Piramides de Egipto
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BRONQUIOLITIS
(VIRUS RESPIRATORIO SINCICIAL)

Es una enfermedad respiratoria muy común en los niños menores de 1 año de edad, en la se que produce inflamación y obstrucción  de los bronquiolos o bronquios pequeños. Esto es lo que origina los síntomas y problemas de la enfermedad. Es más frecuente en los primeros 2 años de vida con edad promedio de ocurrencia a los 6 meses. Se presenta en forma epidémica y  es la enfermedad respiratoria infantil que más hospitalizaciones origina durante los meses de invierno.

Es causada en más del 50% de los casos por el virus sincicial, aunque otros virus como el parainfluenza y adenovirus también la pueden producir. En ocasiones la bronconeumonía bacteriana del niño pequeño puede confundirse con bronquiolitis. El virus se transmite de persona a persona por vía respiratoria, la tos y secreciones respiratorias en ambientes en donde existen muchos niños susceptibles como guarderías o jardines de infantes.

La enfermedad se inicia pocos días, después del contacto con un enfermo, con síntomas de  "resfrío o gripe":  estornudos y secreción nasal clara. Estos síntomas pueden durar algunos días, en los cuales el niño esta decaído e inapetente con fiebre de 38° a 39° C. Luego, aparece dificultad respiratoria que va en aumento con la aparición de silbidos audibles en el pecho y aumento de la frecuencia de las respiraciones (puede llegar a 60 u 80 por minuto). El tórax se hunde bajo las costillas y entre ellas y la exhalación del aire se prolonga en forma característica. El niño tose y respira en forma dificultosa lo que hace difícil su alimentación. Con el aumento de la obstrucción puede aparecer coloración azulosa de los labios (cianosis) que indican la menor cantidad de oxígeno en la sangre.

La mortalidad de los niños que sufren esta enfermedad puede llegar a un 1 a 3%, dependiendo de las condiciones sanitarias de la región y de la premura con que los padres consultan, si el niño se agrava. Los niños que fallecen, mas frecuentemente son aquellos bajo los 3 meses de edad o los que presentan enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas y aquellos con antecedentes de prematurez extrema.

Aquellos niños con síntomas menores, pueden ser tratados en sus domicilios con antifebriles, (paracetamol o ibuprofeno), líquidos por vía oral, pese a la inapetencia. Los antibióticos no tienen un rol en la enfermedad dado el origen viral.

Los aerosoles de adrenalina o salbutamol pueden ayudar a disminuir, la constricción de los bronquios y la producción de secreciones y se usan ampliamente. Los corticoides por vía oral o en inhalaciones no se han demostrado útiles y no debieran ser usados por sus efectos secundarios. La clave del tratamiento esta en manejar los síntomas generales de estos niño con antitérmicos, la ingesta de líquidos y la detección precoz de los síntomas de agravamiento.

No existe aún una vacuna contra el virus sincicial respiratorio, principal causante de la enfermedad. Recientemente se han comercializado una imnunoglobulina ( anticuerpos obtenidos de seres humanos) intravenosa y otro producto con anticuerpos monoclonales (anticuerpos sintéticos) intramuscular. Estos productos aplicados al inicio de la estación invernal, pueden impedir la enfermedad o sus complicaciones y por su alto costo se reserva para niños menores de 2 años con antecedentes de enfermedades pulmonares crónicas y prematurez. En el caso de los niños con enfermedades cardíacas, no se recomiendan porque pueden aumentar las complicaciones y mortalidad.

Una manera de evitar la enfermedad durante los primeros años de vida, es mediante el aislamiento de los niños susceptibles, especialmente aquellos con factores predisponentes (enfermedades respiratorias y cardiacas crónicas y prematuros), en espera a que se desarrolle su sistema respiratorio y/o se corrijan sus enfermedades. Para ello la no concurrencia a salas cunas y la adopción de medidas que eviten el contagio directo o indirecto frente a un familiar enfermo.

Como la enfermedad se transmite por vía aérea se recomienda que la persona infectada o sospechosa no ingrese a la habitación del niño en riesgo y de hacerlo que se coloque una mascarilla mientras permanece en ella. Como la transmisión también se puede hacer por contacto directo, a través de las manos, se debe aplicar un lavado riguroso de ellas antes de tocar al niño así limpiar y desinfectar los objetos y superficies que el enfermo haya podido contaminar con sus secreciones eliminadas por la tos o el contacto de sus manos.

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