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HATHA YOGA Esta práctica le puede ayudar a conseguir un alumbramiento menos traumático. Por Mónica Rojas
El período del embarazo está lleno de dudas y tensiones por lo que recurrir a técnicas de relajación puede resultar muy saludable. Sin duda, quien encabeza la lista de las preferidas es el Yoga, una de las más antiguas y recomendadas. Esta práctica milenaria proviene de la India y su significado en español es "unir". De esta línea oriental nace el Hatha Yoga, el tipo de yoga más básico e indicado para las embarazadas. Su principal objetivo es que el desarrollo de la gestación sea mejor y más sano. Para esto, basa sus métodos en la respiración y tonificación de la musculatura, especialmente de la pelvis que tiene relación directa con el parto. Además, los ejercicios de este tipo proporcionan flexibilidad a las articulaciones, una mejor circulación y energías, tan importantes en esta etapa. Tanto la respiración como los músculos son ejercitados con énfasis en el Hatha Yoga, pues constituyen elementos claves a la hora de recibir al bebé. La técnica de respiración, conocida con el nombre "ujayi", consiste en mantener una respiración profunda por la nariz de manera muy lenta hasta llenar a los pulmones de aire y luego exhalar hasta comprimir el estómago. Ejercitar en esto puede evitarle que contraiga los músculos en el momento en que sienta las contracciones. El entrenamiento muscular facilita el progreso natural del parto y por consiguiente lo hace más corto y menos doloroso. Esta técnica alivia los dolores de la columna causados por el crecimiento del vientre. Gracias a la práctica se obtiene calma en el sistema nervioso y el corazón funciona de manera menos acelerada, lo que ayuda a combatir las tensiones y la ansiedad. Pero, existen ciertas precauciones que se debe tomar en cuenta considerando que no todas las mujeres están aptas para este entrenamiento físico. Según Anne de Costa, instructora guayaquileña de la Escuela de Autorealización (AEA), si una persona nunca antes practicó deportes o el mismo Hatha Yoga, la etapa del embarazo no es el mejor momento para comenzar a hacerlo. Esto se debe a los diferentes cambios, internos y externos, que el cuerpo experimenta y que "hacen que la persona pierda su centro de gravedad y por ende sea más propensa a lesiones". Para la instructora esta técnica puede resultar muy provechosa siempre y cuando no se abuse de la misma o se la altere y se mantenga la relajación, concentración y desde luego la meditación presente. La instructora Anne de Costa recomienda la siguiente guía segura para la gestante: Los primeros tres meses:
- Use ropa ligera y consumir agua cada 15 0 20 minutos. A partir del cuarto mes:
- No haga posiciones en las que necesite estar acostada de espalda, mejor hágalo de costado, pues sus abdominales habrán sufrido cierta modificación.
Fuente: www.revistahogar.com |
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