Piramides de Egipto
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DISPARADORES ORGASMICOS

 

El cuerpo masculino es una gama infinita de placer. Sin embargo existen ciertas zonas específicas, descubiertas en la práctica y legitimadas por los especialistas, que son capaces de transportar al hombre a niveles desconocidos del clímax.

Los estudios se refieren a la existencia de partes específicas de contacto directo con el deseo, placer y la eyaculación de un hombre. Hay nueve puntos especiales que tal vez no se conocen y que están plenos de terminaciones nerviosas que se conectan con el orgasmo.

En algunos libros se aclara también que en la sexología científica el orgasmo masculino es definido como una serie de contracciones muy placenteras, en las cuales participan el esfínter anal, el recto, el perineo y los genitales. Por lo tanto, no es extraño que sean muchas de estas secciones las que, trabajadas individualmente, conduzcan al éxtasis.

Pero, ¿Cuáles son esas llavecitas mágicas que pueden en llevarlo al cielo?. A continuación le invitamos a explorar los nueve puntos más candentes de la anatomía masculina, siga las instrucciones y atrévase a dejarlos sin respiración.

 

LA LÍNEA EXTERIOR DE SU LABIO INFERIOR

La boca masculina es una obvia zona de gemidos, pero concentrarte en ese pequeño declive entre su labio inferior y su barbilla le da a él un intenso deleite. Esa mínima y delicada curva está llena de sensitivos receptores nerviosos.

INSTRUCCIONES
Mientras se besan, succione su labio inferior. Mueva la punta de su lengua de arriba abajo unos milímetros debajo de su labio. Ese movimiento estimula toda esta zona erógena de forma tan intensa, que lo lleva al máximo de la excitación. Y mantener su labio inferior entre los suyos, magnifica la sensación. Sentirá como si una corriente eléctrica se disparara de su boca a su miembro.


EL FRENTE DEL CUELLO

Las mujeres suelen darle atención oral a los lados de su cuello, bajo la oreja, pero pasan por alto el punto de mayor sensibilidad: justamente bajo la nuez de Adán. Según la antigua medicina china, la tiroides, una glándula en forma de mariposa situada en medio de la parte delantera del cuello, está estrechamente ligada a los órganos sexuales.

INSTRUCCIONES
Haga que se tienda boca arriba con una almohada bajo su cabeza, de modo que su cuello quede expuesto y ligeramente arqueado hacia arriba. Enciéndalo rozando sus labios humedecidos en el hoyito de su garganta. Luego, pásele la lengua cuello arriba hasta llegar a su nuez. La tiroides está debajo; hunda allí su lengua, haga una pausa y de un masaje oral en el área empleando movimientos circulares amplios. Con esta excitación en círculos, estimula la tiroides completa, y el recibe el máximo de placer. Se enardecerá tanto que musitará su nombre lleno de gratitud.


PEZONES

Sabe que sus pezones son un centro de atención carnal. Pero, según los expertos, los de él pueden ser aún mas sensibles, ya que la mayoría de los hombres no están habituados a que les presten atención. Para muchos hombres sus pezones son un territorio inexplorado, una zona erógena con la que nunca han experimentado. Tócalos y enviarás impactantes ondas de placer por todo su cuerpo.

INSTRUCCIONES
Este truco se llama remolino de helado. Pídale que se acueste boca arriba y pase lentamente su lengua en círculos alrededor de su aureola; vaya cerrando el círculo a medida que se acerca al pezón como si fuera un barquillo de helado. Cuando esté llegando al pezón, tóquelo rápidamente con la punta de la lengua y muérdalo con suavidad. A ellos les encanta que eleve la presión lentamente. No tema morderlo algo más fuerte de lo que le gusta a usted. Para intensificar la sensación erótica, chupe un cubito de hielo antes de empezar. La frialdad de su lengua le dará una carga extra al concentrado grupo de terminaciones nerviosas del pezón.


EL HOYUELO BAJO SU TOBILLO

Entre el talón y el hueso del tobillo hay un punto de presión del tamaño de la punta del dedo, con un gran potencial de pasión. Este punto está conectado con los órganos sexuales; apretarlo libera energía, lo que produce sensación de placer.

INSTRUCCIONES
Durante el sexo, colóquese arriba en posición inversa (de frente a sus pies). Cuando él esté cerca del clímax, inclínese hacia delante, agarre sus tobillos y apriete sus puntos de presión al ritmo de sus movimientos. Tendrá un orgasmo en segundos.


PERINEO

Pocos hombres te guían a esta faja de piel, situada tras sus testículos. Pero bajo ella está la próstata, una glándula con enorme poder orgásmico. Un suave masaje allí lo llevará al borde del clímax.

INSTRUCCIONES
Antes que el te penetre en la posición misionera, extiende tu mano entre sus piernas y acaricia su paquete completo. Cuando tu mano esté tras sus testículos, aprieta tus nudillos suavemente contra su suave piel. Tu travieso manoseo lo dejará sin aire. Luego, da ligeros apretoncitos y acaricia a la vez. Cuando esté a punto de llegar al clímax, comprime los nudillos más profundamente para alargar su orgasmo.


EL PENE

Cualquier inexperta sabe que manipular el pene completo lo llevará al éxtasis. Pero las verdaderas conocedoras saben que un movimiento específico en cierta sección del miembro es tan ardiente que prende fuego a su pasión.

INSTRUCCIONES
Haga que se acueste boca arriba, cómodamente, y siéntese entre sus piernas extendidas, de frente a él. Forme dos anillos ajustados alrededor de su pene con el pulgar y el índice de cada mano, uno en la parte alta y otro en el medio. Mueva los anillos en direcciones opuestas, de arriba abajo, desde la base a la punta simultáneamente. Es una tórrida versión del usual movimiento de masturbación con una sola mano. El sentirá una fricción increíble, sobre todo si empieza con lentitud, aumentando la velocidad a medida que él se excita y, luego, decreciéndola para mantenerlo en una fase de contención. Para hacer este movimiento aún más intenso, aplique lubricante en sus manos.


LA PUNTA DE SU MIEMBRO

Con más receptores de placer que el resto de su miembro, la punta del pene es el nexo entre todos los nervios sexuales masculinos. Pero tiene que ejercer la presión correcta, de lo contrario, lo hará retroceder por una sobrecarga sensorial.

INSTRUCCIONES
Pruebe el truco del "lápiz labial": Haga que se acueste boca arriba y su pene apuntando al techo, sostenga la base de éste con sus dedos (no cerrados en puño) para estabilizarlo. Roce la punta del pene con sus labios cerrados, pero relajados, frotándolo contra su boca húmeda como si aplicara lápiz labial. Intensifique la sensación abriendo sus labios un poco y frotando la punta entre ellos. Introduzca en su boca todo el extremo del miembro y vuelva a frotar la punta con sus labios. El sentirá mayor humedad y estrechez. Y verla "trabajar" le parecerá un banquete.


EL PLIEGUE DE LOS TESTÍCULOS

¿Se ha fijado en esa especie de costurita? Bueno, pues ese punto tiene más capacidad para concentrar la pasión de lo que pensaba. Esta senda de placer, rica en nervios, recorre de arriba abajo el escroto. Pero no se le da al área la atención que merece porque pocas mujeres (y pocos hombres) piensan que vale la pena.

INSTRUCCIONES
Para estimular el pliegue, tiene que tomar la iniciativa. Pero vaya con cuidado, porque el área es muy sensible. Acune los testículos en una mano, y presione con la punta de los dos primeros dedos suavemente en el pliegue (cerca del sitio en que los testículos se unen a la base del pene). Baje suavemente los dos dedos hasta que llegue a la parte inferior del escroto. Mientras juega con sus testículos, suba de nuevo los dos dedos. Los dos tipos de estímulo en sincronización lo excitan de verdad. Nunca más dejará que pase por alto esta zona.


EL FRENILLO

Cuando hablamos de frenillo nos referimos a ese pequeño pellejito de piel bajo el pene, que conecta la punta con el resto del miembro. Como está fuera sendero de la pasión no recibe mucha atención amorosa, pero los expertos consideran que es un verdadero tesoro escondido. Un montón de nervios se unen en este punto, así que cuando lo toca provoca una alucinante reacción en cadena.

INSTRUCCIONES
Esta maniobra para estimular el frenillo lo dejará sin respiración. Mientras sostiene la base del pene con una mano, haga lentos círculos con la lengua alrededor de la punta. Cada vez que pase por el frenillo, dele un par de rápidos toquecitos con la punta de la lengua, y vuelve a pasar ésta por el resto del extremo del pene. Al mismo tiempo, mueva su mano de arriba abajo. El le responderá con una sinfonía de gemidos y gruñidos… seguida por un clímax tan estruendoso que probablemente despierte a los vecinos.

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