El tercer chakra recibe el nombre de Manipura o "ciudad joya" y se encuentra regido por el fuego tanto psíquica como físicamente.
Todos los procesos metabólicos del cuerpo pertenecen a este chakra y se centra en el funcionamiento del páncreas y el hígado. Además, profundamente Manipura controla las sensaciones del plexo solar o cerebro abdominal.
Es aquí donde se experimenta la lava derretida de la pasión, que se encuentra bajo el diafragma y que se expulsa en forma de lujuria. El animal o Gran Bestia que se ve es el carnero llamado Mesha, que se enfrenta a cualquier obstáculo y lo vence con las llamas santas del entusiasmo.
Si se monta la cabra Mesha se controla las fuerzas poderosas inherentes que se encuentran en su centro.
A la derecha del chakra se ubica Rudra, señor de la Tempestad, y una de las tantas representaciones de Shiva (el Transformador). Además, Rudra es señor de las Lágrimas, pues éstas surgen tanto como producto en la agonía y como producto del máximo placer. Las lágrimas devuelven el equilibrio físico a la sobre actividad que produce Manipura.
El Devi es Lakini, soberano de toda la carne y del deseo carnal. Esta deidad es de tres cabezas, reside en el hígado y controla el páncreas del griego pan (todo) y creas (carne).
La letra sánscrita que está frente al triángulo rojo y que es de color rosado es Ram, pronunciado rum y que se relaciona directamente con el fuego mágico, la llave oculta para cerrar las invocaciones con un Así sea o Así se cumpla (Amén para Occidente).
El triángulo rojo con el ápice hacia abajo simboliza el yoni ardiente de Shatki, por lo que es un símbolo femenino. Es la copa de la vara que funciona como un portal físico y espiritual que conduce a la vida después de la vida.