmente. Nos bajamos del bus y teníamos subir y caminar harto para arriba y para hacer una acortada la Carmen Gloria me dice usemos una franja. Fue terrible porque era puro barro y nos teníamos agarrar de las ramas; igual nos dimos sendos costalazos. Cubiertas de fango llegamos a la sede. Ahora uno observa esto con risa, pero el sacrificio era grande. Muchas veces desafiamos la lluvia de la zona, que es copiosa, para cumplir con la tarea".
"En otra oportunidad, iba sola y comenzó a seguirme un tremendo perro. Llevaba pan amasado para los niños pero el animal me seguía de cerca y estaba como listo para tirarse encima. La única forma de mantenerlo tranquilo era tirándole pedazos de pan. No había un alma a la vista por lo que tuve que entretener al perro hasta que llegué arriba con la bolsa vacía".
Otra profesional me escribe desde los Estados Unidos:
Recién llegada de vuelta de Inglaterra en septiembre del 80, y despedida en Chile de un trabajo en una repartición pública, que duró tres meses, una amiga me habla de "Esta gringa que tiene un Centro por allá por la Estación Central, que trabaja con niños con dificultades de aprendizaje."
Estos son años en que se estila llegar a una entrevista de trabajo con el Curriculum Vitae en una carpeta, vestida preferentemente con traje sastre, bien peinada y con el lenguaje apropiado para contar la vida profesional sin parecer arrogante. He estudiado en Chile, en EE.UU. y en Inglaterra, he vivido en España y Londres, y me siento con la seguridad necesaria de "salir bien" de este trance de la entrevista.
La cita es para las 9:00 o 9:30 hrs. lo que en sí es un poco inusual, ya que las entrevistas en otros lugares son siempre temprano. Una persona con marcado acento me abre la puerta y así conozco a Helena, quien, evidentemente, recién se viene levantando. Me ofrece café, desaparece en las profundidades del segundo patio del caserón aquel y cuando vuelve, nos instalamos en una pieza que da a la calle donde no hay nada más que un par de mesas, unos bancos y una que otra silla.
El cafecito llega en manos de la señora Laurita, que cuidará de las necesidades prácticas de Helena y su familia por años, siempre de buen humor.
La conversación supongo gira en torno a lo político, tiempos en los que hay que ser cuidadosa con lo que uno dice, especialmente con la gente que uno no conoce. Pero esta gringa y yo parecemos entendernos y hablamos de políticas sociales inexistentes, especialmente para atender a una parte de la población escolar de bajos ingresos. Hablamos de métodos de enseñanza, de motivación, de psicopedagogía, de psicología, de niños y padres y familias.
Hablamos de un Hogar de Menores en Situación Irregular, en la calle República, probablemente una dependencia del Ministerio de Justicia. De la posibilidad de trabajar ahí con el objeto de hacer una investigación sobre la efectividad de ciertos métodos de enseñanza. Y así, de esa primera conversación surge no sólo el trabajo, sino también una amistad que permanece.
Un tanto decepcionada de que Helena no haya preguntado por mi Currículo, le extiendo la carpeta abierta y le indico a grandes rasgos lo que contiene. Helena me mira fijamente y me dice: "Sí, sí, sí... yo también he puteado mi poco por el mundo." Creo que no me reí en ese momento, pero el momento quedó para siempre archivado como una de las entrevistas laborales memorables de mi vida".
Y la mía fue algo así.
La conozco desde que fue pareja de Gustavo Valdés Bunster y el historiador me hablaba de una bruja insoportable. El colaboraba en Sopesur y me suplicó que lo acompañara a un encuentro con este personaje. Así comenzó todo.
"Ajeno al sistema numérico de Helena, nunca aprendí la dirección de la casona de Grajales. Pero era la citrola estacionada cerca de la puerta que me indicaba pasando Molina, que estaba en el lugar adecuado.
La parte delantera de la casa era más o menos ordenada, combinaba la residencia privada de la dueña con los consultorios y talleres; más atrás era "the mess", con un patio central que con los años se fue sofisticando.
Después vino el terremoto y el adobe quedó de manifiesto como material de construcción solamente adecuado para territorios asísmicos.
Evoco como en penumbras haber sido juez de un concurso de tortas. Había mucho colorido en la pastelería, diría que más arco iris que buenos sabores.
Asimismo guardo en la mente, atardeceres preciosos, sentado en el patio con Helena con su botella de Santa Helena (con h), a la espera de la salida de las terapias de mis hijos. Al término de éstas, al subir por Avenida Matta, era paradero indispensable el negocio de los charquis.
Ellos adivinaban de lejos el almacén y exigían a gritos la escala de abastecimiento que duraba hasta el término del trayecto hacia un Colón 8000 orillado de alamedas.
Agradezco en el alma que en aquel entonces no había un auto por chileno, promesa de Pinochet, de manera tal que el trayecto de Colón 8000, de Las Condes a la Alameda altura 3000 mil pudiera ejecutarse en mi "escarabajo" en media hora. Esto se hacía después de la jornada laboral. Hoy, hubiese sido imposible ir al CDA de la época en menos de tres horas ida y vuela. En otras palabras, quizás no habría llevado nunca a mis hijos a las sesiones que finalmente porque el centro estaba en pañales, al parecer el diagnóstico tampoco fue acertado. Pero daba lo mismo.
Eran los tiempos de Silvia Rozemblum, a quien imponía ser entrevistada por Revista Cosas ante cualquier contingencia de prensa de corte psicológico. Fui su paciente y cuando pasé a ser su amigo, terminó el tratamiento. Malo, malo.
También los tiempos de Rubén Reid, Raquel y tantos otros.
De Grajales a veces se planificaban vacaciones. Helena arrendó una casa a Estela Fernández en Horcón sin verla y cuando fuimos, aprendimos que resultaba más fácil conseguir agua en Somalia que en la pintoresca caleta. Manuel y Andrés parecían chinitos en la cosecha arrocera llevando los baldes con agua colgando de un palo teniendo como bisagra el cuello.
Pero esas son otras historias, que de alguna forma u otra nacieron en CDA.
Por cosas de la vida, partí a Punta Arenas y sólo por obra y gracia de las circunstancias, supe al cabo de un año, que Helena viajaba a la Región Doce desde 1995.
Que era asidua al hotel Savoy, que usaba las pulgas voladoras de la línea aérea regional DAP, a Porvenir y Puerto Williams.
Y un día, en el restaurante La Luna, de Punta Arenas donde se come bien pero ignoran lo que es un café cortado y un pichuncho, se concreta la idea de hacer esta publicación de los 30 maravillosos años del CDA".
Le robaron a Pamela Díaz en el mall oeste. ¿Acaso por ser tan siliconada pensaba constituirse en una excepción a la regla y salir indemne del mal chileno que es el robo?
Elton John vino con caprichos de diva pero es un buen chico. Que se haya casado para demostrar que era bisexual lo encuentro torpe, pero es problema suyo. Igual no tuvo relaciones con su esposa.
La vida de Odette Magnet hecha novela circula por ahí pero aun no llega a mis manos.
Los ácidos provienen de Cuba, el laboratorio que elabora la base es español que cambia de nombre de vez en cuando para evitar querellas y el producto se vende en Suiza con etiqueta de la Confederación Helvética. ¡Qué me dicen! Es el recorrido de muchos de los polímeros que se ponen en la cara algunas mujeres y que en ciertas excepciones, provocan reacciones terribles.
La cosa no esta fácil para Frei. Habrá que trabajar muy duro.
¿Por qué nadie entrevista a ex empleados de Tatán Piñera? ¿Cómo ha sido el trato en sus empresas?
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