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http://salud.enlaweb.cl UN TUNEL SIN SALIDA: LA DEPRESIÓN
Imagínense vivir dentro de un túnel sin iluminación alguna y en el que no se ve luz al final, o siquiera si tiene final. Imagínense vivir 24 horas al día, durante semanas e incluso meses, en el fondo de esa oscuridad sofocante, aterradora y sin escapatoria posible. Semanas o meses sin poder dormir, con la mente invadida por imágenes angustiantes, incapaces de tragar bocado sino que a la fuerza. Aún más, sin siquiera la esperanza de poder escapar. Al punto que, poco a poco, se pierde incluso el interés de salir de ahí alguna vez. Y finalmente, el interés por seguir vivo. Ese es el mundo que viven quienes sufren de depresión. Esa enfermedad psiquiátrica que afecta a un 10% de la población mundial, constituyéndose en una de las principales causas de gastos médicos y disminución de la producción laboral en el mundo. En Chile aproximadamente medio millón de personas sufren de depresión clínica en un momento dado y aproximadamente dos millones de personas llegarán a sufrir de esta enfermedad alguna vez en su vida. En otras palabras, no estamos hablando de una enfermedad "rara" que afecta a algunos que "se vuelven locos". Estamos hablando de uno de los principales problemas de salud pública de nuestro país y del mundo. Es importante distinguir la enfermedad llamada Depresión o, en jerga psiquiátrica, Trastorno Depresivo Mayor, o Depresión Clínica como es popularmente conocida, de ese sentimiento tan común de "bajón" o tristeza que nos embarga a veces. Este último es un estado de ánimo normal, con el que las personas reaccionamos frente a situaciones de pérdida, desilusiones o cualquier otra circunstancia dolorosa. Este sentimiento dura unas horas, unos días o incluso, en ciertas ocasiones, semanas. Pero tiende a mejorar espontáneamente una vez que la persona logra usar sus recursos emocionales para lidiar con las dificultades que le tocaron vivir. Donde termina el "sentimiento" de depresión, comienza la "enfermedad" depresión, la cual es significativamente más intensa, profunda, constante y duradera. Y no mejora espontáneamente por más esfuerzos que hagamos, o por más tiempo que dejemos pasar. Si no se trata, sólo habrá de empeorar. Pongamos un ejemplo. Si una persona pierde un ser querido sería normal, incluso deseable, que se sienta deprimida. Esto le permitirá elaborar la pérdida y "digerirla" hasta hacerla parte de su vida. Este proceso puede durar varias semanas o incluso un par de meses. Por otro lado, si la tristeza se intensifica y se extiende por varios meses, si interfiere con la capacidad de esa persona de trabajar, de relacionarse con su familia y amigos y la situación continúa de mal en peor a través del tiempo, probablemente estemos frente a una Depresión Clínica que requiere de evaluación y tratamiento por un profesional competente. Los síntomas más comunes de Depresión Clínica o Trastorno Depresivo Mayor son: 1. Sentimientos de tristeza y/o irritabilidad. 2. Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba. 3. Cambio de apetito (aumento o disminución), con cambio de peso. 4. Dificultad para conciliar el sueño, despertar frecuente durante la noche, o despertar temprano en la madrugada. En algunos casos hay exceso de sueño. 5. Sentimientos de culpabilidad, desesperanza o baja autoestima. 6. Incapacidad para concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones (por ejemplo en el trabajo). 7. Fatiga o falta de energía. 8. Nerviosismo o disminución de la actividad normal diaria. 9. Pensamiento de muerte o suicidio. Si una persona ha tenido cinco o más de estos síntomas por al menos dos semanas se puede hacer el diagnóstico de Depresión Clínica y esto implica que esa persona deberá consultar un psiquiatra calificado que pueda prescribir el tratamiento apropiado. En otras palabras, el Trastorno Depresivo Mayor no es distinto de cualquier otra enfermedad médica. Así como en la hipertensión arterial existe una falla en la capacidad de las arterias de regular su presión, la cual debe ser corregida con medicamentos, en la depresión existe una falla en los mecanismos biológicos de regulación del ánimo, la cual debe ser corregida con medicamentos antidepresivos. Gracias a estos tratamientos se ha logrado que la Depresión Clínica bien diagnosticada y tratada se cuente entre las enfermedades más curables de la medicina moderna. Por esto es importante consultar ante cualquier sospecha. No hay nada que perder y sí mucho que ganar. Por otra parte, a pesar de ser fármacos altamente seguros y eficaces, los antidepresivos no están exentos de complicaciones. Por esto deben ser recetados y controlados por un psiquiatra calificado. El tratamiento deberá durar cerca de un año, ya que las investigaciones han mostrado que al suspenderse los antidepresivos prematuramente se aumentan, de manera significativa las recaídas, y cada recaída se hace más difícil de tratar que la anterior. Ahora, imagínense a la persona descrita al inicio de este artículo quién, luego de unas semanas tomando una tableta al día, comienza a ver una pequeña luz que parece indicar el final del túnel. Y poco a poco ésta se comienza a acercar. Su mundo se va haciendo cada vez más luminoso, se empiezan a distinguir nuevamente colores, formas y caras conocidas y amigables que lo hacen sentir más seguro, más tranquilo. Puede volver a dormir un poco mejor y a alimentarse para recuperar las fuerzas. Las pesadillas y las imágenes de muerte van desapareciendo. Hasta llegar a la salida y volver a respirar aire fresco, dejarse enceguecer por el brillo del sol y sonreír al ver a los niños jugar. Por esto resulta triste pensar que la gran mayoría de las personas que sufren de Depresión Clínica jamás llegan a consultar o a recibir tratamiento. Se pasan la vida entrando y saliendo de la aterrorizante oscuridad de ese túnel. |
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