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¿QUÉ HAY DE TANTO COPETE DE CECILIA MOREL SEGÚN THE CLINIC?
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Por Andre Jouffe |
Septiembre de 2011
La semana pasada, el semanario puso en Piñericosas una foto en la cual aparece el presidente con paraguas extendido en plena lluvia y le señala a su mujer que cuidado que es una gota de agua. Típica alusión del lenguaje de borrachines que con el H2O se pueden ir cortados.
El jueves hay dos alusiones alcohólicas hacia Cecilia Morel en el semanario. ¿Entonces, esta agarrando fama de Paty Nixon o Betty Ford nuestra First Lady?
Exigí y no se me dio, un desfile de lolas en paso de ganso en minifalda.
Graciela venía saliendo de una gripe de manera que su beso trajo un sabor a paracetamol con residuos de penicilina e ibuprofeno 400mg. Yo que tuve recién ese lío mezcla de gota y divertículos, pese a la pastilla de menta que chupé, portaba un dejo de ciprofloxacino, con algo de alopurinol 300 y un leve toque de colchicina que hacía curiosa melange, escasamente asaz atractiva y subyugante con el blox de 8-12 y las dos cucharadas de linaza disuelta en agua, ingerida en ayunas.
Su beso era triste por el dolor vigente, y creo que me lo dio por eso mismo, en desesperación aguda en si bemol mayor, y el mío tímido, como siempre temeroso del habitual rechazo. Me producen nervio sus deditos tan chiquitos y el hecho de nunca haber visto más de tres centímetros y medio de su falda encima de la rodilla. Algo del escote tentador en un día de viento.
Rescato y me arrepiento, "Kafka en la orilla" no debe de leerse a la ligera, quizás se me fue lo más importante en este libro de Haruki Murakami. La historia paralela de Nakata, que se convierte en la principal no la seguí porque me dio rabia cuando Nakata le habla a los gatos y estos le contestan entonces me dije me estoy ensartando como ocurrió con la novela de Osvaldo Soriano el Ojo de la Patria y el agente, el soplón, el CNI argentino se mueve en un medio de chunga y leseras pero al final agarra pero no tanto. Y esto me sucedió con Murakami con esta historia que difiere bastante del resto y la recomiendo.
Este es el último despacho que haré en tierra antes del viaje a Suiza. Si Dios o el gran arquitecto o el pastor de la sala de reuniones lo desean, salimos de la colonia penal a las 6 de la mañana para llegar a Santiago a las 10.10 AM con escala en Puerto Montt y ojala no haya cenizas. A las 16.50 seguimos con William Levet Mella rumbo a Paris para llegar al día siguiente, sábado 1, a las once y continuar vuelo a Ginebra a las cuatro y algo de la tarde, llegar a Suiza a las cinco y finalmente rematar en Friburgo -en tren-, tipo nueve de la noche.
Sabemos que el domingo nos van a pasear por el cantón y el lunes a trabajar en el documental teniendo como guía a Roger Pasquier autor de la obra Los friburgueses en Chile y cuya lectura me hizo apretar a Willy para que echáramos a andar este proyecto. Una amiga de Pasquier nos manda cochayuyos para el investigador que quedó fascinado con esta alga que provoca tanto resquemor en la mayoría. La primera vez que lo probé y al preguntar qué es lo que era, me respondieron come y calla.
La gente le pide a los alemanes, españoles norteamericanos, franceses e ingleses, pero nadie lo hace con los helvéticos por eso creo que nos invitaron.
La conocida sicóloga Pilar Sordo, madre de dos hijos, ha venido varias veces a nuestra ciudad tiene una visión bastante crítica sobre la conducta de los padres y los responsabiliza de algún modo de las dificultades atencionales, que llegan a formar parte de los problemas de aprendizaje.
Señala Pilar que el temor que manifiestan los apoderados a ver una mala cara por llamarle la atención al menor, conllevan a que simplemente no ejecuten una contención para que los niños no dejen de cumplir los hábitos de una vida cotidiana correcta.
-Uno no siempre tiene que ser querida por los hijos, no siempre hay que caerles bien, debemos que asumir que se enojarán cuando uno le pone límites a sus demandas.
Sin ir más lejos el sociólogo Fernando Villegas observa: "Hago la cola en un supermercado y veo que una niña bota un paquete al suelo. La madre le pide que lo recoja. La niña se ofusca y se cruza de brazos, La madre sin insistir, va y lo recoge. Este solo gesto implica condescendencia, por temor a que el hijo se amurre y una falta de obediencia a un mínimo requerimiento con sentido común."
Pilar Sordo se refiere además a la presencia de los padres: "Estar con los hijos todo el día, los mayores en una pieza viendo televisión u ocupados en sus asuntos y los niños en otra no significa estar con ellos. Más vale una hora diaria de tareas entre ambos, de esparcimiento como jugar lo que ellos quieren, o salir para concentrarse específicamente en el niño y escucharlo, que es lo más trascendente, es lo válido, lo demás es como estar ausente".
Concluye Pilar: "Es más que frecuente escuchar: este fin de semana no vamos a hacer o no hicimos "na". Hacer algo es más que salir, hacer algo es reunirse con amigos sin abandonar la casa, alternar con primos, hermanos, con el barrio, reunirse en familia. Ese deber imperioso que se auto imponen los padres, que termina en puro endeudamiento, en ir a los mall con tal de no "ahogarse" en la casa o no vaya a ser cosa que el niño se aburra, no es una opción óptima".
Pilar Sordo señala que existe una tendencia excesiva buscar apoyos externos que finalmente agobian al niño. "En gente de clase media es común que el niño por problemas escolares le pongan un profesor el lunes de refuerzo para determinada asignatura, el martes va donde el terapeuta ocupacional para que lo guíe, el miércoles otro profesor de refuerzo, el jueves el niño descansa para tomar aire entre tanta invasión asesora y el viernes le toca sicólogo que le ayuda a superar el problema de la auto estima que lo acompleja por el mal rendimiento escolar. Esa es una triste realidad cotidiana".
Todo esto es subsanable si los padres se sientan todas las tardes, aunque sea media hora, a conversar y compartir tareas u obligaciones con sus niños.
El libro de Sueños y memorias de Gabriel Valdés es de una deliciosa siutiquería, por lo tanto me fascina. Lo leo como si estuviera degustando caviar baluga. En esta columna de hoy menciono cuando unos tíos vistieron de Pedro Montt al mozo de la casa, Froilán (no era Ricardo Froilán Lagos Escobar a quien Valdés, y lo repito hasta el cansancio, señalaba como alguien que toma y deja caer a sus amigos y colaboradores) y lo sentaron en el palco presidencial con banda y todo. Montt escuchó los himnos y la ceremonia muy indignado pues había llegado con atraso hasta que pudo ingresar a su palco y los tíos sacaron discretamente al ingenuo plagiador.
En la página 35. Leemos que la madre de Valdés, invita a alojar a la maestra de la escuela del centro, Gabriela Mistral. Ella cuenta relatos muy sabrosos pero el padre del ex canciller la reprime diplomáticamente diciéndole que ellos están en el postre y Gabriela aun no prueba la sopa.
En futuras ediciones, les contaré más cosas sabrosas de don Gabriel.
Y se supo, el cubano Julio Sarmiento Machado sigue siendo el pololo de Camila Vallejo. Buaaa…
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