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bbcmundo.com VIH/SIDA: LA FE EN UN MEJOR FUTURO Ludfine Anyango dirige los programas "ActionAid" contra el VIH/SIDA en Kenia. Anyango cree que las grandes conferencias internacionales como la que acaba de finalizar en Bangkok cumplen un papel importante en la lucha contra el SIDA. Pero también está convencida de que debemos evaluar constantemente su eficacia, particularmente en relación con los derechos de la mujer.
ESTAS SON SUS REFLEXIONES Yo tenía 26 años cuando me diagnosticaron con el virus del VIH. Mi marido acababa de morir. Él sabía de su situación desde hacía mucho tiempo pero tenía demasiado miedo como para decírmelo. Me dejó desolada y confundida. Así se quedan muchas mujeres cuando descubren que han contraído el virus del VIH a través de su propio cónyuge. Le confié el secreto a una buena amiga y eso fue lo mejor que pude hacer: me ayudó a contactar con grupos de auto ayuda, me dio apoyo y confianza para contárselo a mi familia y para ser cada vez más y más honesta acerca de mi condición. Ahora, ocho años después, lidero un grupo de trabajadores comprometidos que se esfuerzan para dar voz a los pobres y a las personas socialmente excluidas, particularmente mujeres y niños. Esa es una de las razones por las que traje conmigo a Bangkok a activistas que representan a comunidades afectadas por el SIDA. Una conferencia sobre SIDA no es sólo un espacio para charlar, es importante. Estas conferencias son muy costosas y a veces me pregunto si no valdría más la pena utilizar ese dinero para das medicación a los enfermos de SIDA.
UN PAPEL CLAVE Las mujeres en particular tienen que mantenerse vivas, no sólo para el beneficio de sus hijos. Yo creo firmemente que debemos liderar la lucha contra esta epidemia. Sin embargo, estoy contenta de ver a tantas mujeres seropositivas en esta conferencia de Bangkok. Tenemos que estar entre los puestos de interés más altos, antes que los políticos, antes que los famosos y que los científicos. Y hay algunas cuestiones verdaderamente interesantes. Yo colaboré en dos talleres sobre las lecciones que África le puede enseñar a Asia, y sobre la atribución de poderes a las mujeres. Participé en estos talleres junto a hermanas de África y Asia para debatir problemas comunes y encontrar soluciones comunes también.
TRES PARA CINCO También me reuní con la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de una campaña de esfuerzo para asegurar que las terapias antiretrovirales se distribuyen de una forma justa bajo el plan "tres para cinco". Este plan pretende dar tratamiento a tres millones de enfermos de SIDA en los países más pobres del mundo para el año 2005. Esa reunión resultó en una invitación a la sede de la OMS en Ginebra para reunirme con expertos en tecnología y darles consejo acerca de cómo garantizar un acceso más igualitario a los medicamentos que se necesitan. En estos momentos el acceso a las medicinas esenciales es muy desigual. El SIDA nos está desafiando a que superemos las diferencias entre ricos y pobres, lo urbano y lo rural, el hombre y la mujer.
EN PIE DE LUCHA El sentimiento más arrollador entre las mujeres presentes en la conferencia de Bangkok es que no podemos dejar que el virus gane la batalla. Si logramos desbloquear los recursos y asegurar la acción política, venceremos. Volveremos a casa cansados pero con motivación. Otra lección de Bangkok es que podemos tener hijos con la seguridad de que no tendrán SIDA siempre y cuando tengamos la medicación y el cuidado adecuados. Podemos llevar familias adelante, como el resto de la gente. Como mujeres seropositivas tenemos el derecho a llevar vidas felices y completas. Incluso en nuestros momentos más duros debemos siempre creer en un futuro mejor. |
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