Piramides de Egipto
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¿PORQUE RACA NO PIDE CUSTODIA DE SU HIJO MENOR DESCUIDADO POR CALDERON SEGÚN KEL?
A MI MEGUSTO LA VIOLETA COMIENDO MAQUI, ¿Y QUE JUÉ?
BERNARDO O´HIGGINS TAMBIEN FUE GUACHO, LOBITO…
HERMOSO FUNERAL DE RUIZ MIENTRAS JODOROWSKY ES UNGIDO MESIAS.
KHADAFY P'TAS QUE ENVEJECEMOS FEO LOS SEMITAS.

A Kel no le creo nada cuando señala su quiebre con su padre Hernán Calderón; sorry. Creo que es un asunto de celos, niente piu... A todo esto, ¿La Raca no ve a su hijo menor? ¿Por qué no pide la custodia?

Por Andre Jouffe
djouffe@yahoo.com

Agosto de 2011

La película de Violeta Parra me fascinó y me importa un comino que no le haya gustado a algunos de la familia y si no le gusta al resto. Lo mejor de Wood. El hermano menor payaso de violeta que esta en el sur, se habría aburrido porque si no hubiese tantos lugares comunes ni yo conociera a Ángel, quizás me habría ocurrido lo mismo. Es cierto que Andrés arrastra un poco el filme, pero que se enojen porque Violeta comía maqui como nosotros en Marga Marga y nos ensuciábamos la boca pitucos y rotos, era así. Ahora que soy roto, igual comería maqui con los pitucos que estarán siempre por los siglos de los siglos hasta que resucite Marx, que ojala sea luego.

Y seamos sinceros, seguramente a la nieta de la neo folklorista no le gusta como pintan a parienta caminando como pato pero cuando hay hojas de eucalipto en el suelo, mijita, hay que caminar así para no irse de hocico y eso era lo que no quería tu antepasada.

El rol del suizo, divino y bravo Francisca Gavilán. ¡Que coincidencia llamarse como el pajarraco rapaz!

Raúl enterrado en el Parque del recuerdo fue surrealista. Precioso el funeral, vi las fotos de sus amigos de verdad los antiguos y clásicos no los adhesivos, Pepe Román y Javier Maldonado y Waldo Rojas of course. Lindo escenario fue el del parque para el concierto, pero yo me imaginaba a Ruiz en una tumba junto al mar en Puerto Montt.

Andrés Claro, 35 años más que Ruiz, fue su nuevo amigo que incorporó a la pequeña pandilla de París.

Vino el Jodorowsky y dejó la ensalada rusa. No solo bendijo un matrimonio laico -el colmo de la contradicción- sino que le pidieron bendiciones surtidas. Como debe de haberse reído en su fuero interno, ese miércoles de paro del 24 de agosto. Cuando retorne a Paris la próxima semana, estará comentando ante su gente: Mas c ést vrai. Ils mon suplie la benediction. C´etait une folie.

Bien Alejandro, y mas bien por Adanosky que encontró su ruta. Pues contigo como papá sobre protector, casi como dique a veces, c´est pas fácil.

Viendo las fotos del Khadaffi de ahora, que era comida para los ojos de las mujeres hasta hace unos 20 años, solo queda exclamar: P'tas que envejecemos feo los semitas.

Roban en casa de Alan García. O sea los autores tienen cien años de perdón.

The Wall de los Pink Floyd le ponían a Borges para su cumpleaños reveló Maria Kodama. Era fanático además de los Rolling Stones y Mike Jagger fue a manifestarle su admiración a un hotel de Madrid. Fabuloso lo encuentro, solo habla bien del genio. Ya por eso merecía el Nobel el viejo facho.

Fue tal la pica que me dio cuando Jorge Babarovic, acompañado de Gerardo Rafael Álvarez, me llaman a las 22 horas desde el Shackleton para comentarme las delicatesen que estaban ingiriendo: empanadas de centolla, de morcilla, de jabalí más unos ostiones adosados en no se qué salsa. Que furia. Apenas colgué, desee que les sirvieran divertículos en crisis adobados en salsa biliar, luego piedrecillas del riñón bañadas en salva de pus de hemorroides rectales.

Un par de horas antes, el doctor Sáez me había mandado a cinco días en cama, que ya a las 27 horas me tiene en la depre más profunda. Es el reposo para salir de la crisis de divertículos, es eso o el cuchillo.

En ese mismo lugar, poco socialista que digamos, (un chilote de los que hay muchos y buenos hubiese sido lo adecuado) cenaba en un "privé" la dirigencia del PS local. Los vio una frog de los que nunca faltan, le informó a un amigo que estaba en el Shackelton. Claro que cuando uno besa al frog, este se convierte en hermosa princesa.

En The Clinic leo que Ruiz era putero. Nada más falso, demasiado tímido para eso. De ir a bailar con las niñas si, pero acostarse con ellas no además en ese entonces, los tiempos de Cristian Sánchez quien asevera esto, estaba recién casado con Valeria Sarmiento. Y Ruiz nunca se las dio de súper macho.

He conseguido evocar otras facetas y situaciones con Raúl Ruiz.
La música del chileno son los corridos mejicanos, las rancheras. Apenas bailan cueca. Entonces, ¿Cuál es el sentido de imponerles el Quilapayún o los Inti Illimani?
En el campo de nada les sirven para sus malones ni las fiestas dieciocheras. Creo que es inadecuado insistir majaderamente en algo que no identifica al campesino ni al pueblo en general. Dicho en 1972.

Con Antonio Skarmeta apostaban quien sabía más zarzuelas, con el aditamento que además debían interpretar un tema al menos de todas las que recordaban. Aun cuando Ruiz era dueño de una memoria prodigiosa, y recitaba poesías al vuelo, asumía que a veces ganaba el croata antofagastino.

La noche del 19 de diciembre de 1995, estaba invitado a comer donde Valeria y Raúl. Pasé donde el florista chino de la esquina y compré un ramo para Valeria; en el trayecto me di cuenta que vienen dos marchitas.
Al golpear la puerta del segundo piso, nadie abre. Repito. Luego salgo a la calle y observo si las luces del departamento están encendidas. Si, en todas las habitaciones que dan a Belleville. Vuelvo a subir y siento una vocecilla: "Oye, es Jouffé".
Abre Valeria, detrás Raúl con el rostro descompuesto: ¿Vienes con cámaras?
¿Por qué habría de ser?

-Ando como un zombie, la muerte de Marcello me tiene trastornado. Salí a caminar por las calles y luego nos encerramos con Valeria porque estaban llamando radios, canales y diarios de todo el mundo (habían realizado pocos meses antes, "Tres vidas y una sola muerte", con Chiara Mastroianni y presentada en Cannes ese año).

Bebimos vino, luego raki (un trago búlgaro según Ruiz, anisado turco según la mayoría).

-Este año pudieron haberle dado el Palmar a la trayectoria y se la pifiaron-comenta lánguido.

Ruiz hablaba con dolor. En 1999 diría después de la premiere de El tiempo recobrado: "Jamás me darán el premio". Quizás ahora sí.

Una de las actividades casi absolutamente desconocidas del cineasta fueron sus películas por encargo. ¿Cómo nos enteramos? Ocurrió de la siguiente manera.
Transcurría 1966 cuando una tarde de domingo Ruiz invita -a mi esposa de entonces y al suscrito-, a Sicilia.

-Ustedes se pagan el pasaje, yo me preocupo del alojamiento y del resto, además los incorporo al elenco, se trata de comer y pasarlo bien unos seis días.
Ruiz explicó: "Tengo que hacer una película en torno a un molino que se construye mientras se desarrolla otra historia".


¿Qué sucede con el resultado?

-Son unos caballeros que compran la película, yo les entrego las bobinas (época previa a los DVD) y no la veo más.

En otras palabras como quien compra un cuadro y lo cuelga; estos señores seguramente lo proyectan en sus reuniones familiares como una creación exclusiva del séptimo arte.

El autor entregaba su obra, recibía su pago e historia olvidada, ningún testimonio público, el arte en el closet del privilegiado.

¿Cuántas películas de esta naturaleza creó Raúl Ruiz?

Sólo él y Valeria Sarmiento lo saben, quizás el montajista amigo Rodolfo Webeles. Si era todo tan así, ya es muy tarde para saberlo.

Dicho sea se paso: Fue imposible viajar porque no hubo con quien dejar al concho en París.

Y ocurrió el milagro. Se enfermó el locutor del estadio y avisó a última hora en la era pre celular. Entonces, el administrador conocido mío me pregunta si puedo dar la formación de los equipos. Por supuesto, si era el sueño del pibe, lo que siempre quise.
Formación de los equipos: en el arco…
Imposté la voz y salió la raja.

"El sueño del celta", la novela de Mario Vargas Llosa sobre el héroe irlandés Roger Casemont, comenzó con una lectura amena, pero luego quizás producto del gagaismo de los años, la reiteración de párrafos completos que describen las llagas, cicatrices y quemaduras de los indios amazónicos peruanos, los salvajismos de los belgas en el Congo, todo es tan reiterado y luego un insufrible y larguísimo epílogo -no lo es pero pareciera- que comienza cien páginas antes del fin del libro es como que si Vargas Llosa hubiese leído textos de historia, resumido y sumado el recorrido personal que hizo por todos lo lugares y ahí tienes, El sueño del celta.

Lo más entretenido quizás es lo que aparece sobre su diario de vida, lleno de turbulentas pasiones gay.

Por suerte no pagué por él, sino es prestado del Dibam. No lo recomiendo.

Asumo haber leído el 85% de la obra del peruano y esta es la primera que me defrauda.

A Kel no le creo nada cuando señala su quiebre con su padre Hernán Calderón; sorry. Creo que es un asunto de celos, niente piu... A todo esto, ¿La Raca no ve a su hijo menor? ¿Por qué no pide la custodia?

Erick Pohlhammer escribe en su libro "Salir Jugando, una mirada lúdica, poética y profunda al fútbol y a la vida", un ensayo interesante del balompié, la filosofía y pensamiento budista y zen.

Incurre en algunos errores futbolísticos cuando se refiere a la Católica campeona con Ignacio Prieto. No estaba Gorosito, sino Jorge Aravena que fue sacado al promediar del ultimo encuentro de la UC, 1985, en el que podía empatar pero no perder para clasificarse campeón; de modo que jugo a puro retener el balón los 90 minutos de lata. Fueron 30 mil personas al estadio nacional.

Releo por ahí: El tema es la Gente. Gana la Gente. ¿Y que Gente es la que gana? Y ¿Qué Gana esa así llamada gente? ¡Qué gana con ganar en caso de qué ganara? ¿Papas fritas?

Mas adelante: "Amo a mi familia porque son todos buenas personas, pero no me induzcan a hacer todo en el nido. Además esta lleno de gente que le encanta vivir sola y perfectamente puede pasar la navidad acompañado de las estrellas y puede pasar el año nuevo "en familia" con la luna y el universo entero".

Habla del lechero Abarca un jugador defensivo de la UC que un día se saturó del futbol y reapareció en la U.

No se puede llegar más bajo.
Se quejaba el escarabajo.
Pero qué blanca se ve la luna cantó.
Parece un cacho o un diente de ajo.
Todo por Abarca.
Léalo. Es editado y "indestribuído" por la Editorial Bolivariana.



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