Piramides de Egipto
Bookmark and Share

HEPATITIS

Colaboración de Elba Gutiérrez

En estos días se han conocido varios casos de Hepatitis, que han causado impacto en la sociedad por la necesidad que tienen las personas de un transplante de hígado. ¿Pero que sabemos de esta enfermedad?. Aquí va una pequeña reseña de lo que es.

 

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS


La hepatitis es un proceso inflamatorio que afecta al hígado. La hepatitis, en sus primeras etapas, puede causar síntomas parecidos a los de la gripe, que incluyen malestar general, fiebre, dolor muscular, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, diarrea e ictericia.

Si la hepatitis progresa, sus síntomas comienzan a señalar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas secretadas habitualmente por el hígado comienzan a concentrarse en la sangre. Esto provoca ictericia (coloración amarillenta de la piel y del blanco de los ojos) mal aliento y un sabor amargo en la boca. La orina se vuelve oscura o "del color del té" y las heces se vuelven blancas, claras o "del color de la arcilla". Puede haber también dolor abdominal, concentrado debajo las costillas del lado derecho (encima del hígado inflamado y dolorido) o del lado izquierdo (sobre el bazo dolorido).

 

DESCRIPCIÓN


La palabra hepatitis significa simplemente inflamación del hígado, sin apuntar a ninguna causa específica. Una persona con hepatitis puede padecer varios trastornos, entre ellos una infección viral del hígado, lesiones hepáticas causadas por una toxina (veneno), daños hepáticos producidos por la interrupción de la irrigación sanguínea normal en dicho órgano o trauma.

En la mayoría de los casos, la hepatitis está causada por uno de los siguientes virus: el virus de la hepatitis A, el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. En algunos casos, la mononucleosis puede resultar en hepatitis.

En los niños, la forma más frecuente es la hepatitis A, también llamada "hepatitis infecciosa". Esta forma está causada por el virus de la hepatitis A (VHA) que se encuentra en las heces de individuos infectados. El virus puede entrar en el organismo a través de la boca al tocar o comer algo contaminado por heces infectadas por el VHA. Esto facilita su transmisión en ambientes donde hay hacinamiento y falta de higiene. El VHA también se transmite por el agua, la leche o los alimentos contaminados, especialmente los mariscos. Puesto que la hepatitis A puede ser una infección leve, especialmente en la infancia, es posible que algunas personas no se den cuenta de que han contraído la enfermedad. De hecho, aunque las pruebas clínicas muestran que alrededor de un 40% de los americanos que viven en medios urbanos han tenido hepatitis A, sólo alrededor de un 5% recuerda haber estado enfermo.

La hepatitis B, también llamada "hepatitis sérica", está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). El VHB se transmite a través de fluidos corporales infectados, como la sangre, la saliva, el semen, las secreciones vaginales, las lágrimas, la leche materna y la orina. Las infecciones pueden producirse por una transfusión de sangre contaminada, por compartir agujas o jeringas infectadas al inyectarse drogas o al tener relaciones sexuales con una persona infectada con el VHB. Las madres infectadas también pueden transmitir el virus a sus hijos recién nacidos.

La hepatitis C puede transmitirse a través de las relaciones sexuales, y de madre a hijo durante el embarazo o al nacimiento, pero generalmente la transmisión ocurre después de una transfusión de sangre contaminada. Existen otros virus que pueden causar hepatitis, como el virus de la hepatitis E entre otros.  Estas se conocen como las "hepatitis No-ABC". Ya que la mayoría de los virus no se han identificado completamente.

Todas estas hepatitis víricas pueden diagnosticarse y controlarse mediante análisis de sangre fácilmente realizables.

 

INCUBACIÓN


El período de incubación para las hepatitis víricas es variable dependiendo de cuál sea el virus que causa la enfermedad. Para la hepatitis A, el período de incubación es de 2 a 6 semanas, para la hepatitis B, entre 1 y 5 meses, para la hepatitis C, el período de incubación estimado es de 2 a 26 semanas.

 

DURACIÓN


Los niños con hepatitis A normalmente no experimentan síntomas o los síntomas son leves. Pueden sentirse más fatigados que de costumbre, pero raramente tienen ictericia. Casi todas las personas anteriormente sanas que desarrollan una hepatitis A se recuperan por completo en el plazo de unas pocas semanas o meses sin complicaciones ulteriores.

En el caso de la hepatitis B, del 90% al 95% de los pacientes se recupera por completo en un plazo de 6 meses, sin complicaciones a largo plazo. En algunos casos, sin embargo, las personas afectadas con hepatitis B o C pueden llegar a desarrollar hepatitis crónica y cirrosis (degeneración crónica del hígado). Algunas personas con hepatitis B o C pueden también convertirse en portadores permanentes de esos virus y transmitirlos a otras personas.

 

CONTAGIO


La hepatitis A es contagiosa y el virus puede propagarse a través de agua o alimentos contaminados, en escuelas o centros de atención infantil con condiciones higiénicas deficientes. Los retretes y lavabos utilizados por una persona infectada deberían limpiarse con productos antisépticos. Quienes convivan o cuiden de una persona con hepatitis deberían lavarse las manos después de cada contacto con la persona infectada. Además, en caso de viajar a un país con alta prevalencia de hepatitis A, su hijo debería recibir por lo menos dos dosis de la vacuna contra la hepatitis A.

La hepatitis B es muy contagiosa y el virus se encuentra prácticamente en todos los fluidos corporales, sin embargo las vías principales de contagio son las relaciones sexuales, las transfusiones de sangre contaminada y las jeringuillas compartidas por los toxicómanos. La administración de la vacuna contra la hepatitis B debería reducir en gran medida la incidencia de esta infección. Hable con su pediatra acerca de esta vacuna.

Al igual que la hepatitis B, la hepatitis C es contagiosa y puede transmitirse a través de relaciones sexuales, derivados sanguíneos contaminados, o compartiendo jeringuillas para inyectarse drogas. La hepatitis C puede ser transmitida al feto durante el embarazo, aunque este riesgo es sólo de un 5%. Si está embarazada póngase en contacto con su médico si usted piensa que ha estado expuesta al virus de la hepatitis C.

El contacto en el medio familiar con adultos que padezcan hepatitis B o C pueden suponer un riesgo de contagio, que puede ser reducido mediante el frecuente lavado de manos y la adopción de medidas higiénicas adecuadas. Para el virus de la hepatitis B, la vacunación está indicada para todos los contactos en el medio familiar.

Hace ya algunos años que las mejoras en la tecnología sanitaria han eliminado casi por completo el riesgo de contagio de hepatitis por derivados sanguíneos contaminados y transfusiones de sangre. Pero el auge de los tatuajes y de la acupuntura, ha incrementado el riesgo de contagio de la hepatitis a través del instrumental esterilizado indebidamente.

 

PREVENCIÓN


En general, para evitar la hepatitis vírica debería mantener buenos hábitos de higiene y evitar las condiciones de hacinamiento e insalubridad. Si viaja a zonas donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua es incierta, será necesario adoptar medidas de precaución, especialmente cuando beba o nade. No coma nunca mariscos procedentes de aguas servidas. Debería también recordar a los niños que se laven las manos concienzudamente después de ir al baño y antes de las comidas. Si un miembro de la familia contrae hepatitis, deberían limpiarse con productos antisépticos todos los retretes, lavabos, orinales o cuñas utilizadas por esa persona.

Existe una vacuna contra la hepatitis A especialmente indicada para viajeros, individuos sexualmente activos y personas con trabajos de alto riesgo, como personal sanitario o que atiende a niños. Si usted planea viajar al extranjero consulte con su médico con tiempo, así usted y su familiar tendrán suficiente tiempo para completar las vacunaciones necesarias. La vacuna es útil en especial para quienes trabajan en centros de educación infantil o en escuelas, para familiares de personas contagiadas, o para parejas sexuales de personas con hepatitis A.

También existe una vacuna contra la hepatitis B, que debería administrarse tanto a niños como a adultos como parte de un programa rutinario de inmunización. Pregúntele a su médico sobre las vacunas contra la hepatitis.

 

CUÁNDO LLAMAR AL MÉDICO


Llame al médico si presenta síntomas de hepatitis, asiste a una escuela o a un centro de educación infantil en el que haya aparecido un caso de hepatitis o si ha estado en contacto con un amigo o un familiar con hepatitis.

Si son voluntarios en un centro de primeros auxilios, un hospital o centro asistencial, cerciórese de que conozcan las debidas precauciones para evitar el contacto con la sangre o los fluidos corporales. Una ocupación de este tipo puede hacer aconsejable vacunarse contra el VHB. Llame al médico si cree que podría haber estado expuesto a un paciente con hepatitis.

Si ya sabe que tiene hepatitis, llame al médico si observa cualquiera de los siguientes síntomas: confusión o extrema somnolencia, erupción cutánea o picor. Vigile el apetito y las funciones digestivas, y llame al médico si disminuye su apetito o aumentan las náuseas, los vómitos, si tiene diarrea o ictericia.

 

TRATAMIENTO PROFESIONAL


Cuando los síntomas son graves o los análisis de laboratorio indican daño en el hígado, a veces es necesario el tratamiento hospitalario de la hepatitis.

 

TRATAMIENTO EN EL HOGAR


Los niños con hepatitis leve pueden ser tratados en casa. Deberían permanecer en cama, excepto para ir al baño, hasta que la fiebre y la ictericia hayan desaparecido y el apetito vuelva a ser normal. Los niños con falta de apetito deberían ingerir porciones más pequeñas, frecuentes y beber líquidos con alto contenido calórico (como los batidos de leche). Deberían ingerir alimentos sanos, ricos en proteínas e hidratos de carbono y beber agua en abundancia.

Compartir en Facebook