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EL EROTISMO Para no convertir el sexo en una actividad rutinaria el erotismo puede jugar un papel fundamental. Hablar con tu pareja de lo que te excita o lo que te gustaría que te excitara (fantasías) es más sencillo de lo que parece. Hay que ser creativos y retomar la pasión, nunca es tarde. Explorar partes de su y de tu cuerpo en las que nunca antes habías reparado le puede ayudar a descubrir otras sensaciones. Y echar mano de un cubito de hielo... un pañuelo o un anillo puede abrir el apetito sexual de tu pareja. Lo importante es hablar y dejar claro qué nos gusta y qué no nos gusta.
¿LAS ORIENTALES LO HACEN MEJOR? Las mujeres orientales, por su educación, han comprendido lo importante que es dar placer en las relaciones íntimas a los hombres. Técnicas, puntos clave y algunas actitudes aprendidas les ayudan a comprender mejor al sexo opuesto en sus necesidades. Las mujeres occidentales han crecido en una cultura en la que el contacto físico y todo lo que se pueda relacionar con el sexo es tabú o está mal visto (a pesar del bombardeo en los últimos años en televisión y radio, en las familias las cosas no han cambiado demasiado). En especial las mujeres de Estados Unidos y las de Europa del Norte. En Sudamérica, los países árabes y mediterráneos el contacto físico no se tiene tan apartado, aunque el sexo no es un tema de conversación y muchísimo menos de aprendizaje en el seno de las familias. Las mujeres occidentales tienen una predisposición diversa en la cama: un sexo más al 50 por ciento en placer, pero no en iniciativas. Las orientales siguen numerosas técnicas, conocen mejor su cuerpo y emplean los músculos de su vagina en el sexo para dar placer a su pareja.
CÓMO PUEDE UNA MUJER ACELERAR SU ORGASMO Algunos sexólogos aseguran que una de las maneras más eficaces para acelerar el orgasmo de una mujer es la de estimular el clítoris (parte exterior de la vagina) al mismo tiempo en el que se produce la penetración. Para conseguirlo hay quien opta por que su pareja le estimule con la mano, aunque los expertos recomiendan que la mujer se siente sobre el hombre y se incline ligeramente hacia delante. De esta forma su clítoris, una zona muy sensible a los estímulos, acelerará el orgasmo porque con la postura se producirá un mayor roce de la vagina con el pene. Pero si no te sientes cómoda con esta postura puedes probar con el hombre encima, con tu pelvis sobre una almohada y elevando un poco las caderas (también puedes abrazar con tus piernas el cuello de tu pareja). De esta forma la penetración será más profunda y el hombre podrá encontrar tu Punto G.
HACER EL AMOR TODOS LOS DÍAS MEJORA LA CALIDAD DE VIDA Los sexólogos recomiendan hacer el amor a diario para poder tener una vida sana. Aunque hay quien piensa que una dosis diaria de sexo puede ser excesiva, no te engañes: hacerlo excita la libido y no es demasiado, ni muchísimo menos. Ni siquiera después de tres, ocho, veinte años de relación con tu pareja. Hacer el amor con placer endurece los músculos de las piernas, gastas energía y calorías, combate el estrés, los dolores de la espalda, las molestias del síndrome premestrual y aumenta la actividad cardiaca. Y no solo mejora tu salud. La relación con la pareja es más intensa, aumenta el diálogo y los problemas se minimizan.
ESTIMULA SU CEREBRO BAJO LAS SÁBANAS Aunque te pueda parecer que la mayoría de los hombres basa su excitación en cómo se estimulen sus genitales, lo cierto es que tiene más poder una mujer que conoce los secretos del lenguaje, aunque no sea una experta en manejar el órgano sexual masculino. Es cierto que las mujeres se excitan más con las palabras que los hombres, pero hay que desterrar el tópico de la falomanía de los hombres. Que la tienen. Pero no hay nada como unas frases que alimenten su ego en el momento oportuno. Les encanta saber o confirmar que su pene es ‘enorme’, las ganas que tienes de que te enseñe lo mucho que él sabe bajo las sábanas. Cuánto te gusta que te toque aquí y allá, que lo haga de una forma u otra y su estupendo cuerpo (aunque no lo sea, no te cortes, pero tampoco mientas descaradamente). Estas palabras, unidas a miradas intencionadas y pícaras le harán reafirmar su autoestima y concentrarse en su placer y en el tuyo.
UN PUNTITO DE PLACER No todas las mujeres consiguen llegar al punto álgido del placer con el coito. Y no se tienen que sentir mal por ello. De hecho, algunos sexólogos aseguran que las paredes de la vagina son insensibles y muchas no han llegado nunca al orgasmo con la penetración, sino con la estimulación del clítoris, que se localiza en la parte superior y anterior de la vulva. Hasta 1950 no se descubrió la existencia de un curioso punto en el interior de la vagina, que al ser estimulado puede ser el origen del clímax en muchas mujeres: el llamado punto G.
Los investigadores aseguran que está en la parte anterior de la vagina, donde la uretra se une a la vejiga. Para que este punto tenga su ‘efecto’ es necesaria la verdadera excitación de la mujer –con ayuda de la pareja- para poder alcanzar esos segundos (desde cinco segundos hasta todo un minuto) que puede llegar a durar el orgasmo. El punto G aumenta de tamaño si se le estimula, incluso hasta alcanzar el de una pelota de ping-pong. La ignorancia de los hombres y la de las propias mujeres, que desconocen su propia sexualidad y que delegan toda iniciativa en su pareja, son las culpables de que se mantenga oculta para ellas esta forma de alcanzar el orgasmo.
EL ARTE DEL TAOÍSMO Cada día son más los occidentales que se apuntan a la doctrina del taoísmo, una teoría basada en el aprendizaje de técnicas que permiten al hombre alargar el mayor tiempo posible el coito. Surgió en China hace más de 14.000 años y según esta teoría, sólo existe una realidad, el Tao (el símbolo redondo blanco y negro que representa a lo masculino y a lo femenino en perfecta unión y complemento). Los taoístas aspiran a lograr el equilibrio de la energía del cuerpo, buscan la longevidad e incluso la inmortalidad a través de su teoría. Para el Tao, las distintas posturas para hacer el amor pueden curar todo tipo de dolencias como la debilidad de huesos y articulaciones, las alteraciones de la presión sanguínea, problemas circulatorios e incluso los trastornos de la regla en las mujeres. El taoísta considera que el hombre en su estado natural es eyaculador precoz. En esta doctrina, él debe retrasar su propio placer para satisfacer plenamente a su pareja porque su satisfacción sexual se mide también por la de su compañera.
CUESTIÓN DE MÚSCULOS Para conseguir retardar la eyaculación el taoísmo enseña al hombre a usar los músculos de la zona pélvica para mejorar su erección y a apretar con los dedos centrales de la mano el punto situado entre el escroto y el ano. El papel de la mujer en esta doctrina no es precisamente el de ‘protagonista’. La mujer está considerada como el ‘agua’ y el hombre es el ‘fuego’. Los taoístas explican que el agua apaga al fuego, aunque también aconsejan cómo las mujeres podemos utilizar y fortalecer el músculo pubococcígeo: una de las técnicas consiste en el uso de un cascabel de plata con un cordel que se introduce en la vagina y la mujer tiene que aprender a mover, a subir y a bajar. De esta forma tensa y destensa los músculos pélvicos. El cordel sirve para que la mujer conozca la profundidad de su vagina. Esta práctica está orientada a facilitar el amoldamiento de la vagina al pene.
¿QUÉ HACER CON LOS SUPERVELOCES? Nada. Que él llega al orgasmo en unos minutos, se queda tan ancho y tú nada. Aquí te proponemos unos consejos para alargar la situación el máximo tiempo posible. Cuando sigues un ritmo muy acelerado y notas que tu pareja está a punto de terminar, no te cortes, utiliza la siguiente técnica para que no acabe la diversión: retírate. Mueve tu pelvis y da rodeos (bésale el cuello, acaricia todo su cuerpo con sensualidad, besa sus pies y después recupera el tiempo perdido. Eso sí, no tardes tampoco una hora porque entonces sí que será total la detención para los dos. También debes oprimir durante unos segundos el frenillo y presiona el glande con los dedos, eso hará que él relaje la zona y pueda controlarse mejor. ¿No funciona? Ya se sabe, no todo es infalible. Toca el espacio que está entre su culo y su pene y haz un poquito de presión. Según los sexólogos, de esta forma se alivia la próstata y así se puede controlar mejor la eyaculación de tu pareja. Si tu pareja pertenece al grupo de los superveloces, puede que todo esto no te sirva de nada. Huye de la posición clásica del misionero (esa, la de toda la vida) y colócate en una en la que seas tú quien domina (sentada sobre él). Si quieres más opciones échale un vistazo al Kama Sutra y busca cualquier postura en la que él no pueda dominar. Así serás tú la directora, marcarás el ritmo y decidirás cuándo parar.
¿FINGIMOS EL ORGASMO LAS MUJERES? Para muchas mujeres no es fácil alcanzar el orgasmo en todas las ocasiones en las que se presenta la oportunidad. Unas fingen porque se encuentran con la pareja equivocada, pero quieren aparentar satisfacción. Quieren a su pareja, pero no le harían daño. Autoengaño puro y duro. Pero otras muchas mujeres, más de las que parece, para evitar a su pareja una frustración innecesaria optan por fingir el clímax y dan grititos de placer en momentos en los que no lo sienten tanto, así permiten al hombre estar más tranquilo y sobre todo no verse abrumadas a preguntas innecesarias después del coito. Aunque evidentemente no es lo más recomendable desde el punto de vista ético esta actuación tiene una explicación. Para ellas es fundamental que, además de ser estimuladas físicamente, su cerebro esté a 1.000. En ocasiones el lugar, la discusión anterior, el cansancio y los factores más estúpidos provocan que no sea el momento máximo, que tengan la cabeza en otra parte (¿Me habré olvidado de?...) y no estén tan predispuestas. Explicar estas pequeñas cosas se pueden convertir en un gran disgusto para ellos y en especial para su ego de machos, sobre todo si se dan cuenta de las dotes de actriz de su pareja. |
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