Piramides de Egipto
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SEXO SIN AMOR

 

A las mujeres desde niñas les han enseñado que el sexo se vivía sólo en el matrimonio y, por supuesto, debía ser producto del amor. Pero los tiempos han cambiado, y hoy las mujeres, al igual que lo han hecho los hombres durante siglos, ya se atreven a disfrutar del sexo sin amor. El punto es: ¿qué tanto lo disfrutan? ¿Qué tan bien se sienten?

A través de toda la historia femenina se les ha impuesto una especie de código moral frente al sexo, en el cual sólo se les permitía tener relaciones con su pareja, una vez casadas y profundamente enamoradas. Una forma de vivir la sexualidad sin culpas y que, al final de cuentas, era aceptada por la sociedad. Para el hombre, la realidad siempre ha sido distinta, el sexo con amor para ellos no era ni es una práctica común, de hecho el simple hecho de tener sexo, con cualquier mujer que se conocía durante la noche, era aceptado e incluso alabado por sus congéneres.

Hoy, en el siglo XXI, el panorama para la mujer ha cambiado, y ya no sólo es aceptado y bien visto el que los encuentros sexuales con la pareja sean sólo por el placer de tenerlos y no sólo para procrear, sino que también se acepta que la mujer tenga la libertad de tener sexo con quien se le antoje, por el simple hecho de desearlo, y para satisfacerse a sí misma.

La decisión de si está bien o está mal, queda bajo los criterios morales y conductas sexuales de cada persona, sin embargo, por mucho que hoy en día las mujeres gocen de una libertad que antes no tenían en materias sexuales, el tema del sexo sin amor sigue dando vueltas en sus cabezas como un tema inconcluso, que no les satisface y que deja vacíos inexplicables en sus pensamientos y sentimientos.

 

EL DESEO DE LO DESCONOCIDO

Parte importante del deseo surge desde la incertidumbre, de lo desconocido y de la excitación que les produce el no saber lo que está por venir. Es por eso que muchas mujeres buscan tener este tipo de aventuras por sobre una relación estable, monótona y totalmente conocida. ¿Cuántas de ellas no han fantaseado con ese hombre increíble que conocieron en un pub y con el cual pasaron una noche de intensa pasión, sin siquiera saber su nombre? Si les preguntáramos a las mujeres a nuestro alrededor, el sí estaría en la boca de todas. El punto es cuántas de esas mujeres serían capaces de llevar la fantasía a la realidad, y de ellas, cuántas lo disfrutarían sin sentirse vacías.

Si se mira fríamente, se puede ver que es casi una contradicción el que las mujeres, luego de reivindicar su derecho al placer y ser capaces de separar el sexo de los sentimientos, no sean capaces de liberarse de la sensación de culpa o de objetos sexuales vilmente usados, cuando llegan a tener sexo sin amor.

 

LA MUJER EN CHILE

La mujer chilena está viviendo una sexualidad mucho más reivindicatoria, pero menos profunda. Se cree que la mujer, sobre todo, las generaciones más jóvenes, están viviendo una sexualidad mucho más despersonalizada, genitalizada y basada en prácticas como el sexo oral, sin ningún contexto, compromiso moral o afectivo, y sin ninguna entrega de nada, lo que genera un daño sicológico gigante.

El tema de la sexualidad femenina enfrenta una crisis, ya que no sólo se trata de sexo más impersonal, sino que, además, de una sequía sexual en la pareja, producto de la sobreerotización de la sociedad que, al llenarse de sexo por todos lados, disminuye el interés sexual de la pareja. Esto lleva a buscar otras cosas, que antes no tenían sentido.

Se cree que el sexo, sólo por sexo, no es que esté mal, sino que no tiene sentido. Es una forma de pasarlo bien y nada más. Hay muchas otras formas de pasarlo bien sin tanta entrega y sin producir tanto daño.

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