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DONAR SANGRE ES UNA CUESTIÓN DE CONCIENCIA Actualmente donar sangre se ha convertido en un procedimiento seguro, ya que se utiliza equipo desechable, nuevo y estéril para cada donante. De esta forma se asegura que no haya riesgos de adquirir alguna enfermedad transmitida a través de una transfusión.
"En Latinoamérica sólo 5 por ciento de los donadores potenciales en promedio aportan a hospitales, clínicas y bancos especializados su sangre. Si la cifra se incrementara se podrían salvar muchas más vidas a través de transfusiones, pero estudios señalan que más del 60 por ciento de la población no sabe cuál es el tipo que tiene", señala el hematólogo de la Clínica Santa María de Chile, Alberto Daiber. El facultativo aclara que lo anterior resulta de vital importancia, pues por causa de algún imprevisto (un accidente, por ejemplo) un paciente puede recibir plasma que no es de su tipo y sufrir consecuencias graves desde el punto de vista biológico. Asimismo, el doctor Daiber aclara que aún en la población latinoamericana no existe conciencia de la importancia de la sangre para la vida: "La Cruz Roja ha realizado grandes labores en este campo, pero falta llegar a los sectores de escasos recursos con mecanismos pedagógicos útiles, especialmente en la zona Centroamericana y el Caribe". En todo caso, se sabe que no cualquier tipo de sangre es el apropiado para todas las personas, por lo que resulta por demás útil conocer cada uno de los grupos existentes. La clasificación se debe al médico austriaco Karl Landsteiner, tarea por la que ganó el Premio Nobel en 1900. Por él sabemos que la sangre se ubica en un sistema llamado ABO, del cual se desprenden los tipos A, B, AB y O. "Es importante aclarar que en los glóbulos rojos se encuentran ciertas proteínas que reciben el nombre de antígenos (ABO y Rh), y en el plasma otras denominadas anticuerpos. Ahora bien, los antígenos estimulan al organismo para que produzca anticuerpos, lo que resulta vital al momento de la transfusión, ya que debe haber compatibilidad entre ambos, pues de no ser así se corren graves riegos", dice el doctor Daiber. El tipo de sangre que tenemos cada uno lo hemos heredado de nuestros padres, y será ese el único que podemos recibir. Los antígenos A y B son los más conocidos, pero también existe el llamado Rh, que se encuentra en más de 85 por ciento de la población mundial. Uno más, el denominado D, se utiliza para determinar si la sangre es Rh positiva o negativa, de manera que la combinación de los tipos sanguíneos ABO y Rh comprende la mayoría de los tipos sanguíneos más conocidos: A positivo o negativos, al igual que B, AB y O. Después de conocer los tipos sanguíneos es preciso entender los códigos de compatibilidad con los que funcionan: quien tiene el tipo A sólo puede recibir del mismo grupo o del O; sucede igual con B, que es compatible con él mismo, o con O; en tanto, los miembros del tipo AB se conocen como receptores universales porque su sangre es compatible con todos los grupos; ocurre lo contrario con las personas que pertenecen al grupo O, porque aunque ellos son donadores universales sólo pueden recibir plasma del mismo tipo. "Actualmente, en casi todos los países de la región es posible donar sangre mediante un procedimiento indoloro y seguro, ya que se utiliza equipo desechable, nuevo y estéril para cada donador. De esta forma se asegura que no haya riesgos de adquirir alguna enfermedad transmitida a través de transfusión, como puede suceder con el SIDA, la hepatitis del tipo C -tan peligrosa que es la primera causa de trasplante de hígado y para la que aún no hay vacuna- o sífilis, entre otras", aclara el doctor Daiber. Las personas impedidas para donar sangre son las que padecen SIDA, las que han estado enfermas de hepatitis (sea tipo A, B o C) o tengan problemas de anemia, así como quienes tienen tatuajes o estén sometidos a medicación, pero sí pueden hacerlo quienes tengan 17 años como edad mínima -la máxima no tiene limite, pues ya no hay inconveniente para que personas mayores de 65 años cedan su sangre, como ocurría hace unos años- presenten buen estado de salud y pesen al menos 50 kilogramos. Si cumple con lo anterior podrá donar una unidad de sangre. Por otra parte, un examen de sangre ayudará a saber en buena medida si nuestro estado de salud es óptimo, por ejemplo, conociendo los niveles de glucosa o colesterol. Además, es un requisito indispensable para el matrimonio, que indica la compatibilidad con la pareja y previene riesgos para los hijos que surjan de esta unión, los cuales pueden desarrollar padecimientos cerebrales o la hemofilia, enfermedad en la que el sistema de coagulación es deficiente.
Bibliomed |
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