Piramides de Egipto
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TANTRA
EL MASAJE DEL LINGAM

 

La palabra sánscrita para denominar el órgano sexual masculino es Lingam, y le da una connotación muy respetuosa, ya que significa Báculo de Luz que canaliza la energía y el placer.

El masaje del Lingam tiene como propósito relajar al hombre y llevarlo al contacto con su lado más sensible. La relación de la pareja se vuelve más respetuosa, y además los papeles tradicionales de los sexos se ven intercambiados lo cual es muy sano para la apertura de la mente.

El masaje del Lingam fortalece los vínculos de intimidad que existen en la pareja, y además sana algún trauma, experiencia o condicionamiento negativo que haya existido hacia el sexo. Por eso, el orgasmo y la eyaculación no son el objetivo primordial de este masaje, sino la exploración de una nueva forma de placer que no esté condicionada por factores tradicionales como alcanzar precisamente ese momento cumbre o clímax.

Para realizar este masaje es importante prepararse tanto espiritual como físicamente. Se recomienda que la pareja se de un buen baño relajante. Luego, hay que respirar profundamente y vaciar el estómago, pues la experiencia sexual es más placentera si se está totalmente vacío.

Para que la pareja se conecte, es una buena idea -al igual que con el masaje del Yoni- acercarse y acariciarse tiernamente, abrazarse y verse a los ojos, con la idea de derribar las fronteras o murallas que estén separando a la pareja.

Luego, el hombre debe recostarse sobre su espalda, encima de almohadones que le levanten el torso y la cabeza. Sus piernas deben estar cómodamente separadas con las rodillas un poco dobladas, y los genitales totalmente expuestos para que el masaje sea totalmente efectivo.

Tomar un poco de lubricante sexual y esparcirlo tanto por el Lingam como por los testículos. Con mucha delicadeza, la mujer debe iniciar el masaje en los testículos y en el escroto, provocando que toda el área se relaje. Luego, se acaricia suavemente el hueso púbico o pélvico y el perineo. Cuando se llegue a esta zona hay que ser especialmente cuidadosa, pues el perineo (que se encuentra entre los testículos y el ano) es una zona que casi ningún hombre heterosexual ha permitido que le toquen.

Posteriormente, se procede a acariciar el cuerpo o asta del Lingam, variando la presión y la velocidad, para que el estímulo varíe de intensidad y resulte más placentero. Hay que recordar que el hombre estará asumiendo una posición pasiva que no necesariamente le es familiar, por lo que no hay que permitirle moverse. Hay que verlo a los ojos, recordarle que respire profundamente y pedirle que se deje satisfacer con palabras dulces.

Con la mano derecha, se presiona la base del Lingam, luego se desliza hacia arriba y luego hacia abajo, pero alternando con la mano izquierda. Mantener estos movimientos durante cierto tiempo, y después empezar a presionar en la cabeza del Lingam, y seguir alternando de manos.

Ahora, hay que masajear la parte de arriba o cabeza del Lingam como si se fuera a exprimir una fruta. Si la erección se pierde un poco, no hay de que preocuparse. Es totalmente normal, y de hecho es muy positivo si se ve desde el Tantra, pues es como pasear por todo el espectro del placer.

Si el momento del orgasmo o eyaculación se acerca, hay que detener un poco la estimulación, pues este no es el objetivo. para el Tantra alargar lo más que se pueda el momento de eyaculación es una forma de obtener más placer, de despertar el Kundalini, flujo energético en el cuerpo humano, y una forma de que el hombre pueda volverse multiorgásmico.

Seguidamente, se masajea el Punto Sagrado o perineo que se encuentra entre el ano y los testículos. hay que ser muy delicado, pues si no puede causar dolor. La línea divisoria entre el placer y el dolor es muy pequeña. este masaje se hace con la izquierda, mientras se acaricia el Lingam con la derecha.

Una opción es buscar este punto internamente por el ano, sin embargo esto debe ser con la total aprobación del hombre ya que por lo general -debido a los prejuicios milenarios- se ve cuestionado en su virilidad y la idea no es complicar el ambiente con tensiones extras. Si él ha aceptado, y no representa problema para tí, entonces usa lubricante sexual, introduce el dedo y busca la próstata hacia el frente, moviendo el dedo hacia tu palma.

Si él lo desea, puedes estimular el Lingam al mismo tiempo, pero recuerda que no hay que permitir que llegue al orgasmo, pues entonces se acaba la diversión y el placer.

Después, si ya él siente deseos de llegar al orgasmo, entonces déjalo, pero recuérdale respirar mientras lo experimenta, para que así el momento sea sublime.

Una vez que se ha terminado el masaje, puedes quedarte con él en un tierno abrazo o si él lo prefiere, entonces déjalo sólo para que saboree lo que acaba de ocurrir en toda su magnitud.


 

Fuente: http://www.solonosotras.com

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