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Especial para Vertice2000.cl EL STRESS, UNA NUEVA ENFERMEDAD Por Eduardo Reuss Cesped
INTRODUCCIÓN Este ensayo versa sobre el estrés, considerada una de las enfermedades más importantes de los últimos tiempos y como resultado de la globalización y el desarrollo económico vertiginoso experimentado por algunas naciones en el mundo. Sin embargo, aunque ahora anda más en boga, corresponde a un término de larga data. Fue introducido por primera vez en la medicina en 1926 por el fisiólogo Hans Selye como un concepto físico, haciendo referencia a una fuerza o peso que produce diversos grados de tensión o deformación en distintos materiales. Como puede notarse, no hacía referencia al estímulo, sino a la respuesta del organismo a éste. Recién en 1956, utilizó el estrés para describir la suma de cambios inespecíficos de un organismo vivo en respuesta a un estímulo o situación estimular. Esto es, como bien dice el título, una presentación del tema. No se pretende hacer un tratado muy extenso, sino más bien reunir un cúmulo de conocimientos que otorguen una visión general y permitan la reflexión personal. Espero, con todo el corazón, que sea del agrado de todos quienes lo lean.
UNA NUEVA ENFERMEDAD El Estrés puede ubicarse como la nueva patología de la sociedad de finales del siglo XX y lo recorrido en el siglo XXI. Sin embargo, no es nueva, sino mucho más antigua de lo que se podría imaginar. Lo que sucede es que, cuando recién se descubrió, estuvo asociado únicamente al campo de los trastornos de la personalidad. Recién durante los años 80, se le reconoció como una entidad semiológica presente también en individuos sin ese cuadro clínico y gatillado por situaciones de tensión y angustia sostenidos en el tiempo, entre otras muchas causas. El que se haya presentado en momentos muy recientes, respecto de la época vivida actualmente, es lo que la hace una patología de la sociedad contemporánea. Además, si se compara el ritmo de vida actual con el de 20 años atrás, se encuentran variaciones notables. Se debe considerar que el mundo está cada vez más inmerso en la conocida "globalización"; lo que trae aparejado cambios en las expectativas individuales y colectivas. El ser humano actual ya no se conforma solamente con un trabajo estable y una familia. Ahora se es más ambicioso y el mundo es más exigente y competitivo; no sólo en el campo laboral, sino en todos los aspectos de la vida cotidiana. La gente ahora se pone metas cada vez más altas; tan altas que a veces demandan esfuerzos sobrehumanos para alcanzarlas. Respecto del mundo laboral, este también se ha tornado más especializado, exigente y competitivo. La gente ya no se siente segura como antes en sus puestos de trabajo, sino permanentemente amenazados por la creciente oferta de masa trabajadora más joven y más barata. Además, no basta el título profesional, sino que se requieren cursos de perfeccionamiento adicionales. Todo este conjunto sostenido por un largo período de tiempo, genera en el ser humanos gran tensión nerviosa. Además, aparecen la angustia, depresión y frustración cuando no se logran las metas propuestas al mundo y a uno mismo. El individuo, como entidad separada de todo esto, ve mermada su calidad de vida. No ríe ni disfruta como antes de las pequeñas cosas de la vida, del estar con su familia y del tiempo necesario para el ocio y la recreación. Por un afán exitista va postergando estas áreas de su vida, y al final hasta le dan la espalda en momentos de flaqueza. Aquí es donde aparece el estrés como característica de la sociedad contemporánea. Una sociedad que ha visto aumentar, en los últimos años, la expedición de licencias médicas por estrés; lo que acarrea altos costos para los sistemas de salud estatales y privados, y va minando la producción, pues es menos la mano de trabajadora disponible. Además, el ser humano comienza a autodestruirse, porque se ha olvidado de trazarse metas más trascendentales que le permitan encontrar su felicidad.6 Los senderos que guiarán esta investigación buscarán plantear las maneras en que el estrés afecta la realidad individual dentro de esta sociedad contemporánea que le ha tocado vivir. Ha logrado grandes avances tecnológicos que lo hacen sentirse dueño de la verdad, pero ha olvidado aprovecharlos como un instrumento para servirse y no terminar esclavizado por ellos. Además, se siente dueño de la verdad, y no se da cuenta que ni él mismo se conoce bien. El mundo ya es de una determinada manera, pero se pueden encontrar las herramientas necesarias para lograr un mayor bienestar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ser humano es una unidad bio-psico-social. Por lo tanto, no es sólo el cuerpo lo que debe lograr la armonía, sino también la mente y el entorno que lo rodea. Recién ahí puede hablar de bienestar, que trae aparejada la salud. El Estrés está definido en Psicología como toda demanda del ambiente que crea un estado de tensión o amenaza, y que requiere de cambio o adaptación. La vida cotidiana es un gran receptáculo que solicita algún cambio en la conducta individual.1 Se tiende a asociar el estrés con situaciones de vida o muerte, que guarda relación con las pulsiones tanáticas, de vida y eróticas que esboza la Teoría Psicoanalítica. Sin embargo, es menester saber que no se limita a hechos desagradables o llenos de tensión. Todo lo bueno que nos sucede también puede provocar algún grado de estrés, si ello requiere adaptación o cambio para adaptarse y satisfacer la necesidad de cambio.1 La amplia mayoría de las personas tiene una mayor preferencia por el orden, la continuidad y lo predecible de la vida. Todo acontecimiento bueno o malo, será experimentado y vivido como estresante, si lleva aparejada la necesidad de cambio. Visto de otra manera, lo estresante puede estar determinado por la cantidad de modificaciones conductuales y de pensamiento requeridas para lograr un mínimo de adaptación; que, además, contribuyan a mantener el equilibrio interno (homeostasis) dentro de una relativa "normalidad". Desde los años 60, numerosos investigadores propusieron escalas para medir y cuantificar el estrés. Sin embargo todos fallaron por una u otra razón. Muchas veces ocurría una confusión al calificar una entidad como causa o inductor.2 A partir de la década de los 80, se purificaron los estudios sobre esta nueva enfermedad. Se determinó que, gran parte del estrés del individuo sumergido en las grandes y aglomeradas urbes, proviene de situaciones crónicas y repetitivas en la vida. Esto abarca un vasto universo de acontecimientos mayores y menores como fuente y desencadenantes del estrés. Aquí se incluyen aburrimiento, tensión continua en la situación familiar, insatisfacción profesional, falta de progreso personal, aislamiento, soledad, pérdida del sentido de la vida, ausencia de compromiso por algo o por alguien. 2 Estas fuentes de estrés son a veces muy difíciles de percibir y cuantificar. No existe manera actualmente de medir el grado de aburrimiento o tensión que está experimentando una persona en un momento dado. Tampoco pueden medirse el aislamiento o la pérdida del sentido de vivir. Por ello, los investigadores Lazarus y De Longi prefirieron elaborar un listado no excluyente, focalizando el estrés desde lo más general a lo particular. Las agruparon en molestias, presión, frustración y conflicto. 2 1.- Molestias : Se definen como pequeños disgustos, irritaciones y frustraciones sufridas constantemente a lo largo de la existencia terrenal. No desencadenan directamente el estrés, pero sí provocan descalabros necesarios en el individuo que dan lugar a ese estado. Esto permite demostrar que son los acontecimientos del día a día, y no los más dramáticos, los más significativos en esta enfermedad. 2.- Presión : Es sentir que se debe acelerar, intensificar o cambiar la dirección de la propia conducta y del rendimiento personal. Puede surgir desde el propio interior de individuo (metas e ideales personales) o derivar de las demandas externas (competencia). Puede ser positivo, si impulsa a la persona a aumentar su rendimiento y hacer las cosas de la mejor manera posible. Sin embargo, tanta presión puede resultar nefasta si no se logran cumplir con exigencias personales, laborales, familiares, de amigos, de entorno y económicas. 3.- Frustración : Situación creada por la imposibilidad de conquistar una meta. Es una causa multifactorial, pues son obstáculos para alcanzar ese objetivo que pueden provenir del medio externo (impedimentos), ser emanados por el propio individuo como minusvalías (deficiencia), o bien por la lucha interna entre dos o más elementos dentro de la misma persona (atracción-evitación). 4.- Conflicto : Se define como la presencia simultánea de demandas, oportunidades, necesidades o metas incompatibles entre sí. Esto obliga a descartar algunas metas, posponer necesidades y oportunidades, o aceptar que no se puede abarcarlo todo y tener que ceder en más de una cosa.
ENFRENTAMIENTO DEL ESTRÉS Los seres humanos no son todos iguales, ni reaccionan igual a las mismas situaciones. Por lo tanto, un mismo evento puede resultar estresante para unos, mientras que otros pueden tomárselo más a la ligera. Algunas personas experimentan las demandas difíciles como un reto y no como una amenaza. Si sienten poseer cierto control sobre un suceso, son mucho menos proclives al estrés que quienes se sienten impotentes frente a la misma situación. En líneas generales, puede la gente ajustarse al estrés de dos maneras : directa o defensiva.3 1.- Enfrentamiento directo : describe cualquier acción por la que la persona opte para modificar una situación desagradable. Esto puede suceder mediante la confrontación directa, transigir en ciertas expectativas y deseos, o escapar del acontecimiento. 2.- Enfrentamiento defensivo : denota los diversos recursos a los que recurre el individuo para convencerse a sí mismo de que no está realmente amenazado o bien no desea aquello que no puede obtener. Operan aquí mecanismos de regresión a conductas infantiles, represión y negación de los deseos, o sublimación (transformar conductas reprimidas en aceptables por la sociedad). Aunque resulte difícil creerlo, el nivel socioeconómico y el sexo también influyen directamente sobre el estrés de las personas. El nivel socioeconómico está estrechamente ligado, pues las personas que sufren mayor pobreza experimentan mayor estrés que los grupos más favorecidos en lo material.4 Por su parte, respecto del sexo podemos decir que hombres y mujeres padecen por igual de estrés, aunque las mujeres son más propensas a experimentarlos en relaciones a largo plazo (matrimonio, convivencia, pololeos largos). Esto podría deberse al mayor grado de compromiso del sexo femenino ante estas situaciones y no a mayor vulnerabilidad. 4
EL ESTRÉS EN EL SER HUMANO Cada ser humano es único e irrepetible en muchos aspectos. Corporalmente existen similitudes de sexo y género, pero con diferencias notables en la forma de afrontar las situaciones y de ver la vida. Esto quiere decir que no existen dos maneras idénticas de reaccionar, sino similares; pues lo que siente cada uno no es cuantificable por los métodos disponibles en la ciencia actualmente. Sin embargo, fisiológicamente existen respuestas comunes al estrés en todos los seres humanos, que son medibles, cuantificables y demostrables. En principio, el estrés se trata de una respuesta normal del ser humano ante situaciones de peligro. Como respuesta a emboscadas, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias como adrenalina, provocando aumento en los latidos del corazón, incremento de la irrigación sanguínea a cerebro, corazón y pulmones; además, se agudizan los sentidos y aumenta el estado mental de alerta. 2 En condiciones apropiadas, como incendios, ataques o peligro inminente, los cambios orgánicos provocados por el estrés son muy convenientes; pues preparan de manera instantánea para responder oportunamente y poner la vida a salvo. Es sabido que muchas personas en situaciones de peligro desarrollan fuerza insospechada, saltan grandes obstáculos y realizan maniobras prodigiosas.5 No obstante, aquí se presenta un gran problema. Lo que en situaciones apropiadas puede salvar la vida de un ser humano, se convierte en un mortal enemigo cuando se prolonga en el tiempo. Para muchas personas las condiciones de hacinamiento, presiones económicas, sobrecarga de trabajo y ambiente competitivo, son circunstancias vitales percibidas como amenazas. 5 Deben sumarse el alcohol, tabaco y drogas. En los últimos años ha aumentado su consumo y ha disminuido la edad de inicio en estos hábitos. Cada uno, a su manera, constituyen fuentes de toxinas para el cuerpo. Se destruyen las células protectoras del sistema respiratorio, aumenta la destrucción de neuronas y ocurre intoxicación crónica del organismo. En la sociedad actual, junto con todo lo expuesto anteriormente, una gran fuente de estrés radica en que la persona cada día se exige más a sí misma. Existe una especie de afán exitista que lleva al ser humano a aceptar metas y desafíos que sobrepasan grandemente sus capacidades. Este nuevo panorama lleva a reaccionar a la defensiva, tornándose irritable y sufriendo consecuencias nocivas en todo el organismo : hipertensión arterial, úlceras y gastritis en el sistema digestivo, disminución de la función renal, problemas de sueño, alteraciones del apetito, pérdida de la libido y el interés sexual, agotamiento físico y mental crónicos, aumento de la pérdida de cabello y aparición temprana de calvicie en hombres y mujeres. Estas demandas generan grandes pérdidas de energía que, en el largo plazo, retrasan la propia capacidad del cuerpo que para repararse y descansar totalmente. Aumenta la muerte de las células y se disminuye el recambio, lo que lleva a un envejecimiento prematuro. No existe fórmula mágica para combatir el estrés. Se requieren de diversas acciones para reducir las situaciones de sobrecarga. Para ello es necesario reaprender a realizar las tareas cotidianas del hogar y el trabajo :5 - Programar las actividades para que no se acumulen. - Establecer prioridades claras. - Delegar responsabilidades. - Aprender a decir NO a los compromisos que no se puedan cumplir. - Hacer bien lo que se puede. - Olvidarse de lo que no puede hacerse. - Asumir los grandes retos como secuencias de pequeños pasos. - Practicar ejercicio físico y técnicas de relajación. - Solicitar ayuda especializada si la persona se ve sobrepasada. - Evitar el dolor crónico. Mirado en una perspectiva más filosófica, el trasfondo de todas las medidas para combatir eficazmente el estrés es que el ser humano actual debe aprender a no ser esclavo de sus propias creaciones. Significa tomar conciencia que el mundo de hoy cuenta con un gran desarrollo en lo que a tecnología se refiere. Sin embargo, este contexto no es para que el individuo se sienta dueño de la verdad y con una omnipotencia que está muy lejos de poseer7. Tiene cualidades y defectos, y debe aprender a servirse de los múltiples y vertiginosos avances para lograr su propia felicidad y tranquilidad; no para perder el verdadero rumbo de su existencia.8
EL ESTRÉS EN LA SOCIEDAD Socialmente, situaciones como guerras, migraciones o las crisis económicas de las naciones pueden generar estrés colectivo en los distintos grupos que componen una sociedad.9 Estas son situaciones límites que pueden ser pasajeras o permanentes. Depende de la dinámica económica, política y social por la que atraviesa un país en lo interior y de cómo maneja su política exterior. El estrés en las sociedades actuales se debe estudiar desde una perspectiva diferente al estrés individual. La razón es que se está trabajando con grupos de personas y no con un ser humano aislado. Son muchos los factores involucrados en estas masas de personas.10 Un ejemplo es la sociedad chilena actual, tomada como una muestra dentro del gran universo de grupos humanos existentes alrededor del mundo. El estudio del estrés es más ordenado si se focaliza en determinados grupos etáreos y situaciones específicas. La elección no es realizada al azar y está referida específicamente a los niños, universitarios y el campo laboral.. La atención fijada de esta manera es porque, particularmente en Chile, es ahí donde se ha concentrado la mayor incidencia y prevalencia de casos de estrés por las más diversas razones. Por muchos años, se creyó que el estrés era una enfermedad exclusiva de los jóvenes y adultos. Sin embargo, cifras manejadas por los ministerios de Salud y Educación demuestran todo lo contrario. Cada día es mayor la cantidad de niños en edad escolar y preescolar que son llevados a consulta psicológica y psiquiátrica por esta razón. El estrés infantil no es un juego, ni algo que debe tomarse a la ligera. Más bien, debe mirarse como el resultado del mundo que han creado los adultos a su alrededor. Durante un desastre, muchas familias sufren de estrés repentino. Aunque los padres sientan estrés, los niños necesitan especial atención durante este período, porque es posible que lo estén manifestando de diferentes formas. 11 En los niños de edad preescolar, es posible que el estrés se manifieste mediante ciertos comportamientos como mojar la cama, chuparse el dedo o temor a dormir solos. Adicionalmente, pueden quejarse de dolores de estómago o cabeza y no querer asistir a la escuela o jardín infantil. Son maneras de demostrar que tienen miedo, y no que se están "portando mal". 11 Durante la edad escolar, las comparaciones, notas del colegio y sobrecarga estudiantil son algunos factores detonantes de esta enfermedad. En la práctica, se traduce en dificultades de aprendizaje, alta exigencia de los padres, comparaciones con hermanos e hijos de amigos de lo progenitores, alta competitividad entre colegios (SIMCE, PAA), desmotivación por el colegio, abulia, presiones de los directores de los colegios sobre los profesores por el rendimiento de los alumnos, sobrecarga académica, y mayor interés en los resultados que en el proceso enseñanza - aprendizaje.12 Es menester tener en cuenta que, un padre que responde al temor de un hijo, no lo está mimando. Al contrario, si siente que no puede o no debe expresar sus emociones, éstas podrán aparecer cuando la razón no sea tan evidente. 11 Los adolescentes y estudiantes universitarios ven como fuentes de estrés el ingresar a la universidad u otra institución de educación superior, mantenerse como alumno regular y salir a un mercado laboral saturado de profesionales.13 En la etapa universitaria, el principal temor de los jóvenes es a fracasar en los estudios. Sus principales causa son porque la mayoría de los jóvenes no sabe organizar su tiempo, no tienen hábitos de estudio, no saben tomar apuntes en clase y muchas veces prefieren el "carrete" a ir a clases. Los períodos críticos se presentan cuando comienzan los exámenes finales y las exposiciones, sobre todo si su ponderación corresponde a un alto porcentaje de la nota final de un ramo. Es el período en el que muchos estudiantes presentan síntomas del estrés, como no dormir bien, no lograr concentrarse y no obtener un buen rendimiento. Esto se traduce, académicamente, en resultados desastrosos. En Chile, de acuerdo a estudios recientes, las atenciones de asistencia psicológica en este grupo etáreo se han incrementado entre 20 y 58 por ciento, dependiendo de la carrera y del centro universitario. Al estrés de la universidad se le suma, más adelante, la aparición de inseguridad frente al mundo laboral. El joven de ahora está consciente que las ofertas de trabajo son muy bajas respecto del número de egresados y profesionales que salen cada año al mercado. Muchos optan por especializarse o hacer postgrados en el extranjero, pero eso no les asegura nada. El aumento anual de profesionales cesantes es una de las razones para que los universitarios se depriman, desanimen y estresen. El adulto se encuentra principalmente afectado por el recientemente denominado Estrés Laboral. Esta modalidad del estrés se define como la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse a las presiones internas y externas (ambiente de trabajo). Aparece cuando se presenta un desajuste entre la persona, el puesto de trabajo y la organización o empleador.14 En los países desarrollados (como Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón) y en vías de desarrollo, esta enfermedad es la nueva epidemia en la población laboralmente activa. Se encuentra muy ligada al vertiginoso desarrollo económico, que lleva aparejado mayores exigencias personales y laborales, metas cada vez más altas, competitividad dentro y fuera del lugar de trabajo, y detrimento de las relaciones familiares y personales. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España, en su revista Erga Noticia, dio a conocer un conjunto de signos y síntomas ligados a estrés y conocido como Síndrome de Burnout. Consiste en el desgaste presente entre profesionales sometidos a un estrés emocional crónico, cuyos rasgos principales son : agotamiento físico y psíquico, actitudes frías y despersonalizadas hacia los demás e insatisfacción personal por el trabajo realizado. Lo padecen generalmente los profesionales de la salud y los ligados a la enseñanza. 14 Sin embargo, es menester tener en cuenta que el estrés laboral también se genera y gatilla por las condiciones laborales del ser humano : - Mala iluminación. - Exceso de ruido ambiental. - Ambientes calurosos o muy fríos. - Excesiva carga mental de trabajo. - Escaso dominio del área laboral encargada. - Conflictos y ambigüedad en el rol ocupado en la empresa o institución. - Jornada de trabajo excesiva. - Relaciones interpersonales conflictivas. - Falta de valoración a los méritos profesionales y laborales. Chile se presenta actualmente uno de los países con mayores ingredientes para convertirse en uno de los países con más estrés en el mundo. Como país, posee una de las tasas más altas de horas trabajadas del mundo (2400 al año como promedio), un nivel de productividad muy por debajo de la media internacional y un alto índice de problemas mentales.15 Actualmente, el Instituto para la Gestión del Desarrollo de Suiza afirma que alrededor del 53 por ciento de los santiaguinos sufre algún tipo de trastorno psicológico, situación que se da con mayor intensidad en aquellas personas que ven el tiempo de ocio como sinónimo de improductividad. Las autoridades sanitarias chilenas no disponen de estadísticas detalladas sobre la incidencia del estrés, debido a que los médicos extienden licencias por algunas de las consecuencias de esta enfermedad, tales como desordenes del sistema digestivo o de los ritmos del sueño. 15 En cuanto a las empresas privadas chilenas, todas tienen consciencia del problema, pero muy pocas han tomado acciones concretas para revertirlo. Dentro de las más preocupadas destacan las sucursales en Chile de transnacionales como IBM, Hewlett Packard, Daewoo Motors y American Airlines. Estas organizaciones no consideran el estrés como motivo de ausentismo laboral, ni una enfermedad que se soluciona enviando a los empleados a tomar cursos a la Mutual de Seguridad. Se enfrenta como un problema que debe combatirse permanentemente a través de la constitución de comités paritarios, conversaciones permanentes con los sindicatos de trabajadores, aumento de la autoestima en los trabajadores, mejoramiento en la planta física y mayor dosificación de las horas de trabajo. 15 En el sistema de salud público chileno no existe un mecanismo definido para atacar el estrés. Según la Superintendencia de Isapres, no existe norma que prohiba o limite a los médicos diagnosticar estrés a un paciente y otorgarle licencia médica. Sin embargo, la comunidad médica argumenta que son los propios pacientes quienes manifiestan su negativa a este tipo de licencias. La razón más común es para evitar problemas con las Isapres. Estas instituciones no ofrecen cobertura a este tema y muchas veces rechazan las licencias otorgadas por estrés. En cambio, las dolencias derivadas por este motivo gozan de todos los beneficios de las prestaciones y el reposo del paciente no es cuestionado.
CONCLUSIONES Cualquier dicho en este apartado corre el riesgo de parecer redundante. Sin embargo, como enseñanza de este ensayo, puede rescatarse lo siguiente : 1.- El estrés no es una enfermedad nueva ni surgió por generación espontánea. Siempre ha estado presente en la humanidad, pero es en los últimos tiempos que ha causado mayores estragos. 2.- De que el estrés es una de las "plagas" de los siglos XX y XXI es cierto, y vino para quedarse. No se la puede eliminar de raíz, pero pueden tomarse medidas para combartirse o, al menos, paliar sus efectos y lograr mejor calidad de vida. 3.- El individuo no es el único que se genera estrés a sí mismo, sino que muchas veces es el reflejo del mundo en el que vive y al que siente que no puede manejar o hacer frente. De alguna manera, en el tiempo, ha perdido esa facultad de saber servirse de los adelantos tecnológicos y del desarrollo económico. 4.- El ambiente juega un rol importante en la generación y agravamiento del estrés en el tiempo y es ahí donde no han apuntado las políticas de salud pública. 5.- Es triste ver que Chile ha logrado luchar contra las adversidades económicas y salir adelante. Pero, debe tener en cuenta como país que el costo humano ha sido elevado. 6.- Es en las personas y no en las cosas donde deben focalizarse las mayores políticas de salud en Chile. Resulta tabú para una persona decir que está enferma por culpa del estrés y eso debe eliminarse, pues a veces el ser humano no es culpable de padecerlo. Es más bien una consecuencia de las circunstancias que le han tocado vivir.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1 DAVIDOFF, Linda. 2 FERNÁNDEZ, María Loreto. 3 HEIDEGGER, Martin. 4 HEIDEGGER, Martin 5 MORALES, Francisco. 6 MORRIS, Charles 7 NIETZSCHE, Friedrich. 8 PAPALIA, Diane. 9 RODRÍGUEZ, Aroldo. 10 VELÁSQUEZ, José F. 11 WHITTAKER, James. 12 Combatiendo el estrés laboral. 2002 13 El estrés en su niño : Lo que los padres pueden hacer. 14 Guía del Estrés. Evolución Histórica del concepto de estrés. 2002 15 Portal Universia - Chile. S.A. |
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