Piramides de Egipto
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CÁNCER DE MAMA

En su crecimiento van desplazando y destruyendo a las células normales de los distintos órganos afectados. Incluso son capaces de alcanzar (por la sangre, por los líquidos linfáticos o por simple contigüidad), a otros órganos, a veces muy alejados del primero, en donde continúan su destrucción. Esta imagen de corrosión, como si se tratara de un animal que utiliza unas pinzas, es lo que propició el nombre de cangrejo para la enfermedad.

 

DIAGNÓSTICO PRECOZ

En los últimos años, los resultados de la investigación y de la técnica son ciertamente buenos y aún más esperanzadores. Pero todavía parece estar lejos -salvo la aparición de un hallazgo extraordinario y revolucionario como tantas veces ha sucedido en la historia de la medicina- la definitiva posibilidad de curación para el cáncer.

Sin embargo, ha quedado sobradamente demostrado que el arma más eficaz consiste en el diagnóstico precoz. El cáncer como enfermedad evolutiva, será más fácilmente curable durante los períodos iniciales, cuando son muy pocas las células orgánicas que se han transformado en cancerosas.

Además, hay cánceres que, por su localización, son detectables en esas fases precoces de su desarrollo mientras que otros, nacidos en lo más hondo del organismo, no dan el menor síntoma hasta que ya suele ser demasiado tarde para eliminarlos de raíz y sólo se puede ya confiar en reducirlos al mínimo para que permita la supervivencia del enfermo.

 

CÁNCER DE MAMA

Los principales cánceres que afectan a la mujer se encuentran en el grupo de los accesibles: el cáncer de mama y el cáncer genital o de útero. Por ello, es necesario conocer los métodos existentes para su diagnóstico precoz, en concreto del cáncer de mama. Es de importancia capital la colaboración de la mujer junto con los conocimientos del médico y las técnicas de las que éste dispone.

El de mama es el cáncer más frecuente en mujeres. Es la primera causa de muerte en mujeres entre los 40 y 45 años, más que el tráfico y las enfermedades del corazón. Una de cada once mujeres lo va a padecer en España en algún momento de su vida. La probabilidad de padecerlo aumenta con la edad.

 

EXPLORACIONES PERIÓDICAS

La única forma de detectar precozmente la aparición de un tumor en la mama es que la mujer tenga conciencia de su riesgo y se someta periódicamente a una serie de exploraciones.

También es necesario que conozca algunos de los signos y síntomas que el cáncer de esa localización puede presentar incluso en sus primeras fases. La Asociación Ginecológica Española a través de su Sección de Prevención del Cáncer dicta estas cuatro normas que deberían ser de obligado cumplimiento para todas las mujeres, sobre todo en aquellas que han sobrepasado los 35 años de edad.

1. Revisa tus mamas después de cada regla o una vez al mes si ya no tienes menstruación.

2. Acude al ginecólogo periódicamente aunque no aprecies alteraciones, sobre todo si en tu familia hay antecedentes de cáncer de mama.

3. Acude inmediatamente si notas bultos, dolor, secreción por el pezón, úlceras, alteraciones de la piel, hendiduras, etc.

4. Confía en tu ginecólogo ya que dispone de técnicas muy eficaces.

 

LA MAMOGRAFÍA

Pero el método más fiable y, por tanto, eficaz para una detección precoz del cáncer de mama es la práctica periódica de una exploración radiológica denominada mamografía.

Para algunos autores, como el Dr. Pérez Aznar, del Servicio de Radiología Ginecológica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, la mamografía constituye el único método fiable.

En los países en los que se han establecido programas masivos de detección mediante esta prueba, la mortalidad por cáncer de mama se ha reducido a menos de la mitad, afirma el Dr. Pérez Aznar en apoyo de su opinión.

Sigue diciendo este profesional que la detección precoz consigue una tasa de supervivencia de más del 95% a los 25 años del diagnóstico, porque en ese mismo porcentaje se detectan los cánceres en período curable, aunque la mujer haya de someterse al tratamiento de la extirpación de la mama.

 

RADIOGRAFÍA DE LA MAMA

La mamografía consiste en la práctica, mediante un aparato especialmente diseñado para esta función, de una radiografía de la mama en la que se van a visualizar incluso cambios mínimos -de milímetros de tamaño- en su estructura. No supone ningún riesgo para la mujer, aun cuando tenga que repetirse con periodicidad.

 

TRATAMIENTO DEL CÁNCER

El tratamiento del cáncer de mama ha evolucionado mucho en los últimos años. Desde luego sigue basado en la extirpación radical del tumor. Esto conlleva, en la mayoría de los casos, la consiguiente amputación de la mama, además de la limpieza quirúrgica de los ganglios de la axila a cuyo través se produce casi siempre la diseminación de las células cancerosas.

La mejoría de las técnicas quirúrgicas, junto con la existencia de medicamentos quimioterápicos y métodos de radiación terapéutica, ha conseguido que los éxitos totales sean hoy la norma cuando el tumor ha sido diagnosticado precozmente.

Esta extirpación provoca en toda mujer un elevado índice de trastornos psicológicos debido al importante papel que los senos desempeñan en la imagen corporal de la mujer ante los demás y ante sí misma. La cirugía intenta, en lo posible, ser lo menos mutilante posible.

En ocasiones logra hacer extirpaciones segmentarias, esto es, de sólo una porción de la mama, lo que facilita, en un posterior acto quirúrgico, la implantación de prótesis de silicona o sustancias similares. En cualquier caso, la mujer necesita de apoyo psicológico y afectivo que le deben proporcionar sus allegados, comenzando por su marido.

El hecho de que, como ya he dicho, este tratamiento quirúrgico sea hoy día totalmente curativo en la mayoría de los cánceres de mama diagnosticados a tiempo, debe constituir un factor determinante para el sosiego de la mujer que podrá adaptarse sin dificultad a su nueva situación orgánica con la seguridad de que ha salvado su vida.

Cuándo realizar la mamografía

Las actuales recomendaciones de la Sociedad del Cáncer Americana son:

- Primera mamografía a los 37 años.

- Repetirla a los 40, 42, 44, 46, 48 y 50 años.

- Desde los 50 a los 65 años, realizar anualmente la mamografía.

- Y desde los 65 años en adelante, una mamografía cada 18 meses.

En Europa la recomendación es aún más estricta, aconsejándose una mamografía anual a partir de los 40 años. En total suponen una media de 30 mamografías en toda la vida y esto permite el diagnóstico precoz del 93-95% de todos los cánceres de mama.

Hay un 5% de cánceres de mama que aparecen y crecen tan deprisa que se pueden desarrollar enteramente entre dos estudios (en un año). Se llaman cánceres de intervalo y por causas también desconocidas suelen evolucionar muy mal, con escasa respuesta al tratamiento.

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