Piramides de Egipto
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EL CONDÓN FEMENINO

 

Hace ya doce años que se inventó y se autorizó la venta de un condón para mujeres. Al principio sonaba extraño que existiera algo así, pero con la práctica se ha comprobado su eficacia, muy superior al tradicional preservativo masculino. Sin embargo en Chile aún no se vende libremente, sólo se puede adquirir en la Asociación Chilena de Protección a la Familia para casos especiales.

 

¿POR QUÉ ESTA RESTRICCION?

Porque existe mucho mito acerca de él en la población y porque a las latinas no les ha cautivado la idea de introducirse un poliuretano en la vagina.

Así que recién este año se están haciendo estudios para evaluar la factibilidad de incorporar el condón femenino como política pública.

 

¿EN QUE CONSISTE?

Es un plástico delgado en forma de tubo que contiene un anillo en cada punta, lo que ayuda a que se mantenga en su lugar.

Está hecho de poliuretano, lo que lo hace mucho más resistente que el látex del condón tradicional.

El anillo más grande queda alrededor de dos centímetros por fuera de la vagina, cubriendo parte de los labios y evita que se deslice dentro de la vagina.

Esto ayuda a proteger los órganos femeninos del contacto de flujo del cuerpo, como esperma, sangre o saliva. Además, combina las características de éste y de un diafragma.

Esta bolsita mide alrededor de 17 centímetros de largo y el ancho es mayor al del preservativo masculino y ha sido diseñado para adaptarse a cualquier tamaño de pene, lo que evita molestias al hombre cuando la mujer lo utiliza.

 

¿CÓMO SE USA?

La gracia de este condón es que no interrumpe la relación sexual, ya que no hay que esperar la erección para colocarlo. Se puede insertar hasta ocho horas antes del encuentro y puede ser usado con lubricantes, aunque ya viene lubricado con dimeticona, no espermicida, para facilitar la inserción y el retiro.

Hay que insertarlo oprimido dentro de la vagina, quedando el anillo interno más allá del hueso púbico, cubriendo el cerviz. Para introducirlo es necesario que la mujer ponga una pierna sobre una superficie más alta que la otra o en cuclillas. Hay que evitar que quede torcido, sino su eficacia no corre.

Después del coito, hay que sacarlo oprimiendo el anillo externo, para así evitar el derrame del semen. Al igual que el preservativo masculino, sólo se puede usar una vez.

 

¿QUÉ TAN EFECTIVO ES?

Según estudios internacionales, la efectividad del condón femenino bordea los mismos porcentajes que el de hombres, alcanzando un 85 % de seguridad.

Los problemas pueden ser los mismos que los otros, como la ruptura, la mala utilización o la fecha de caducidad no controlada por el usuario. También por la fuga del semen durante su retiro o la inserción en la vagina después de iniciado el coito. Pero la mayoría de estos problemas se presentan por un mal uso de esta herramienta, más que por fallas en el sistema.

Al ser de poliuretano es mucho más resistente que el látex de los masculinos, siendo más difícil que se rompa durante el acto sexual. Además no requiere de la erección para mantenerlo en su lugar.

 

ALGUNOS INCONVENIENTES

El principal problema que ha traído la utilización del preservativo de la mujer es su incomodidad y su aspecto físico, ya que al quedar por fuera de la vagina y cubrir, así, los órganos femeninos lo estético se olvida.

Por otro lado, muchas mujeres han comentado que provoca mucho ruido durante el coito y es inevitable no sentir que lo tiene puesto. La fricción del condón puede disminuir la estimulación del clítoris y la lubricación haciendo que se disfrute menos de la relación sexual o inclusive que sea incómoda, pero se puede disminuir este efecto utilizando lubricantes.

Para el bolsillo no es muy conveniente, ya que en todos los países donde se venden su costo es tres veces superior al del hombre. En Chile, los pocos que hay, cuestan cerca de $2.500 cada uno.

Sin embargo, la ventaja es que no reduce el estímulo en el hombre, ya que no presiona el pene como el tradicional, aunque quizás, su look estético puede ser más complicado que lo anterior.

 

EN CHILE SE SIGUE ESPERANDO

Ha costado mucho que llegue a Chile, pues pese a que hace más de doce años se vende en variados países del mundo, acá todavía no es una realidad. Como el embarazo juvenil, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA han ido en aumento este último tiempo, ya se está considerando traerlo a Chile masivamente.

Según una publicación realizada por Conasida, hay muchas mujeres que están dispuestas a usarlo.

Además, dicho estudio explica que en 1998 se recibieron donaciones de condones femeninos, los cuales fueron probados en algunas trabajadoras sexuales. Los resultados fueron muy positivos, en cuanto a aceptación, uso, seguridad y, por sobre todo, la autonomía de las mujeres en la protección de enfermedades.

Pero recién este año el Ministerio de Salud realizaría un estudio de aceptabilidad entre las chilenas, para conocer si estarían dispuestas a usarlo o no. De ser favorable su aceptación se podría, incluso, adoptar como política pública.

En estos momentos, sólo se puede conseguir en la Asociación Chilena de Protección a la Familia (Aprofa).

Así que mujeres, habrá que esperar algún tiempo más para que al fin tengan su propia seguridad frente a las enfermedades de transmisión sexual.

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