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CAMARADAS EN LA CAMA, ¿ENEMIGOS EN EL TRABAJO?El ámbito laboral está rodeado de competencia, rivalidad y celos, condiciones que han llevado a muchas personas a perpetrar múltiples batallas para conseguir ascenso o aumento de sueldo, algunas veces sin importar si se tiene que "pasar" sobre alguien. Pero, ¿qué sucede cuándo el contrincante es la pareja?, siga leyendo y descúbralo. Competir para obtener mejores condiciones laborales es muy positivo, pues cuando prevalece deseo por ser más brillante y se planea alcanzar diversas metas, comenzamos a recorrer el camino del éxito. Lamentablemente en muchas ocasiones se pierden los límites y la ambición se apodera de las personas, en consecuencia, ya no actúan de la misma forma porque de alguna manera su panorama se reduce y su único objetivo es triunfar y obtener reconocimiento profesional haciendo a un lado los valores humanos. Lo antes descrito trae desajustes emocionales, pues ansiedad y obsesión comienzan a hacer de las suyas en el individuo en cuestión, lo que conlleva problemas muy serios cuando se compite con la pareja, pues ante todo deben existir amor, comprensión y confianza; sin embargo, por increíble que parezca, ello puede representar una situación que derive en la ruptura de la relación.
EN LA MISMA EMPRESA Cuando ambos miembros de la pareja trabajan juntos y tienen el mismo puesto resulta gratificante la convivencia si no mezclan las cuestiones laborales con su relación, pero de no ser así es probable que su paraíso terrenal se convierta en un infierno más pronto de lo que se imaginan; esto se debe a que lamentablemente el fantasma de la competencia puede hacer de las suyas. Lo anterior llega a parecer imposible a muchas parejas, no obstante, hay quienes han experimentado lucha encarnizada por ascender exponiendo sus capacidades al máximo, incluso, haciendo a un lado el amor, lo cual las ha llevado a plantearse como único objetivo demostrar que uno es mejor que otro. Cuando ella es la que logra conseguir el nuevo puesto, es muy difícil que el hombre lo acepte como si nada, pues de acuerdo con psicólogos y psiquiatras al hombre se le enseña a ser superior, se le dice que es el jefe de la familia y que merece lo mejor, por esto cuando su compañera obtiene sobresalientes condiciones de empleo piensa que de ahí en adelante ella tomará las riendas de la relación y hogar. En cuanto a la mujer, normalmente acepta la situación y hasta se siente orgullosa de su pareja, pero hay féminas que consideran que ellas son las que deben ser superiores y tener el control de las cosas debido a que están convencidas que quedaron atrás los tiempos en que el hombre dominaba todo. Por otra parte, resulta importante mencionar que en culturas machistas como la latina, no se acepta que la mujer tenga mejor posición laboral, porque la educación y normas sociales han marcado que la población femenina tiene que atender al hombre y nada más; entonces, cuando ella consigue trabajo superior al del varón éste piensa (y sucede con frecuencia) que su pareja trasladará a casa su rol de jefa y lo tratará como subordinado. A pesar de lo anterior, es necesario reconocer que en la actualidad el papel de la mujer es distinto y ahora ocupa cargos laborales importantes, además, es mejor apoyarla que envidiarla y, en caso que ella se muestre un tanto prepotente, se debe recurrir al diálogo para hacer que nuevamente ponga los pies sobre la tierra. Como puede ver, ambos extremos sin duda alguna son nocivos para la relación de pareja, ya que dejan en claro que a pesar de la evolución social y el reforzamiento de la igualdad es imposible eliminar las hondas raíces que tanto el machismo como el feminismo han plantado en los seres humanos.
¿QUIÉN GANA MÁS?, OTRO CONFLICTO En la actualidad es común ver que hombre y mujer trabajan y dividen los gastos de la casa, lo que les permite compartir responsabilidades y seguir desarrollándose de manera profesional, pero hay ocasiones en que uno de ellos tiene sueldo superior, lo cual es posible que al otro le parezca poco grato. Al hombre generalmente le desagrada el hecho de que su pareja sea mejor remunerada que él, trabajen o no en la misma empresa, lo que se debe a que tiene arraigado el modelo tradicional que establece que el varón es el encargado de mantener la casa y, por tanto, tomar las decisiones importantes. Lo anterior puede dar origen a otra rivalidad, pues el hombre suele pensar que la mujer va a querer llevar los pantalones, dominar su vida y disponer la forma en la que deben hacerse las cosas. En estos casos es común preguntarse por qué el varón piensa así las cosas, pues bien, todo se debe a las diferenciaciones que se hacen desde edad temprana y que tienen repercusión en la etapa adulta, pues siempre se hace la patética distinción entre azul y rosa, se decide erróneamente quién puede llorar y quién no, se determina que los niños juegan con cochecitos y las niñas con muñecas, así como el rol de jefe del hogar y el de ama de casa. Por dichas razones se ha tenido la falsa creencia que la mujer no es capaz de cumplir con obligaciones laborales ni de aportar recursos económicos, por ello, cuando sucede lo contrario se contradicen los esquemas establecidos y de alguna manera se pierde el "orden". Cabe destacar que hay ocasiones en que la mujer es quien genera el problema, pues llega a afirmar lo siguiente: "El dinero que gano es sólo para mi, tu tienes la obligación de pagar todos los gastos de la casa", en consecuencia, se crea otro problema porque la contraparte argumenta que no es justo que ambos trabajen y los gastos no se distribuyan en partes iguales. Sin embargo, no siempre son así las cosas, ya que hay parejas en las que ella tiene un sueldo mayor al de él y no tienen ningún tipo de problema, lo cual se debe a que su relación no está basada en cuestiones de poder. Por esto, es muy importante que en los lazos amorosos haya integración y estabilidad en los recursos económicos, sin importar cuál de los dos sea el proveedor.
DESACREDITACIÓN Puede suceder que cuando la pareja trabaja en la misma empresa uno de los miembros trate de entorpecer el ascenso de la contraparte o llevar a cabo algunas maniobras para que ya no siga trabajando ahí, pues es posible que la envidia se apodere de la persona debido a que el jefe tiene preferencias sobre el otro. Aunque lo anterior parezca imposible, hay individuos que se le pasan maquinando sinnúmero de estrategias para hacer que la pareja no consiga ascenso o aumento de sueldo, basta con que le laven el cerebro al jefe sutilmente. Por ejemplo, hay personas que aprovechan que su contraparte se encuentra enfermó para expresar: "Considero que no es viable que en estos momentos ocupe el nuevo cargo, pues debido a su estado de salud podría sufrir una recaída", o bien, "sería conveniente que se dedicara más tiempo al trabajo para que realmente sea acreedora a aumento de sueldo, estoy seguro que de esta manera se dará cuenta que su esfuerzo ha valido la pena". Considere que si usted y su pareja comparten categoría profesional, es posible que ambos aspiren a ascenso o aumento de sueldo, por lo cual es importante que hablen al respecto y dejen muy en claro que dicha situación no tiene porque interferir en su relación. Otro factor que es necesario tomar en cuenta se refiere a que ambos asuman un compromiso que los obligue a no discutir por errores cometidos dentro de la oficina cuando se encuentren en casa y viceversa, pues ante todo son seres inteligentes y profesionales. En caso que tengan hijos, es indispensable que los lazos familiares no tengan como base el poder, pues esto a corto plazo podría ocasionar que los chicos sean egoístas, tengan complejos de inferioridad o superioridad y que en su vida adulta actúen con su pareja de la misma forma. |
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