Piramides de Egipto
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¿CUÁNTO SEXO NECESITAN LAS MUJERES?

Si bien las mujeres no quieren sexo todos los días, les interesa que sea continuo. La idea es que la cantidad óptima de sexo sea tal como para no considerar a un vibrador a la misma altura que un romance.

 

CANTIDAD VERSUS CALIDAD

Al parecer, la mayoría de las mujeres no está de acuerdo con cuantificar el sexo, sino que prefieren calificarlo. Es decir, no valen muchos encuentros a medias, sino uno grandioso y recordable.

La pregunta no es cuánto, sino más bien la calidad que se experimente. Y probablemente esa sea una de las grandes diferencias con los hombres. Sin embargo, la brecha que antes les distanciaba en sexo con respecto de los hombres, se ha acortado substantivamente. Hoy las mujeres exigen pasarlo bien, y no ser simplemente espectadoras, por lo tanto, la cantidad de veces que se tenga sexo con la misma persona, no asegura necesariamente el éxito de la relación.

Y en eso tiene razón, pues las mujeres requieren para la intimidad de mayor número de factores que potencien el ambiente y la inciten al sexo. Los hombres, en cambio, son esencialmente visuales e instintivos. Las mujeres necesitan de relajación, eliminar los elementos que distraen, paciencia, tiempo, mucho cariño y poca luz, así al menos lo confiesa la mayoría.

 

¿Y QUÉ AFECTA LA LIBIDO EN LAS MUJERES?

Algunas mujeres comentan que cuando joven lo único que querían era hacerlo todos los días y les daba lo mismo cómo resultara. La cosa era hacerlo. Luego, los años trajeron las obligaciones y con tanto agobio, cansancio físico y requerimientos emocionales, no estan dispuestas a tener sexo por tenerlo, y sólo aceptan cuando tienen muchas ganas, el ambiente indicado y sabiendo que él tendrá la paciencia y las ganas necesarias para jugar un buen rato antes de ir al grano.

Otras opinan de manera similar, consideran el período en que se esté, o sea, hay semanas en que sus hormonas gritan por un buen coito. Pero hay días en que no quieren escuchar hablar de sexo.

Además, depende si está soltera o no, porque cuando sí lo están suelen pensar más en sexo, debido justamente a la falta de disponibilidad que tienen para hacerlo.

Se piensa que las mujeres que están en pareja hace tiempo, tiene su trabajo, sus cosas, sus hobbies y amistades, y con tres veces a la semana está bien. Pero insisten en que no todas son iguales. Hay muchas que sienten que si un día no lo hicieron con sus maridos o parejas la cosa anda mal. Definitivamente no se puede generalizar.

 

MÁS QUE SEXO

Ahora bien, si en cuanto a la cantidad de sexo necesario las mujeres no se ponen de acuerdo -aunque afirman que no quieren hacerlo todos los días- sí coinciden que más allá del coito propiamente tal, lo que les interesa tener muy seguido es el contacto con su pareja, la instancia de regaloneo, de mimos y de decirse cosas lindas.

 

¿QUE DICEN LOS EXPERTOS?

Los entendidos aseguran que los ritmos sexuales de la mujer son mucho más pausados. Dicen que no existen estadísticas confiables en las cuales se pueda determinar la cantidad de veces o tiempo.

Sin embargo la apreciación clínica es que las mujeres tiene una necesidad sexual, superior a la que ellas mismas conocen.

Se explica que cuando se está en una terapia, las mujeres descubren aspectos de ellas desconocidos y por momentos perturbadores, ya que viven esa nueva demanda sexual por parte de su cuerpo como ajena. La base de esto es que los ritmos sexuales de la mujer son mucho más pausados, pero mucho más prolongados y profundos que los del hombre. De allí que las técnicas sexuales en el hombre tenga que ver con poder asemejar en alguna medida sus ritmos a los de una mujer.

Por supuesto que en este tema también hay una base biológica y ésta es que la mujer tiene un umbral de excitación más alto, pero con curvas mucho más prolongadas y esto en realidad está dado por la construcción neurobiológica, el otro hombre tiene picos más rápidos pero más breves y especialmente con un período refractario -es decir que impide que la curva vuelva a subir- prolongado.

Se agrega que la mujer además tiene una curva en serrucho y que, apropiadamente conducida, es virtualmente inagotable, y cada orgasmo va seguido por una pequeña caída, casi como si se cabalgara una ola, y vuelve a subir, pero ya no desde el punto cero, sino más alto. A su vez la duración de esa curva de excitación es más alta.

Lo que se plantea es que a partir de ese entrenamiento se definen la frecuencia, necesidad y demanda por sexo y que el límite está marcado por el cansancio físico. Si logran trabajarlo adecuadamente, su demanda es creciente, y actúa en forma potenciadora.

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