Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Marzo de 2013


FERNANDA URREJOLA Y SU ATRACCION HACIA LOS ABUSADORES

- El malo para las pichangas en Villa Grimaldi.
- Torres del Paine, donde hoy existe la opción de lo barato.
- Por una foto a unos huasos, preso en valdivia.
- Al mago le pesan las lesiones.
- A la vieja pasa de la miss K le da con los diabéticos.



A la vieja lesa de Kirchner le dio con los diabéticos; dijo la analfabestia que son los ricos los que padecen la enfermedad. Ignorante, en los países pobres se come pan y masas por pobreza, no bife ni champan como en la corrupta casa Rosada.

Cuando a mujeres como Fernanda Urrejola le sucede una invasión sexual tras otra de diferentes tipos y situaciones, debería cuestionarse que pasa con ella. Es como las mujeres que hagan los que hagan sufren golpizas. El problema es que se involucran con quienes no corresponde y la pregunta es si consciente o inconscientemente. Y lo peor, en la primera teleserie que la vi, justamente era abusada por un chanta.

Costó terminar En naranjo de Carlos Fuentes pero la historia del tipo irlandés que gana el Oscar que le quema en las manos porque sepulta su calidad de actor de películas B, y lo condena a la cesantía, no deja de ser interesante; mas encima fallece mamado por siete prostitutas mejicanas en un yatecito que además de lo castran en el Caribe.

Al mago Valdivia le pesan las farras y por eso esta mas lesionado que el chupete Suazo; a este ultimo nunca le curaron sus males por egoístas, los dirigentes y por impaciente y temeroso de perder el puesto del sanantonino que como ustedes saben fue de la UC y lo echaron justo el día en que falleció su padre. Muy cristianos todos ellos.

Espero un libro para esta semana que voy a Puerto Montt y Osorno por pega.
Vino María de los Ángeles Fernández y me dejo lelo. Primero porque había hecho un divorcio entre su cara y su nombre y recién cuando me identifica como amigo de Juan Ibáñez, caigo en la cuenta. Y a propósito de estos 40 años de… viene de cajón esta anécdota.

La periodista Marcia Scantlebury y la politóloga, María de los Ángeles Fernández nos visitaron hace diez días con motivo de la Semana Internacional de la Mujer.
Inspira escribir sobre ambas porque hubo un lazo casi invisible que en un momento las unió uno más dramático que otro.
Juan Ibáñez Elgueta era el Director de la oficina de Informaciones de la Presidencia de la Republica, OIR, durante todo el periodo del gobierno de Salvador Allende.
Hombre apuesto, muy abierto, tenía amigos incluso en la derecha tomando en cuenta los tiempos.
Nunca tuvo automóvil pues no sabía conducir ni quiso aprender. Pero recibió uno de regalo de Mats Holmberg, nada menos que un escarabajo Volkswagen rojo descapotable año 66. Mats era el corresponsal estable en Chile del diario "Dagens Nieter" de Suecia, un enamorado de nuestras tierras, comidas y mujeres, sumado a los vinos y al interesante movimiento político de aquellos años.

Cuando le tocó regresar a mediados de 1972 a su país, dejó el escarabajo de obsequio a Juan quien a su vez, lo traspasó al subdirector de la OIR, Jorge Uribe Navarrete que sí sabía conducir. Para Mats era más oneroso llevarse el cacharro que dejarlo en Chile.

El escarabajo era llamativo con su capot negro y la peculiaridad de ser un auto popular convertible.
Cuando sobrevino el golpe, Juan andaba medio clandestino, su cargo lo ameritaba según las nuevas leyes pero un día me lo topo en calle Agustinas con Amunategui y casi me voy de culo. Por esos meses, con bastante audacia, logró comprometer a los sacerdotes holandeses de la orden que estaba a cargo del colegio San Juan Evangelista con sedes en la calle Colón esquina Manquehue en Santiago y otra en la ciudad de Curicó.
Adquieren un campo en Río Colorado. Este predio entre Los Andes y Portillo tenía una casa cómoda y sencilla y la primera vez que la visité me llamó la atención la cantidad de camas tipo internado parte del inmobiliario.
Desde ese lugar escuché por primera vez radio Moscú.
Éramos muy amigos con Juan y supe que esta parcela era de protección y luego salida de muchos perseguidos políticos para llevarlos al otro lado de la cordillera.
¿Cómo, estando tan cerca del ejército y sus andinistas y las fronteras? Lo ignoro.

Juan fue muy valiente y cayo sin precauciones en una redada anti PS en el año 1976.
Y aquí viene una de las escenas patéticas y tragicómicas de la vida. Coincidió en Villa Grimaldi con Marcia Scantlebury Elizalde, de quien hablamos en este diario a comienzos de marzo. La DINA la secuestró en 1974.
Desde su lugar de detención, entre barrotes divisaba como de vez en cuando, muy de vez en cuando, los presos políticos lograban armar una pichanga, Imagínense las condiciones después de reiteradas pasadas por la parrilla y golpizas brutales.
Años después en Tevere Italia, Marcia me comenta:"Tu amigo era mas o menos no mas para la pelota". Copucha irresistible para el deslenguado que escribe estas líneas: durante un cafecito con Juan mucho años después, comento ese análisis futbolero de Marcia y Juan sonríe amargamente: ¡Como piensas tú que iba a ser bueno para la pelota si apenas nos podíamos sostener en pié!

De hecho, Ibáñez era malito para la pelota, no estaba dentro de sus aficiones favoritas.

La vida es cruel. En ese tiempo aprovechábamos los viajes al exterior para traer dinero para sindicatos y movimientos opositores al régimen. Juan tuvo la mala fortuna de perder su maleta en Caracas. ¿Sabe lo que significaba eso en la paranoia casi estaliniana de la izquierda en esos tiempos?
Jorge Uribe quien fuera muy amigo suyo, tardó años en despejar sus sospechas; yo mismo difundí que Juan vivía en la calle García Reyes en la misma tremenda modestia que siempre tuvo, después del once, incluso casi pobre pero digno a morir con sus tres hijas. Si se hubiese hecho del dinero del equipaje, otro gallo cantaría.

Cuando gana el NO, Juan vaticina: "Ahora se viene una oleada de frescura y de pecha por pegas de la cual no voy a ser partícipe".

Y sin decir agua va, desaparece del ambiente político una vez consolidado el gobierno de Patricio Aylwin y hecha la repartija de poder. Juan, ya trabajaba en la sección comercial de un matutino de la que jubiló recién hace unos pocos años.

Su segunda esposa por veinte años fue María Angélica Fernández actual directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, que estuvo en Punta Arenas el 9 de marzo hablando sobre la política del momento; Marcia a su vez lo hizo sobre su experiencia en el dolor e infierno de Villa Grimaldi.

Cuando Ibáñez supo del viaje de María de los Ángeles, me mandó un fuerte abrazo. Amigos son amigos para siempre. Para agradecer sus saludos, le remití un libro mío a guisa de castigo.

Juan no quiso ser parte del cuoteo pese a ser administrador publico egresado de la Universidad de Chile, tampoco del juego de la ambición política; su lucha durante 17 años entre clandestinidad y algunos asomos por la superficie de la tierra, no fueron según él, para lo que estamos viviendo. Para ver a ese hombre nuevo anunciado por Allende, que nunca surgió más temprano que tarde, quizás Juan debería nacer de nuevo.

Ya les hablé de mi amigo David Moses hace dos semanas pero omití alevosamente los detalles de su primera visita inmediatamente reventado el golpe militar en Chile.

Vino por segunda vez a Chile, en 1987, cuando estábamos ad portas de plebiscito y 40 años después de la primera, que pudo ser traumática.
Era octubre de 1973 y a los barbudos los correteaban con matamoscas. Pero David que nunca usaba una, justo decide por una barba tipo che para visitar a su amigo. La realidad internacional de entonces mostraba un Chile en guerra donde ficticiamente había un bando opositor de izquierdas bien armado dispuesto a hacerle difícil la vida a Pinochet y sus golpistas.

Pero no fue así y todos sabemos que la contienda fue desigual. A los pocos días le insinué a David que viajara al sur. Fue una torpeza porque verde tiene en su propio país, debí haberlo enviado al norte.

Pasan tres o cuatro días sin noticias suyas, normal en tiempos del telegrama y el teléfono público y privado escaso. Una noche recibo una llamada de Valdivia, un tipo que se dice teniente me dice: "Mire, le pongo a este gringo al teléfono, no le comprendo nada". Escucho una voz aguda que clama: "Denis, do something for me" (haz algo por mi) David al bajar del bus en Parral vio una fila de huasos; foto típica. La toma y siente que dos brazos lo llevan a un furgón. ¿Qué había ocurrido?
Los campesinos hacían larga fila delante de un Banco del Estado pero era tan larga que tapaba el frontis de una comisaría.
Moses fue acusado de fotografiar un recinto policial.

En esos tiempos, pecado mortal. Remata en el gimnasio de Valdivia.
Contó: "Eran cientos de presos, gente muy educada algunos, otros muy atractivos. Por las noches se llevaban muchachos, escuchaba disparos, Recién al segundo día cuando regresan algunos machucados, caí en la cuenta que a varios los fusilaban".

Entonces mi amigo cayó en la cuenta de que lo del golpe era serio, los fusilamientos y desapariciones, también.

En el intertanto para lograr su liberación muerto de miedo concurrí al antiguo Congreso Nacional donde me atiende un coronel llamado Pedro Espinoza a cargo de los detenidos del país y que marcaría triste historia nacional. Llego a él por recomendación de mi difunto suegro de mi primer matrimonio Raúl Vega Fuentes, entonces coronel de Ejército. Al llamar a Valdivia la telefonista le dice que las líneas están ocupadas. "Entonces que pongan más líneas", grita. Era el lenguaje y las torpezas de los tiempos.
Finalmente desde el Calle Calle le cuentan lo ocurrido con David pero le aclaran que aparte de la barba no llevaba nada sospechoso encima. Lo soltaron y esa misma noche viajó en el tren nocturno llamado el valdiviano.

Curiosamente no llegó traumado, al aparecer en Valdivia en ese octubre de 1973, quizás se procedía distinto en ese estadio. El general intendente lo recibió casi amable y le dijo que se fuera sin gritonearle, pero que tratara de subir luego a un avión en Santiago pues no eran tiempos para turismo.

David lo pensó bien, decidió partir a Londres, no sin antes llevarse a un conocido escritor que luego incursionó como guionista exitoso de telenovelas en TVN a Viña del Mar. Al mítico Hotel O'Higgins nada menos.
A fines de octubre de 1973 su British Airways despegó del aeropuerto galpón de entonces, Arturo Merino Benítez. Mi amigo contaría la verdad de lo que ocurría en Chile en Inglaterra.
Lo que aun pienso hasta el día de hoy, que pese a lo vio después en el cine, la televisión, o escuchó en las transmisiones de la BBC, es que aun no tiene conciencia de que salvó jabonadito. De lo contrario no habría conocido las Torres del Paine ni las maravillas magallánicas la semana pasada.

Ojo, bromas aparte, encontró que los precios en la región y especialmente en el Hotel Las Torres eran exorbitantes. "This is because there is no option", comentó. Es cierto, cuando vas a este lugar no hay una alternativa de comer o comprar algo menos oneroso en millas del entorno.

Viva Oscar Zimmerman.
Viva Vladimiro Mimica.
Miguel Sepúlveda al poder.
El MEO no habla cuando tira, suspira.



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