El cuarto chakra se denomina Anahata o "sonido no tocado" y se relaciona con la parte de la Atmósfera que se respira, el movimiento perpetuo y el corazón.
La primera inhalación de un bebé cuando viene al mundo sincroniza el ritmo del corazón con el ritmo de los pulmones al mismo tiempo que se activa el plexo cardiopulmonar.
Cuando se instaura el ciclo normal de inhalación y exhalación, el número de latidos se estabiliza en cuatro por cada ciclo respiratorio. Tal proporción es la esencia mágica de los métodos ocultos de respiración, donde la exhalación se retiene cuatro veces más de lo que dura la inhalación.
La presencia del Antílope en el Anahata se debe a que simboliza un estado de sensibilidad y de alerta, que hace que los latidos cambien según los cambios del ambiente.
Indra, que es el dios más poderoso de los indoeuropeos, y que se identifica directamente con el falo o Lingam, aparece a la izquierda, con la piel pintada de azul.
Anahata también está representado por los exquisitos receptores táctiles que son los genitales y los pezones, y por eso Anahata es el Muladhara del primero de los chakras por encima del diafragma.
Aanhata ordena la procreación. La deidad femenina que a parece a la derecha y que tiene cuatro cabezas es Kakini, que rige las grasas del cuerpo como el colesterol.
Por su parte, los triángulos azules entrelazados, el shktona (de seis ángulos) es símbolo de todas las uniones, incluyendo mente y cuerpo, hombre y mujer, donde la mujer tiene una posición privilegiada que se evidencia en el triángulo que tiene el vértice hacia abajo. Tal concepto se refuerza con la letra sánscrita dorada Yam (pronunciada yum).
El corazón es el centro físico de Anahata, por lo que es el templo sobre la cima de la montaña del diafragma. Aquí, la lujuria del sexo se transforma en amor, proceso que culmina en la unión de la pareja.