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INTELIGENCIA SEXUAL
Es un concepto creado por dos sicólogos estadounidenses, Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets, cuyo trabajo fue publicado hace tres años. En su estudio, se explicaba que pese a ser consideradas personas inteligentes, muchas mujeres tenían una frustrada vida sexual. Para estos autores, la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parcela de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional, descrita recientemente por el sicólogo Daniel Goleman y los otros nueve tipos de inteligencia —lingüística, musical, naturalista, existencial, por mencionar algunas. Los autores aseguran que "las personas menos inteligentes sexualmente sufren mucho dolor y confusión en su vida sexual".
¿DESTINADOS AL FRACASO? Se afirma el hecho de que gran parte de nuestra existencia está orientada directa o indirectamente al sexo, pero no todo el mundo consigue una estabilidad emocional en su vida sexual. Muchísimas personas inteligentes conviven con pasiones que conducen al desastre o con una vida sexual frustrante e insatisfactoria o inexistente. En un estudio de las apetencias sexuales desde adolescentes hasta jubilados se determina el coeficiente sexual y de paso se descubre hasta qué punto una persona está contenta con su vida sexual. Aproximadamente el 75% de los estadounidenses confiesa que el sexo es importante o esencial para su vida, pero al mismo tiempo, la mitad dice que constituye la causa de su estrés y otros están preocupados, porque no tienen relaciones eróticas con más frecuencia. Se ha determinado que la sabiduría sexual es una facultad que se puede medir, cuantificar y sobre todo potenciar. Ser sexualmente inteligentes —y tener una vida sexual mejor— no depende de la suerte, de la belleza o del sex appeal innato, sino de habilidades que las personas pueden adquirir, desarrollar y dominar con el tiempo. Por consiguiente, la inteligencia sexual es algo a lo que todo el mundo puede aspirar razonablemente y trabajar para conseguir.
TRES PILARES La inteligencia sexual reposa en tres pilares fundamentales, los cuales se explican a continuación:
CONCLUSIONES Una persona no alcanza un alto grado de inteligencia sexual hasta que domina ciertas habilidades sociales o interpersonales, que incluyen, entre otras cosas, la capacidad de hablar con la pareja sobre la vida sexual y de comprender el Yo erótico del amante. La inteligencia sexual implica aprender a ser sinceros con nosotros mismos y con nuestra pareja, sobre quiénes somos sexualmente. El camino hacia la satisfacción sexual no está en volvernos más seductores, ni en reprimir o dar rienda suelta a nuestros deseos y fantasías eróticas, o en aplicar al pie de la letra las técnicas y conceptos aprendidos en los libros de sexualidad. Siempre podemos mejorar nuestra inteligencia sexual. ¿Cómo? "La clave parece ser aprender a conocernos y valorarnos, liberarnos del miedo y de la culpa, ser capaces de informarnos y aprender más acerca de la sexualidad, así como también descubrir que el sexo es mucho mejor cuando hay amor, apertura y respeto hacia la otra persona. |
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