Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Febrero de 2013


ISASI MATTHEI LA GUERRA DE LAS DOS HUEVONAS Y MALA IMAGEN PARA LA DEUSTCHE SCHULE

- A Murakami la gustan las cabras chicas
- Algo huele mal en la renuncia de Carla Ochoa
- ¿Quien corta las uñas de los dedos de los pies de Piñera?



¿De qué le sirvieron la Deutsche Schule y los colegios británicos en Londres a la Ministra? Linda publicidad para la DS. Si los ministros hablan así, cómo será con la chusma.

Leo "Baila, baila, baila", de Haruki Mirakami.

La verdad es que con las little people de 1Q84, se me cayó el nipón autor de "De qué hablo cuando hablo de correr" donde relata como corrió de verdad el trayecto entre Maratón y Atenas. Eso de que salieran de la guata hombrecitos chicos en un relato que era sin para normalidades me indignó. Me ocurrió algo parecido en un film con Harvey Keitel, Clooney, Hayek y Juliette Lewis cuando en la mitad de Del Crepúsculo al amanecer, de Robert Rodriguez con Quentin Tarantino como actor, se desata una lucha contra vampiros en una disco surrealista mejicana. Me puse de pié y abandoné el cine, en lo de Murakami ya había terminado el book.

Pero este libro me induce a pensar que leo a Murakami y pese a que decidí en un momento dado, tirar la toalla y nunca más, pero la verdad es que me gustan los personajes del japonés. Ya el contenido mismo de la trama, pasa a un lugar secundario, son los relatos de los protagonistas, sus gustos y circunstancias, la forma como hacen el amor, como ríen, como ve lo atractivo de las mujeres Haruki, en fin, por eso cuando mi hijo Cristóbal me presta el libro de 450 páginas un día domingo antes de partir a Torres del Paine con la condición de que se lo devuelva el sábado , el lunes por la mañana andaba angustiado de como iba a darle el bajo a 450 páginas en seis días si quizás no me entretenía mucho el libro. Porque he leído hasta el triple en cuatro días pero tenía mis dudas con Murakami otra vez y el lunes a las seis de la tarde iba en la página 183 y el martes en la 300. O sea estaba preocupado de tener que volver a Dubronik de Ostornol, cuya lectura había suspendido por Murakami pero me es más fácil al japonés que Antonio, sorry, pero quizás cambie de opinión cuando retome esta historia paralela entre Chile y Croacia de nuestro compatriota.

Amen. Y perdonen lo confuso de lo anterior pero es una terapia, que concluye que el camino hacia el destino es más fascinante que el destino mismo lo que me induce leer a Murakami.

Pero el miércoles quedé chato con el fin de Baila porque una vez más una novela suya es viaje a ninguna parte. La verdad es que juega también con eso de que le gustan las cabras chicas. En el pájaro y el reloj aquel, tiene relaciones con una casi impúber, aquí siempre queda la duda si al final va a coger a Yuki o no; en algunos libros las mujeres suelen ser muy frías, no gozan, son raras en la cama. Pero el japonés juega con esa irresistible atractivo de las lolitas… Hum.

Ostornol por su parte conoce de memoria la embajada de Chile en Paris, ese recorrido del patio para llegar al ascensor trasero donde el aparato decapitó en 1998 a un pintor arabe. Habla de un personaje Silvio Segura, que se parece demasiado a Rhino Jorquera, o Pedro Jesus Jorquera, solo que mas refinado. Pero la oficina, que ocupé un tiempo, es la que usa el desde hace mucho Rhino. El protagonista, Luca entonces usa escenarios reales y quizás seres reales para su trama.

Hace un rato una amiga que me invita a un café, noto que se va por las cuerdas para finalmente preguntarme si estaba o estoy muy enfermo. Así como: ¿Es verdad que tienes cáncer? Le respondo que estuve por las cuerdas pero no es cáncer sino que se acumularon tres cosas pero enero y febrero como tuna, I hope, y que son otros los que por ahora están siendo acosados por la guadaña.

Escribí un artículo sobre el aroma del envejecimiento, y si bien no esta cien por ciento logrado como lo imaginé antes de redactarlo, quizás les guste, y si no, mala cueva, sáltense el tremendo párrafo o nos vemos la próxima semana.

Lamentan dolidos los abuelos más veteranos, que los niños les rehúyen, que hacen el quite con las mejillas, que los besitos son furtivos. "No quieren nada con nosotros", suelen decir.

Lo cierto es que los años conllevan algunos aspectos de los cuales no nos damos cuenta. José Donoso, por ejemplo, escribió que sentía una atracción y a la vez una repulsa al olor a orina que provenía de la ropa interior del abuelo cuando se le acercaba. Esas próstatas crecidas, permiten que circulen por esos uréteres líquidos que no se retienen y provocan lo que producía en el escritor esas sensaciones tan encontradas.

Quizás las viejas encías, los pegamentos para los dientes postizos o el descuido en el aseo de la boca al no usar antisépticos, sumado a emanaciones de los trajinados esófagos, faringes e intestinos llegan a las delicadas narices de los niños que encuentran eso que llaman olor a viejo. No son pocos quienes además rehúsan el baño y optan por el aseo presa por presa que no proporciona el mismo efecto del agua que se escurre en la ducha.

Nunca es solo casualidad que a veces las cosas se escurran de las manos y en lugar de ayudar a poner la mesa, la desarmamos o en vez de colaborar con el lavado de los paltos, se dejan más sucios lo que obliga a los mas jóvenes a lavar la loza una vez que los viejos estamos fuera de vista. Para no ofendernos, obviamente.

El drama liviano de la vejez, para llamarlo de alguna forma, conlleva a hablar o aludir cada vez más enfermedades en la conversación cotidiana. Uno puede proponerse al despertar muy de madrugada no mencionar ningún dolor o achaque, pero a la primera crujidera, salta el lamento sobre el estado de las caderas, de las rodillas, de las hinchazones en los tobillos, las articulaciones del codo o los calambres, los malditos calambres.

Para postergar ese proceso es importante mantener el estado físico y mental activo desde la juventud. No en vano los medicamentos geriátricos comienzan a ingerirse a los cincuenta años en los países con más conciencia sobre el tema; cada vez son más frecuentes las plazas y parques con máquinas que salvan del anquilosamiento a las articulaciones, hacen circular la sangre y nos permiten respirar profundamente.

Punta Arenas esta plagado de maquinas y lamento ver el escaso uso que se les da; si no llueve y nevazón, aunque impere el frío, es factible hacer ejercicios.

La vejez es atroz cuando el veterano se deja estar. Olvida su capacidad de caminar derecho, de levantar los pies en vez de arrastrarlos.

Es cierto que contra el movimiento involuntario no hay nada que hacer, y si damos vuelta un vaso por esta causa lo mejor es abstenerse de ser un mal colaborador de los quehaceres hogareños o domésticos.

Si de pronto vemos borroso no es que sean súbitas lágrimas, sino la hora de ir al oftalmólogo para una revisión de la retina, las cataratas o algún mal funcionamiento de la glándula lacrimal.

Más doloroso lo que escribo a continuación: si huele a lo que usted supone al sacarse la ropa interior y tiene recursos económicos, existen tiendas en Punta Arenas y en todo el país con prendas absorbentes que sin ser rusticas como los pañales de guagua, cumplen idéntica función sin incomodar la actividad cotidiana. Mas vale eso que proporcionar aromas indeseados al entorno cercano.

Todos los mayores de sesenta estamos o llegaremos pronto a eso. La valentía es asumirlo y ser valientes para afrontarlo evitando de paso que los demás nos quiten la cara porque no usamos antisépticos bucales o descuidamos la dentadura.

Algunos viejos y viejas se pean y piensan que alejándose unos metros o tirando el viento al fondo del sillón la cosa pasa piola pero no ocurre tal cual y el aroma a fonema queda flotando con retardo.

Un amigo residente en Europa cuya hermana vive en Punta Arenas, practica todas las mañanas un ejercicio destinado a ayudar a tragar, pues con los años esto ocurre. Por eso Pepe al levantarse hace sus gimnasias al cuello y así evitara que todo el entorno sea notificado cuando traga una hogaza de pan. Sugiero asimismo a quienes ya tienen estos problemas, mascar chicle a solas.

¿Sudan las gallinas?

En La Marmita de Punta Arenas el hombre da vuelta una Coca Cola sobre mi sweater, de paso la camisa nueva que me regalaron para el cumple. Cuando trae el guiso de liebre, temo que mezcle la gaseosa con la liebre pero no ocurre.

Me duele la muela tratada por Burgos y espero que no se infecte. Fui para que me lijara pero terminó en tratamiento de conductos. Si todo esto no conduce al más dolor, mejor o tan pis.

¿Cómo serán las uñas de los pies de Sebastián Piñera? Para mi que se las corta Cecilia.

No me gustaría estar en Colo Colo, mucho lío, muchos cortes y empresarios que exigen. Eso es lo malo en las SDA; antes era el presi del club que cortaba el cake, ahora son miles.

Fallece Ceija Stojka, la escritora gitana sobreviviente a los campos de concentración. Es para que aprecien que no solo los judíos padecieron a los nazis.

Otra vez se salva el Colo y la selección sub20, el chantaje es desigual.

Waldo Seguel se hizo el cucho con la muerte de cerca de 200 yaganes y hasta hay calle con su nombre.

En Cielos del Infinito, vaya los organizadores pedigüeños, piden y piden y mas encima echan la talla que no fue suficiente. Bueno en este festival hemos visto obras maravillosas. Medusa, Andrea y Dorine con un trío vasco, El rucio de los cuchillos, El Taller.Un siete de espectáculo en el Teatro Municipal y el la ex Cárcel de Sandy Point.

Blue Moon Gutiérrez les manda saludos desde México.

Al otro Gutiérrez que lo quisieron secuestrar no le mandan saludos.

Algo me huele mal en la renuncia de Carla Ochoa.

Noticia mundial: a Nadal le gusta el pan amasado de Curacaví.

Dicen que Carlos Iturra sigue enojado con Nora Fernández por ridiculizarlo en El Taller.



Por favor, sus comentarios y evaluación. Gracias.

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