Es dejarse llevar por la imaginación a los lugares más insospechados y a las situaciones más excitantes que jamás hayamos vivido. Muchas de esas fantasías quedarán sólo en la imaginación, pero depende de cada uno -y de la aprobación de la pareja-, disfrutarlas en vivo.
¿Quién no ha imaginado alguna situación excitante? Como estar en la misma cama con dos hombres, tener sexo con el vecino, o en la playa, serle infiel a tu pareja.
La imaginación erótica es un recurso que se puede poner al servicio del placer y para disfrutar de una plena vida sexual.
Las fantasías sexuales son simplemente el resultado de nuestra imaginación, productos de nuestra mente que pueden ayudarnos a revitalizar nuestra actividad sexual.
Para muchas mujeres las fantasías son una parte importantísima del sexo. Lo entretenido es que al ser fantasías, no necesariamente tiene que compartirlas, puede imaginar lo que quiera, sin ningún tipo de restricción o vergüenza.
Las fantasías sexuales son parte de la normalidad en el sexo. Hay también fantasías compartidas, como juegos, disfraces y escenarios diferentes, pero también fantasías privadas, de esas cosas que se fantasean a solas y que hacen más rico el sexo, sin necesariamente compartirlas.
Se considera que las fantasías sexuales son algo que no pueden estar ausentes en la relación de pareja, porque si las deja de lado puede caer rápidamente en la rutina. Tampoco se trata de andar todo los días inventando cosas nuevas y viviendo todas las fantasías. Pero de vez en cuando hacer algo alocado le da ritmo a la relación.
¿LLEVARLAS A CABO?
El hecho de que alguien imagine algo sexual, no presupone que necesariamente deba llevarla a cabo. Es más, a una gran mayoría de personas jamás se les ocurriría llevar esas fantasías a la vida real.
Es absolutamente normal tener sueños eróticos con las cosas más raras de este mundo, y esto no supone ningún tipo de desviación pues, por suerte, en los sueños no se manda, ni se controla lo que sucede cuando estamos dormidos.
No obstante, siempre hay quienes piensan diferente y que creen que las fantasías sexuales son fantasías. Si hablamos de fantasía sexual cosas como hacerlo con un negro o en un ascensor, entonces no estamos hablando de fantasías sino que de anhelos sexuales, porque se pueden cumplir fácilmente. La gracia de una fantasía es que lo sea, es decir, hacerlo arriba de la torre Eiffel con Brad Pitt, esa es una fantasía. Es sano hacer las diferencias, para no darle tono de irrealidad a cosas que sí puedes hacer. Y en cuanto a las fantasías, bienvenidas sean, es muy entretenido imaginar.
FORMAN PARTE DEL JUEGO ERÓTICO
Una vez superada la valla de la vergüenza, y cuando se tiene suficiente confianza con la pareja como para contarle los más íntimos deseos, sólo se debe entrar al juego. Eso sí, es importante que esas fantasías no transgredan a su pareja. Sólo si él o ella se siente cómodo con el juego, todo resultará más satisfactorio.
Según las opiniones de algunos, es sexy y rico que la pareja le diga que tiene una fantasía y que le gustaría cumplirla con usted. Con ese tipo de cosas se crea una complicidad con la pareja, donde ambos saben que además del deseo y el cariño, está la confianza para poder decirle al otro qué es lo que uno quiere o le gusta en materia de sexo, y que el otro a su vez sea receptivo con esos gustos o necesidades.
También se dice que las fantasías son sanas, ricas, entretenidas y, con amor y delicadeza, todas realizables. Lo más importante es que ambos tengan ganas, que ninguno se sienta obligado. Son muy importantes, aportan magia, juego, entretención y le restan monotonía a la relación.
BENEFICIOS REALES
Independientemente de si llevamos a cabo o no nuestras fantasías, éstas tienen beneficios reales en nuestra vida sexual.
1- Pueden ser usadas para inducir o aumentar la excitación sexual, ya sea en solitario o durante la actividad sexual con alguien.
2- Pueden aumentar tanto los aspectos fisiológicos como los psicológicos de la respuesta sexual.
3- Contrarrestan el aburrimiento de una relación que esté cayendo en la monotonía.
4- Son seguras porque son privadas y ficticias.
5- Y como uno mismo es quien las crea, se pueden dirigir como se quiera, suspenderlas si no gustan o cambiarles el rumbo.