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LA ROYAL WEDDING EN REALIDAD Y FICCION.
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Por Andre Jouffe |
Abril de 2011
El hecho de que José Antonio Neme y Mónica Pérez por TVN, Constanza Santa María por el canal de la Universidad Católica, Carola de Aguirre por Megavisión, y Macarena Pizarro, Chilevisión, hayan sido enviadas a Londres para cubrir el matrimonio real, le resta el apodo de farandulero a lo ocurrido el viernes.
Carola hace los despachos presidenciales desde La Moneda (comenzó con Bachelet) y Macarena es conductora de noticias, Neme hace comentarios internacionales entre otras cosas y Constanza reportajes serios y lo mismo ocurre con Mónica Pérez que estuvo en el plateau.
Es decir complementó el panel nacional con enviados especiales de primera.
En consecuencia ocurre algo similar a Inglaterra, algunos alegan y protestan pero al mismo tiempo piden excelencia en la cobertura.
Vi a varios de los que participaron en la maratón ingerir bebidas energéticas y mucho café, yo no me atreví por la hipertensión.
Si bien Avello algo me molestó, hay que destacar que su participación animó la madrugada cuando se repitieron las imágenes una y otra vez.
Lo mejor fue el interés concitado por la boda y demostrar que la monarquía esta vigente como elemento de marketing, lo feo, que la obesidad esta haciendo presa de los ingleses, según constaba en las imágenes y lo malo, la ausencia de figuras como Carolina de Mónaco, las bellas princesas centroeuropeas y algun famosos de la chimuchina farandulera top mundial.
En lo personal, para cumplir con Chilevisión que me trajo de Magallanes para participar en dos programas que finalmente fueron 4 en una maratón de 12 horas quise dormir hasta las dos AM, pero una llamada de parte de Matías del Río, alteró los planes y a las 22:50 me vinieron a buscar para ser el entrevistado de Ultima Mirada. Volvieron a dejarme a casa de mi cuñada y a las 2 de la mañana vuelta al Canal. Salimos al aire a las 3 y culminamos pasadas las 6. Me había comprometido con Gente como Tu a las 8:30, de manera que para no dar vueltas en el canal de los Turner -me aseguraron que no volvería a manos de Piñera, contrariamente a lo que ocurriría con Lan, además que la estación se muda cerca del Parque Cousiño donde estaba Machaza-, retorné otra vez al departamento hasta poco antes de las ocho. Estuvimos luego en pantalla de ocho y media a diez y a las once pude soportar el primer tramo de SQP hasta que no pude mas de cansancio. Tuvieron la delicadeza de dejar para el segundo bloque el escándalo Valenzuela Viale, y a las doce estaba en camita en una siesta hasta las seis. No lo había hecho en años, pero desperté al mediodía. Me sentía hasta incomodo y con remordimiento de conciencia. ¿Para que te vas a levantar si no hay nada hasta las cinco?, me interrogaba.
Fue una experiencia notable y espero que alguna vez me necesiten para algo político con la misma intensidad.
Antes de contarles un relato semi ficción, pienso que lo de Girardi entre enfermo del mate y del cuerpo, hay que ponerlo bajo observación.
Lo del negro Piñera, que estaba calladito por órdenes superiores, es un caso patético de un casi sesentón con síndrome de inmadurez con aleación de droga y alcohol tan evidente que ni se querella cuando The Clinic lo muestra pegadito a la línea blanca.
Volviendo al evento real, éste fue bonito y les anuncio que Philippa la menor de Katherine, ahora duquesa de Cambridge, será el futuro dolor de cabeza de la corona, Lo del eventual romance adportas con el príncipe Harry, una especulación para tener prensa rosa en los próximos meses.
Como este fue un capítulo de cuentos, les incluyo el siguiente, que va en mi próximo libro.
PODRIA SER CIERTO
Observaba por el ventanal del Tren de Alta Velocidad como los Alpes corrían ante sus ojos. "Y pensar que recorro tres países en el mismo tiempo que el Terrasur de Santiago a Chillán", se comentó mientras engullía una baguette crujiente con salame y mantequilla suiza.
En unas horas más estaría en Dieppe para cruzar el Canal de la Mancha bajo el mar. Una emoción sin límites.
Claudia Astudillo había tomado el tour con el Eurailpass que le permitió dos semanas de trayecto por ciento cincuenta mil pesos por todo el Viejo Continente. El objetivo final era acampar lo más cerca posible de la Abadía de Westminster para presenciar el paso del cortejo en la boda real.
Las amigas de la joven se burlaron apenas con concibió el viaje; "Eres arcaica, demodé", fue el tono menor de los reproches. "Gastarte todos los ahorros en algo que da arcadas", le espetó o Sonia Cárcamo.
Pero Claudia era consecuente y terca y a mediados de abril, tomó el viejo Sky, mucho mayor que ella y con más ciclos de vuelo, de todos modos, que de toda su familia junta- . Hundida en el asiento -no por voluntad sino por lo destartalado de la nave-, gozó intrínsecamente el viaje a Santiago donde iba a tomar la combinación transatlántica.
En la estación de Westminster, dejó sus pertenencias en el locker y partió en busca de un lugar donde echarse un par de días.
El clima primaveral inglés contrastaba con el aire seco de su ciudad natal en el sur de Chile. Divisó a pocos metros un pub y se dijo que la cosa era contenerse durante la noche; de día el problema del baño estaba solucionado.
Cuando el reloj marcaba las cuatro de la tarde del miércoles 27 de abril, faltaban aún 47 horas para la boda y unas tres menos para ver la llegada de los primeros invitados.
-¡Qué lata!, comentó a media voz. "Tonta fui al no ponerle empeño con el inglés; al lado mío puros japoneses y unos tipos que no se si son rusos, daneses o qué se yo…"
- Me ocurre lo mismo -escuchó decir a sus espaldas.
Claudia giró la cabeza.
Pedro Cortés estaba hasta la tusa con eso de andarse cuidando por ser el hijo del alcalde. Hasta el carrete más insignificante era registrado por los enemigos del edil. La canita al aire era pecado mortal; faltaba que pusieran cámaras en la casa de Javier. "Esta puede ser una ciudad de mierda", comentaba su padre cuando comprobaba algunas injusticias.
Al terminar su práctica profesional, marcó por un viaje fuera del país. Para ahorrar hotel, el Eurailpass era lo más cómodo y ahorrativo para un joven; se turisteaba de día, se viajaba de noche. "Vai a volver más molido que cilantro en ensalada", le decía Ratto mientras le clavaba agujas en su consulta de acupuntura.
-No importa, pero conoceré Europa al revés y al derecho y de paso, ¿sabis que más?
Me voy a dar una vuelta por Londres, acamparé cerca de la abadía y capaz que me pinche una rubia inglesa.
-¿De qué estas hablando?
- De la royal wedding mi viejo, de la royal Redding. Quiero ver por mis propios ojos esta payasá.
A mediados de abril, Pedro tomó un Airbus de Lan, y calculó que el avión ya estaba en circulación 28 años: "Casi tan viejo como los chanchitos de Sky. Peso se ven más impecables".
Aterrizó en Madrid, recorrió parte del continente por ferrocarril y luego, regresó a España vía Londres y puso su saco de dormir tal como lo había proyectado, en un lugar del recorrido de las testas coronadas.
-Esta cabra tiene pinta de chilena tirada para croata- se dijo apenas divisó a Yasna. Por si acaso, optó por arrimarse a la mochilera. Sintió por la muchacha una atracción instantánea.
Los dos jóvenes no tardaron en contarse sus vidas, las burlas de las cuales habían sido objeto. Con las horas, les bajó una sed tremenda y se fueron al pub. Por tratarse de un día tan especial, el recinto no cerró sus puertas. Bebieron unas ale hasta entrada la mañana del jueves y durmieron todo el día.
Por la noche, un cielo estrellado los animó a intimar. Besos, caricias entre medio de una multitud que los hacinaba.
Cuando el Big Ben hacía sonar las tres de la madrugada del viernes, abandonaron su espacio, dejando las pertenencias al cuidado de una pareja de tailandeses.
En el pub los envolvió una verborrea que acompañada de una y otra cerveza y los consiguientes besos, les produjo una abstracción total del medio ambiente.
Hablaron, hablaron, y hablaron. Y les dieron las diez, las once y… las doce.
Un rayo fulminante de sol pegó fuerte en la vara. Claudia y Pedro fueron sacudidos por la luz.
-¡Puchas, la boda! -exclamaron casi unánimemente.
Corrieron hacia la calle, la multitud había desaparecido. Corrieron angustiados al lugar donde dejaron sus cosas.
Pero ahí estaban, intactas. Los tailandeses esperaron lo justo y necesario antes de regresar a su pensión o a su país.
Sin decir una palabra, la pareja recogió los bártulos y atinó a una sola cosa, la única salida para sortear sin frustración el haber omitido la razón del viaje a Inglaterra: un beso, un beso prolongado, con sabor a néctar de durazno que duró por meses, hasta que el arzobispo Ezzati, luego de participar en la duodécima citación al juzgado por problemas de curas los unió hasta que la muerte los separe.
Basado en un hecho real. A fines del siglo pasado, hubo un eclipse solar total que provocó mucha conmoción al extremo que Paco Rabanne intuyó una especie del fin del mundo.
Nos dijeron que Reims era el lugar ideal para verlo. Partimos de Paris muy de mañana con un chileno que se fue en los años 50 a Francia, Juan Domínguez (QEPD, falleció de cáncer estomacal en una clínica con paliativos, es decir pides un whisky y si te vienen retorcijones te inyectan morfina) y a las once estábamos instalados frente a la Catedral. El cielo lucía algo nublado. Luego de esperar un rato, nos bajó mucha sed en ese verano caluroso. Nos metimos a un bistró. La conversación fue tan interesante y las cervezas tan sabrosas, con el resultado de que nos perdimos el fenómeno.
Obviamente que esa tarde le contamos a todos los conocidos lo estremecedor que fue esa experiencia.
Habrá que esperar otros cien años…
Si quieren saber qué pudo distraerme del motivo que nos llevó a Reims, lo cuento sin tapujos. El tema en cuestión que me intrigaba como para olvidar lo importante de lo que estaba ocurriendo en el exterior salió de una conversación que trato de reproducir de la manera mas fidedigna posible.
-¿Cómo te pudiste casar si sabías que eras homosexual?
-No fue tan así; recién me di cuenta después de casado.
-Pero cuando adolescente en tus onanismos, ¿pensabas en ellos o ellas?
-Es que uno no hacia esas cosas, creíamos en las predicas de los curas que masturbarse era el demonio en las manos.
-Suena a medieval y ya estábamos en los daños cincuentas. Lo que no me cabe en la cabeza es que tu pareja no te exigiera caricias.
-Éramos diferentes a los de ahora; todo con mucho respeto, unos besos locos nada más. El drama se desató en la intimidad, cuando pasaban los días y me comencé a angustiar cuando había que acostarse. Y no sentía nada, pero tan tonto no era como para ignorar que ella estaba esperando algo. Durante un tiempo me salvó que ella era muy pechoña también, nunca dijo nada y de esta manera transcurrieron varios meses. Luego me trasladaron a Calama y se hizo más evidente lo anormal de la relación hasta que un día reventó el drama, con muy pocas palabras, reproches subliminales sin que jamás saliera la palabra homosexual o maricón u otra por el estilo de por medio.
En estas o palabras muy semejantes, fue expresado el motivo que llevó a Juan a Paris en los años 50 donde pudo ser lo que era sin disfrazarse de marido heterosexual. Y la causa de que perdiéramos el eclipse.
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